in memoriam

El misterio de la herencia millonaria de Luis de Lezama, cura personal de la infanta Pilar y amigo íntimo de los Gómez-Acebo

Conocido popularmente como el cura Lezama creó el Grupo Lezama, un imperio de hostelería con establecimientos en España y fuera de nuestras fronteras.

La infanta Pilar, una mujer carismática desde su juventud. / GTRES

Juanra López
Juanra López

El cura Lezama, que era como le gustaba que le llamasen a Luis de Lezama Barañano, tuvo una vida legendaria y así lo pudimos constatar en la última entrevista que concedió y que publicamos en Mujerhoy. El sacerdote murió a los 88 años el pasado 11 de enero, después de haber sido intervenido para ponerle un marcapasos y a consecuencia de una enfermedad que arrastraba.

Hijo de Luis y Eusebia, ya fallecido, tenía dos hermanos, Francisco, que ya murió, y Pedro. En la esquela que se publicó para convocar a una misa funeral que se celebró en la iglesia de Santa María de Amurrio, en Álava, el 17 de enero, se deja constancia de otros familiares: su cuñada, Ana Tere, sus sobrinos, María Inés y Gonzalo, sus sobrinos nietos, primos, el resto de su familia «y todas las personas que compartieron su misión de vida».

Son muchas las vertientes del sacerdote que darían para una biografía amplísima o una novela, por lo que no es de extrañar que su despedida en la iglesia de Santa María la Blanca de Madrid, en Montecarmelo, fuera multitudinaria. Personalidades como el ministro de Agricultura, Luis Planas, el expresidente madrileño Alberto Ruiz Gallardón, los exministros Elena Salgado e Íñigo Fernández de Vigo, y un largo etcétera arroparon a sus familiares en ese día.

Además de sacerdote, Luis de Lezama fue un intrépido periodista , corresponsal de guerra y empresario con una gran visión de futuro, por lo que deja un patrimonio más que considerable cuyo destino es ahora mismo un enigma. Aunque le sobreviven familiares muy cercanos que pueden ser destinatarios de parte de ese legado, también lo pueden ser las instituciones a las que ha venido ayudando durante las últimas décadas y otras personas cercanas.

El capital humano, las memorias del cura Lezama

Nadie mejor que él para contar su enorme periplo y el pasado mes de septiembre nos contaba, todavía convaleciente de la intervención del corazón, que estaba trabajando en un libro de memorias que se va a titular El capital humano y que tiene previsto publicar la editorial Almazara. Sin duda, será una ocasión para descubrir una figura excepcional que, además recibió el título de diplomado en Dirección y Planificación por la Escuela de Hostelería de Lausanne, la misma en la que iba a estudiar Irene Urdangarin .

Respecto a su gran legado empresarial, debemos destacar que Grupo Lezama nació cuando Luis de Lezama abrió la Taberna de Alabardero en 1974, situada junto al Teatro Real en Madrid. La finalidad de este establecimiento era dar una salida laboral y un futuro próspero a jóvenes con pocos recursos.

Luis de Lezama, en una imagen corporativa. / GRUPO LEZAMA

Visto el éxito de esta iniciativa, en 1982 puso en marcha el Café de Oriente, también en la capital. Este modelo de negocio fue un éxito sin precedentes y fue creciendo hasta contar con establecimientos dentro y fuera de nuestro país. Entre ellos la Taberna de Alabardero de Washington, muy cerca de la Casa Blanca. En el momento de la muerte del cura Lezama tenían en nómina a más de quinientos empleados y continúan manteniendo la esencia filántropa que también entronca con los valores de su gran amiga, la infanta Pilar.

El propio Luis de Lezama subrayaba en su última entrevista en Mujerhoy la gran colaboración que mantenían con el Rastrillo Nuevo Futuro y mostraba su orgullo con la gran labor que estaba realizando. La propia Simoneta nos decía semanas después que todo lo bueno que había aprendido en la vida había sido a través de su madre.

Gran amigo de la familia Gómez-Acebo, el cura Lezama nos recordaba una visita que había hecho el pasado verano al papa Francisco por quien profesaba una enorme admiración. «Me expresó un enorme conocimiento de cómo está la Iglesia española con nombres y detalles que me causaron impresión. Preguntaba por todos ellos, por el arzobispo Cobos, por el obispo Joseba de Bilbao, y sobre movimientos que están provocando una segmentación dentro de la vida parroquial. Además, destacó que nuestra labor es perdonar», nos dijo.