belleza
belleza
Suena a algo que te diría tu madre. Y no podría tener más razón. Comer sano es la forma de mejorar la salud de tu pelo. Pero a todos los niveles. Porque si el organismo no recibe los nutrientes necesarios para mantener todo en equilibrio, va a priorizar la subsistencia del sistema inmunitario y del corazón por encima de la del cabello. Y a largo plazo se pueden perder elementos esenciales que no le llegan. El hierro, las proteínas, la biotina, los ácidos grasos esenciales y las vitaminas A, D, C y E son imprescindibles para que el folículo produzca cabellos sanos, fuertes y brillantes. Si no están presentes en tu dieta, puedes tomar suplementos.
Mantener limpios los folículos de todo lo que se acumula en ellos (sudor, productos, champú seco...) evita su bloqueo e inflamación, dos problemas que acaban dando lugar a pelos más finos e incluso a caída. Usa un champú clarificante una vez cada dos semanas y piensa en tu cuero cabelludo cuando te laves el pelo (masajea con cuidado). También es fundamental minimizar la tracción que ejerces sobre el anclaje del pelo: limita el uso de gomas y horquillas (las coletas tirantes lo someten a un estrés innecesario) y espera a que esté seco antes de empezar con las planchas. Si no tienes que eliminar tanta humedad, tardarás menos en disciplinar cada mechón y no necesitarás aplicar tanta fuerza.
Ni necesitas restregar el cuero cabelludo como si estuvieras fregando cada vez que te aplicas el champú (solo requiere un masaje emulsionador) ni tienes que friccionar el pelo con la toalla como si te fuera la vida en ello. El cabello se debilita cuando está mojado y esa fricción fuerte suele romper sus fibras. Elimina el agua presionando con el tejido (usa una camiseta vieja en lugar de una toalla porque es mucho más suave con las cutículas). Y aplica un revitalizador para que coja fuerza.
El cabello es higroscópico, lo que significa que el agua no se queda en su superficie, es absorbida. Y cuando sucede, los enlaces naturales que unen las cadenas de queratina se rompen. Cuando se seca, se vuelven a unir. La pega es que en el momento de la ruptura, cuando tienes el pelo mojado, el cabello se encuentra en su punto más débil.
Imaginamos que esto lo tienes muy claro, porque ya habrás comprobado que las planchas te dejan el pelo sin brillo. Tampoco exageres con el secador. Si notas que la temperatura emana de tu pelo, dale al aire frío y refresca durante al menos dos minutos. En los pasos previos ni se te ocurra saltarle el acondicionador, porque actúa como un escudo contra el calor.
Son los dos elementos clave de un cabello envidiable y los primeros en sufrir daños. Las cutículas porque, cuando absorben la humedad, se hinchan y pueden llegar a romperse. Por eso tienes que cerrarlas con productos para evitar el encrespamiento. Las puntas, porque al estar tan lejos de las glándulas sebáceas (y ser la parte de tu melena que más veces soporta el calor), acaban siempre deshidratadas. Y sin hidratación se rompen y se abren. Para que no avance hacia arriba, puedes cortar por lo sano o aplicar un sellador de puntas.
Igual que tu piel, tu pelo sufre las consecuencias de la acción de los rayos UV. En su caso, porque rompen y debilitan las proteínas capilares y modifican sus propiedades de elasticidad, tensión y pigmentado. Sí, esos reflejos dorados que tu melena consigue en la playa son síntomas de un debilitamiento de la queratina, porque los pigmentos actúan como filtros de los rayos UV y, según van desapareciendo, el cabello se aclara. Así que cuanto más rubio surfero luzca, menor capacidad de defensa tendrá. ¿La solución? Añade a tu rutina un fotoprotector de cabello.
Tómate un descanso de todo. Del tinte, porque es un proceso oxidante que transforma la estructura de la fibra capilar. De planchas y secadores, porque por mucho que lo protejas, cuando superan los 250 ºC se daña la proteína del pelo de forma irreparable. Y de los lavados excesivos, porque no estás permitiendo que los lípidos del pelo cumplan su función nutritiva y los eliminas antes de que puedan repartirse por todo el cabello.