El grupo Izal, en su concierto en León con la gira Cómplices de Mahou. /
La gira Cómplices de Mahou nos lleva hasta León para disfrutar de la música de Izal, que comparten escenario con Zahara, y, de paso, charlar un rato y compartir confidencias con Mikel Izal (voz y letra), Alejandro Jordá (batería), Emanuel Pérez ‘Gato’ (bajo), Alberto Pérez (guitarras) e Iván Mella (teclados). Les digo que son los ‘reyes del indie’ patrio, aunque ellos insisten en que son, como mucho, los príncipes. Desde luego, lo que son es unos artistas de los pies a la cabeza, con unos bien pegados al suelo, y la otra llena de magia.
Mujerhoy.com ¿Cómo estáis asimilando este salto internacional con tanto éxito? Izal Es una maravilla salir a tocar fuera de casa y que haya tanta gente viéndote. Es una experiencia maravillosa, tanto en Europa como en México. Estamos alucinando con la acogida que estamos teniendo fuera.
MH. ¿Se nota diferencia entre el público español y el internacional? ¿Hay un ambiente diferente? I. Hay un factor que los diferencia, porque fuera hay un alto porcentaje de españoles, que al estar fuera hacen mucha piña y la energía aumenta mucho. Además, fuera son salas más pequeñas, lo que hace que sea muy cálido el ambiente. Tener a la gente tan cerca hace que nos vengamos arriba, es un poco como volver a los inicios, pero de una manera muy bonita.
MH. ¿Salas pequeñas o llenar el Palacio de los Deportes? I. Son dos ambientes diferentes, cada escenario tienen sus puntos fuertes. Y si las salas pequeñas es una vuelta a esos orígenes, una olla a presión por poder ver la cara de la última fila del público. Pero claro, un Palacio de los Deportes tiene la energía y el aliento de 17.000 personas, y es imposible reproducir esa fiesta tan inmensa en otro sitio. Queremos disfrutar de eso. Son seis años dando ‘pasitos’, y ya vamos preparados para disfrutarlo sin tener miedo, sin vernos sobrepasados por una foto que, desde luego, impresiona. Pero todo sigue siendo lo mismo: tocar tus canciones delante de la gente, sin pensar que un escenario es más importante que otro, porque siempre tienes que dar el Do de pecho.
MH. ¿Cómo se lleva ser los ‘abanderados’ de la música independiente en España? ¿Cómo se mantienen los pies en el suelo? I. A nosotros no nos acosan como a Justin Bieber, seguimos siendo igual que siempre, nuestra vida privada no ha cambiado demasiado. A poca gente le puede entusiasmar que le paren constantemente y que no le dejen llevar una vida normal. Nosotros no salimos en la tele, somos músicos, y lo que nos gusta es llegar, tocar… y lo demás, son daños colaterales.
MH. ¿Cuál ha sido el punto de inflexión en vuestra carrera que os ha hecho despegar con más fuerza? I. No ha habido nada concreto, han sido un montón de pasitos: desde la primera vez que hubo gente cantando nuestras canciones en un concierto de 100 personas en el Café de la Palma en Madrid, a la Plaza del Trigo del Sonorama o el Palacio de los Deportes. Y tienes que saborear cada uno de esos momentos.
MH. ¿Cómo es el panorama de la música independiente? I. Está teniendo una buena época. Siempre se habla de crisis, pero cada vez hay más música en directo, y eso nos viene muy bien. Estamos tocando muchísimo, y eso es porque la música Indie está creciendo muchísimo. Hay mucho apoyo de los medios, mucho interés, hay muchas más maneras de descubrir música nueva. Hay muchos grupos, y muy buenos, de muchos estilos. El abanico se ha abierto una barbaridad. Y es maravilloso.
MH. Después de lo que ocurrió con Supersubmarina, ¿cómo se lleva estar todo el día en la carretera? I. Es nuestra forma de trabajo, y tiene su riesgo, pero lo tenemos que asumir. Todos somos vulnerables, está claro. Pero eso no cambia nuestra forma de ver nuestro trabajo.
MH. ¿Dónde está la frontera entre la música independiente y el ‘mainstream’? I. La frontera está en la mente de cada uno. La música es música, del estilo que sea. Nos podemos basar en cuánta gente va a ver ese concierto, pero no deja de ser música. Quien tenga esos prejuicios y esos complejos, tendrá un problema, pero a quien le guste la música, podrá disfrutar desde a la Pantoja… a lo que sea.
MH. ¿Qué ha cambiado en vosotros desde ‘Teletransporte’ hasta ‘Copacabana’? ¿Cómo habéis evolucionado? I. Ahora, gracias a que podemos dedicarnos a esto, tenemos tiempo para investigar en sonidos, trabajar mucho en casa y en el local, dar muchas vueltas a la cabeza para aportar cosas nuevas. Antes, teníamos que hacer todo esto lo mejor posible en un tiempo muy reducido, el que teníamos después de trabajar (se refieren al trabajo que a cada uno le daba de comer entonces). Esa época fue muy dura. Ahora es más cómodo, nos dedicamos a lo que nos encanta, eso es una maravilla, y por supuesto, se refleja en la música.
MH. ¿Qué sensación tuvisteis cuando os disteis cuenta de que podíais dejar vuestros trabajos para vivir de vuestra pasión? I. La pregunta suena muy bien, pero ese momento no existe así tal cual, porque cuando dejamos nuestros trabajos la música todavía no nos daba en absoluto para vivir. Fue una apuesta, porque el proyecto nos requería todo el tiempo, pero no nos daba todo el dinero. Tuvimos que apechugar con ello y tirar para adelante. Estuvimos como medio año, o más, que la cosa estaba un poco ‘jodidilla’. Pero nos conformábamos con comer “arroz con cosas”. O sin cosas… El truco estaba en echarle mucha sal al arroz para tener mucha sed y llenarte enseguida. Fue un momento duro, pero salió, y ahora tenemos la suerte de poder dedicarnos a lo que nos gusta al 100%.
MH. ¿A qué pondríais “magia” y “efectos especiales” (jugando con vuestras canciones) en el panorama actual? I. A la legislación contra el maltrato animal, que en este país estamos muy lejos de donde deberíamos estar.
MH. ¿Siguen estando vigentes vuestros ‘Epílogos’ de ‘Agujeros de gusano’? I. Desgraciadamente, nunca han dejado de estarlo. Fíjate, que hemos pensado en recuperarlos.
MH. ¿Con quién tenéis una caña de Mahou pendiente? I. Con Jairo de Pedro, al que miramos siempre embobados. Le admiramos mucho. ¡Y con Cañita Brava! Y si nos flipamos un poco… con los Red Hot Chili Peppers. Ah, y con Drexler, que también le admiramos mucho. Y también con Camilo Sesto.