Carlota Casiraghi, la princesa rebelde.
La doble vida de Carlota no tiene que ver, pues, con la moda, sino con la equitación. ¿O no? Pues tampoco. Los caballos son su pasión desde niña, pero de adolescente conoció la que se ha convertido en mucho más que una afición: la filosofía. En el instituto, devoró a Sartre, Nietzsche y Freud y terminó licenciándose en filosofía en la Sorbona. Hoy, es la princesa filósofa oficial: lanzó la convocatoria anual de unas jornadas filosóficas (la primera, en torno al amor, se celebró en 2015) y un premio que lleva el nombre de su profesor del instituto, el crítico del diario “Libération” Robert Maggiori.
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