Primera Dama

Todo lo que va a cambiar Melania Trump en la Casa Blanca y que no hizo en su primer mandato: sin Ivanka y más poderosa que nunca

Melania Trump, la Primera Dama de Estados Unidos por segunda vez, ha revelado algunos de sus planes para el nuevo mandato de su marido. El primer cambio en su agenda es ella misma. La exmodelo se prepara para dejar su huella.

Melania Trump, Primera Dama estadounidense. / GTRES

Elena Castelló
Elena Castelló

No puede evitarlo: Melania Trump es el prototipo de esposa de multimillonario. Prêt-à-porter de lujo (en general silencioso), Alta Costura en las grandes ocasiones, melena y manicura perfectas, anfitriona impecable. Siempre vivió muy cómoda lejos de los focos, en segundo plano, entregada a una rutina de comidas de caridad, fitness y recepciones en Mar-a-Lago, sobre los que nadie opinaba.

Entonces llegó a la Casa Blanca, en 2017, y quedó claro que el papel de Primera Dama era el último que le hubiera gustado desempeñar. Se mudó a la residencia presidencial casi cinco meses después de que su marido jurara el cargo , tardó otros tantos en nombrar un equipo, y su primera decisión de peso fue montar un vestidor gigante, incluida una sala de belleza, en la residencia privada. Su objetivo principal parecía ser el de vestir adecuadamente. Eso y una plataforma para luchar contra el bullying infantil que obtuvo escasos resultados.

Sus apariciones públicas fueron pocas: acudió a un hospital a leer cuentos a niños, recibió junto a su marido a mandatarios extranjeros, hizo con él varios viajes de Estado, viajó para consolar a los afectados por las inundaciones de Missouri, en 2019, con tacones de aguja, decidió ponerse un impermeable con la leyenda «A mí no me importa, ¿y a ti?», para visitar a niños detenidos en la frontera con México, y decoró la Casa Blanca en Navidad con un estilo barroco y recargado que le valió numerosas críticas. Mientras tanto, fue constante su seriedad o incluso su frialdad con su marido y la sensación de que hubiera querido estar en cualquier otro sitio que no fuera la Casa Blanca.

Pendiente de todos los detalles

Han pasado ocho años y las cosas han cambiado radicalmente. Sigue intacta su perfección en el vestir , pero su actitud ya no es la de una esposa rezagada e incómoda. Ya en la toma de posesión de Trump, se la vio sonriente –a pesar de ese sombrero «canotier» que le tapaba la mirada–, y, quizá lo más sorprendente, cariñosa con su marido.

Este segundo mandato no parece haberla pillado por sorpresa, como si ocurrió con el primero, y parece que Melania se ha propuesto cumplir con el papel de Primera Dama con todo cuidado, después de una campaña en la que estuvo casi totalmente ausente. Ahora sabe la importancia de estar pendiente de todos los detalles de su vida pública. Y ésta será muy diferente a la Jill Biden, su inmediata antecesora , que nunca publicó a los autores de su vestuario y que siguió trabajando como profesora en la universidad pública.

El 'no beso' de Donald Trump y Melania en la ceremonia de investidura del presidente. / GTRES

El primer mensaje de esta nueva era es el retrato oficial : una imponente imagen en blanco y negro, de la fotógrafa de cabecera de Melania, Régine Mahaux, en el que aparece, mirando directamente a la cámara, con un smoking negro de Dolce & Gabbana, una camisa masculina blanca, con el obelisco de Washington al fondo y las manos posadas con decisión en una mesa, en la llamada Yellow Oval Room de la residencia privada.

Nada que ver con el anterior retrato, en color, donde lo más llamativo era su anillo de compromiso, un gigantesco solitario talla esmeralda. Siguiendo la tradición de las Primeras Damas, su aspecto era el de un ama de casa de la alta sociedad. Pero, esta vez, Melania lanza un mensaje de independencia y poder. Su actitud revela que tiene planes y que los va a poner en marcha. Según The New York Times, es más una boss lady que una first lady. Opta por una imagen de mujer que manda. Se parece más a Claire Underwood, en la última temporada de House of cards que a cualquiera de sus antecesoras.

Melania Trump, una mujer de negocios

No hay que olvidar que Melania es una mujer de negocios. Ha lanzado su propio bitcoin, ha firmado un acuerdo con Amazon para producir un documental sobre su segunda estancia en la Casa Blanca por 40 millones de dólares, y en su página web sigue vendiendo los collares de la libertad, por 600 euros, además de adornos navideños y de sus memorias, Melania, aparecidas en octubre, en plena campaña electoral.

Esta Melania está mucho más segura de sí misma. «Ahora sé cómo son las cosas, tengo más conocimiento y más experiencia», explicaba hace unos días en una entrevista de la cadena Fox. «La primera vez fue un desafío, la administración anterior no nos dio información». Esta vez ha hecho la mudanza con antelación, sabe qué muebles utilizará y cómo será su equipo. «Siempre he sido yo misma», asegura en esta entrevista, «pero creo que la gente no me conocía y quizá no me aceptaba, a diferencia de lo que pasa ahora».

Melania Trump en el despacho oval, en una imagen de archivo. / gtres

«Puede que mucha gente me vea tan solo como la esposa del presidente, pero tengo mis propias ideas y no siempre estoy de acuerdo con él». Melania aseguraba también que estará la mayor parte de su tiempo en La Casa Blanca –aunque se moverá entre Nueva York, Florida y Washington– y que su prioridad es ser madre, Primera Dama y esposa del presidente, por ese orden. «En resumen, servir a mi país», concluye.

Sin Ivanka Trump

Ha anunciado que seguirá con su plataforma antibullying BeBest y que va a expandirla. Asegura que en el primer mandato no tuvo suficiente apoyo de las plataformas de Internet y es de imaginar que este apoyo será muy diferente ahora. Ha contado que ha estado preparando su vuelta con intensidad y que escogerá un pequeño equipo –para no derrochar el dinero de los contribuyentes– profesional y con talento, que no revele datos al exterior, como ocurrió en el primer mandato.

El presidente Donald Trump junto a Melania y su hija Ivanka. / gtres

Otra diferencia es que, esta vez, Ivanka Trump ya no estará en el ala oeste y, sin duda, esto dejará más espacio a Melania en su papel de representación. La hija del presidente y su familia solían acaparar la atención de los medios. Ivanka reemplazó a Melania en varios actos. De momento, parece que esta ha decidido mantener una presencia más visible en el día a día del presidente.

Poco después de la toma de posesión, viajó con él a Carolina del Norte para apoyar a los afectados por el Huracán Helene. «Quiero agradecer a la Primera Dama que esté hoy aquí», dijo Trump ante los periodistas. « Ella quería venir a toda costa». Eso sí, la experiencia como modelo de la Primera Dama no ha cambiado: Melania apareció con un anorak en verde kaki, unas gafas Rayban y un gorro de lana que dejaba suelta su melena. El outfit era perfecto.