De izq. a dcha., Remedios Orrantia, directora de Recursos Humanos e Inmuebles en Vodafone España y presidenta de la Fundación Vodafone España; Rosa Visiedo, rectora de la Universidad CEU San Pablo; Coral Barbas, coordinadora de Universidades CEU, y Ana Valdivielso, directora de Recursos Humanos de GSK España, Israel y Portugal. /
«Tenemos que formar a nuestros estudiantes para que sean verdaderamente empleables». En esta idea insisten con vehemencia Rosa Visiedo y Coral Barbas, rectora de la CEU USP y coordinadora de Universidades CEU, respectivamente, en una charla que incorpora, desde el lado de la empresa, a Remedios Orrantia, directora de Recursos Humanos e Inmuebles en Vodafone España y presidenta de la Fundación Vodafone España, y Ana Valdivielso, directora de Recursos Humanos de GSK España, Israel y Portugal. Ambas forman parte del Consejo Asesor de Empleabilidad del CEU y ejercen de pulsímetro de la realidad profesional con la que se encuentra el alumno cuando abandona las aulas.
«A través de nuestras Aulas CEU Empresa, invitamos a compañías punteras de todos los sectores a reflexionar sobre el mercado laboral. También elaboramos informes que ayudan a los estudiantes a tomar una decisión tan clave como es qué van a estudiar y a qué van a dedicar su vida», subraya Rosa Visiedo, rectora de la Universidad CEU San Pablo, acerca de tender puentes entre dos mundos tradicionalmente separados.
Precisamente, el último informe sobre jóvenes universitarios y empleabilidad, realizado por Randstad Research y la Fundación Universitaria San Pablo CEU en 2024, arrojaba una contradicción: que no todas las habilidades necesarias para trabajar dependen, únicamente, del nivel de cualificación. ¿Cómo se forma, entonces, a un alumno «empleable»? ¿De qué habilidades estamos hablamos? Las expertas analizan requisitos y escollos en la carrera [de fondo] al primer empleo.
«Al nuevo profesional se le pide, en primer lugar, conocimiento. En segundo, habilidades, las llamadas soft skills. Necesitamos a gente que sea capaz de trabajar en equipo, tener pensamiento crítico, ser creativa y con capacidad de comunicación. Lo tercero son valores: que vea que su trabajo tiene un impacto social y quiera dar lo mejor de sí», enumera Remedios Orrantia, directiva de Vodafone, para quien la actitud es tan relevante como la aptitud.
Ana Valdivielso, de GSK, añade la importancia de trasladar a la universidad cuáles son estas capacidades, «fundamentales para tener una carrera profesional de éxito», y recuerda que esta institución de enseñanza resulta clave en el acompañamiento hacia el debut laboral. «El primer trabajo condiciona tu vida profesional, y esta tiene mucho impacto en tu vida en general».
En el CEU, una institución que supera los 90 años de historia, las humanidades son un elemento nuclear en todos los grados, tanto si se está estudiando Arquitectura, Farmacia o Historia del Arte. «Nos ayudan a transmitir a nuestros estudiantes el interés, tan necesario y tan demandado por las empresas, por los aspectos éticos y morales de todo lo que hacen, y les permite diseñar su proyecto de vida. A la hora de contratar a alguien, competencias como la empatía, el trabajo en equipo, el liderazgo, el espíritu crítico o el razonamiento analítico son un plus», precisa la rectora.
La coordinadora de Universidades CEU, Coral Barbas, añade que es importante repartir la formación de esas llamadas soft skills dentro de las propias materias para que el alumno las integre «no como algo añadido, sino como algo que forma parte de su formación», siendo el profesor el medio que les aproxima a esa realidad.
En cuanto a los idiomas, inapelables en un mundo cada vez más global e interconectado, Remedios Orrantia, cuyo rol en Vodafone es de alcance internacional, se lamenta de que todavía sigan siendo una asignatura pendiente: «Tenemos que hacer entender a los profesionales que su mercado laboral no se limita a España, dado que el entorno cada vez es más global», apostilla. En este sentido, el CEU, con titulaciones totalmente en inglés y otras tantas bilingües, se vanagloria de contar con un campus «verdaderamente internacional», con alrededor de un 23% de estudiantes que llegan de otros países para estudiar un grado completo, así como convenios con diferentes universidades en el extranjero.
Si los idiomas continúan siendo una rémora, la inteligencia artificial supone el reto en mayúsculas, sobre todo en cuanto a su vertiente ética. «Formamos a profesores y alumnos para que sepan interpretar con juicio crítico lo que están buscando. Contamos, además, con un manual de buenas prácticas que pretende dar pautas para un uso adecuado, citándola como fuente, por ejemplo, si se utiliza para un TFG», reconoce Rosa Visiedo.
Desde Vodafone, según su directiva, la IA se vive con «mucho pragmatismo» para entender qué puede aportar y sin miedo a la hora de trasladarla al entorno laboral. «Tienes que tener esa inquietud para querer aprender, como ha pasado siempre que ha habido este tipo de revoluciones tecnológicas», señala Remedios Orrantia. Por parte de la empresa farmacéutica GSK, al tratarse de un sector tan delicado como es el de la salud, «la parte ética es fundamental. Por eso, cada persona en su área tiene que estar al día para valorar cómo puede impactar y cómo puede beneficiarse de esta herramienta», reconoce su directiva, Ana Valdivielso.