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Ni media palabra. Claro, que el tema no es como para poner la mejor cara... María Teresa Campos está enfadada. No había nada más que verla ayer cuando un reportero, de manera insistente, le iba preguntando por los temas de actualidad que rodean a su familia desde hace semanas.
Empezando por ese robo a su hija Carmen, que tan preocupada la ha tenido -al menos así lo cuenta la protagonista en las páginas de la revista 'Lecturas'- y sin olvidar, por supuesto, esas fotos de su pareja, Edmundo Bigote Arrocet, en la puerta de su pisito de soltero haciendo un repaso visual a su amiga Gema Serrano.
Parapetada tras sus gafas de sol y junto a su chófer, Gustavo, la presentadora fue escuchando una tras otra las preguntas, como si salieran de una ametralladora, ignorándolas de manera oportuna. No era el momento de contestar, máxime cuando se está poniendo sobre la mesa la posibilidad de que Edmundo le esté siendo infiel.
Si lo hizo hace unos días, cuando se puso en entredicho su relación ante la tardanza de Arrocet en regresar de su viaje de su Chile natal: "Claro que está todo bien entre nosotros. ¿Queréis inventaros las cosas o queréis la verdad? Os podéis hacer eco de todas las mentiras que queráis inventaros, pero él ha tenido un montón de cosas que hacer. Como no soy él, no tengo porqué contarlo, porque se trata de cosas personales".
Mientras son sus hijas las que dan la cara por ella, la matriarca del clan ha optado por la ley del silencio. Lo que no sabemos es si será capaz de aguantar así, sin estallar, mucho tiempo. Motivos no le faltan. Lo que tampoco podemos asegurar es hacia quién 'disparará'.