Chispas

Nueva reflexión de nuestra columnista Anne Igartiburu.

Anne Igartiburu
Anne Igartiburu

Prende todo aquello susceptible de arder por no haber cuidado un entorno vulnerable. ¿Cómo hacer para parar un fuego que ataca fuerte o un estallido que lanza por los aires los cimientos de lo establecido? Hasta que no ves arder en llamas lo más importante o reventar aquello que llevaba demasiado tiempo a punto de estallar, no te das cuenta de lo insoportable que está llegando a ser la situación. Estar atentos a las señales y prevenir una catástrofe es tan importante como saber encontrar soluciones una vez el mal está hecho. Pero lo cierto es que dejamos que suceda por no ser conscientes del peligro que corre nuestro entorno.

Arden los bosques de media España seca y deseamos que llegue algo más de lluvia que riegue nuestras tierras y calme tanta brasa terrible. Aseguran que todo apunta a manos que, voluntariamente, prenden la chispa que arrasa montañas y campos hasta dejar familias desoladas y un escenario estéril por años.

Estalla la noticia y se va la mujer que había permanecido decidida ante lo que se le pusiera por delante

Arde también el centro de Madrid. Un incendio en la Gran Vía de la capital paraliza la calle por donde se pasean los turistas. Nos deja ver las llamas en un ático desde el que se divisaba el Ayuntamiento del que se va Esperanza Aguirre, declarando que en su día no vigiló suficientemente lo que sucedía políticamente a su alrededor. Estalla la noticia y se va la mujer que había permanecido decidida ante lo que se le pusiera por delante.

Pero esto ya ha sido demasiado. Intuyo que esta tercera renuncia es la más dolorosa para ella, porque hay cosas que, en la madurez de una carrera política, cuando uno tiene ya -o espera tener- amigos y apoyo, son dignos de ser olvidados. Tantas palabras, como confianza, intachable u honestidad, resuenan fuerte hasta herir, quemar y dejar en entredicho la credibilidad de aquellos a los que la justicia ya seguía y cuestionaba. Y del calabozo a la cárcel para ‘quemar’ horas y casi seguro años.

Ahora miramos a Soto del Real, donde van entrando para, muy probablemente, quedarse y preguntarse cómo han podido llegar a esto. Mientras algunos comienzan a entender el ritmo de ese centro penitenciario, otros llevan ya asimilando la rutina de la prisión que será su casa. Suma y sigue, porque también se abren sus cancelas para la familia, supuestamente, más honorable de Cataluña y da la bienvenida al inicio de una era totalmente distinta, mientras el juez asegura que hay decenas de millones camuflados por ahí.

La justicia avanza cual bombero cansado que no da abasto. Pero debe continuar mientras haya fuerzas y el agua brote de la manguera. El agua del Canal que es de todos y sigue alimentando la 'Purificación'. ¡Y es que el agua puede mucho! Toca dar pasos firmes y limpiar el polvo negro que queda tras la hoguera y el olor a quemado que deja la corrupción. Arde esta Comunidad convulsa, con chispas que se expanden por despachos, juzgados, registros, escuchas, negocios más allá del océano Atlántico, encuentros extraoficiales o mensajes telefónicos.

Son centro de miradas y espejo de infinidad de cosas que se hicieron mal, pero también uno de los ejes, que no el único, de este mundo que gira loco. Y seguirá ardiendo todo si no cuidamos y vigilamos aquello que es susceptible de prender sin que nosotros nos demos cuenta de ello y después sea demasiado tarde. Estemos atentos al mal irreparable que podemos causar. Eso se llama ser responsable.