Es una estampa que se repite una Nochevieja tras otra: decenas de chicas que aprovechan cualquier ocasión para sentarse y mitigar un poco el dolor de pies que les infringen sus desorbitados tacones. No hay porqué: los diseños en calzado plano, de mules a bailarinas o zapatillas, son cada vez más sofisticados y "fashionistas". Pero, además, si a pesar del trajín de la fiesta queremos elevarnos un poco, podemos optar por tacones medianos, cuadrados o con plataforma, que se hacen mucho más llevaderos. Si a pesar de todo insistimos en esas sandalias imposibles con tacón de aguja, lo único que podemos desearte es suerte y recomendarte que lleves en el bolso unas bailarinas. Cuando tengas que descalzarte sí o sí podrás echar mano de ellas.

Los ortopedistas no dejan de advertirlo: nuestro cuerpo no está diseñado para que descarguemos todo nuestro peso sobre la reducida superficie de los metatarsos. / pinterest

Existen sin embargo algunos trucos que nos pueden ayudar a sobrellevar los tacones durante muchas horas. Si los zapatos son nuevos, además de usarlos con antelación, podemos pedirle al zapatero que los ensanche un poco en la horma o recurrir a un truco casero: meterlos en el congelador con dos bolsas de plástico llenas de agua dentro para que, al solidificarse esta, se ensanchen y obliguen al zapato a hacer lo mismo. Además, es recomendable cien por cien usar almohadillas o plantillas de silicona que alivian la presión que los metatarsos reciben al soportar todo nuestro peso.

Por suerte, este año la moda nos ha dejado muchísimos diseños de calzado plano que están totalmente en tendencia. / pinterest

No descartemos tampoco los "sprays" y "sticks" antifricción: evitan las letales rozaduras y ampollas en dos zonas especialmente delicadas, los talones y los dedos. Son productos específicos que crean una capa protectora invisible sobre la piel, como una especie de "efecto media", que evita el contacto directo con el calzado. Un último truco: es más que recomendable pasar una lija por la suela de los zapatos para reducir el riesgo de resbalar. A veces, para prevenir los resbalones, tensionamos mucho más el pie y esa tensión empeora el dolor que producen con el paso de las horas los tacones.

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