Scott Schuman, 'The sartorialist' /
Es, posiblemente, el fotógrafo de moda más exitoso de la década. Y ni siquiera era un profesional cuando empezó. Autodidacta y tímido (según él), Scott Schuman nació en Indiana hace 48 años, pero vive Nueva York. Y lleva una década mostrándonos a los seres más elegantes del planeta.
Sin más presunción que la de dejarse subyugar por la belleza y el diseño, y gracias a sus recorridos por las principales capitales del mundo, Schuman se ha convertido en un verdadero árbitro de la moda, aunque ni él mismo aventuraba el éxito que iba a obtener cuando decidió dejar su trabajo para cuidar a sus dos hijas. Scott en realidad no inventó nada: su trabajo está en la estela de otros grandes fotógrafos del estilo callejero, como el mítico y aún en activo Bill Cunningham, que ha captado el estilo de la moda en Nueva York en los últimos 50 años.
Ya han pasado 10 años desde que Scott Schuman crease The Sartorialist, con la intención de comunicar, con naturalidad y elegancia, las tendencias que surgen de la calle a través de personas anónimas y singulares. El éxito del blog en sus primeros tres años de vida fue tan impresionante, que de repente todas las revistas del planeta incorporaron secciones de street style y a pedirle que cubriera los principales eventos de la moda.
Schuman ha publicado tres libros antológicos con sus instantáneas, el último, The Sartorialist X (Penguin) fue publicado a finales del año pasado para celebrar su década al frente de lo que hoy es un negocio millonario y un legado imprescindible para conocer la realidad estética de nuestra época.
Scott también ha dado el salto al diseño ocasionalmente, y actúa como socialite de alto nivel: célebres son sus Lunch for 25, reuniones en las que cada seis meses convoca a los 25 hombres que considera más elegantes del planeta, desde el actor John Malkovich al sastre florentino Simone Righi. "Me he pasado la década estudiando el estilo de otros y esto me ha ayudado a responder a mis propias preguntas. Siempre he mirado a la moda y al diseño con ojo crítico, más que como un fan. Y ahora, después de tanta investigación en las calles del mundo, me siento preparado para darle un buen uso a todo mi conocimiento".
Pero, ¿qué tienen entonces las imágenes de Schumann para haber cambiado la comunicación de la moda? Detrás de esa apariencia de naturalidad, Schuman es de los fotógrafos que realmente elaboran sobre la marcha lo que van a retratar. Él mismo ha confesado varias veces que "la ropa en sí, que siempre ayuda a contar la historia de quien la lleva, no es suficiente. Una buena foto ha de capturar tres cosas: la persona, lo que lleva puesto y la luz del momento. Puedo tener delante a una persona interesante con un look estupendo, pero si la luz no es óptima, no disparo".
Scott Schuman - Fotógrafo
Efectivamente, Schumann escoge a sus modelos con cuidado, les pide permiso y en muchas ocasiones los lleva de la mano al lugar donde hay mejor luz: famosa es la frase de Carine Rotfield, durante años editora jefe de Vogue París, diciendo que por el único fotógrafo que se mueve es por Schuman. Una vez situado el retratado, el fotógrafo aconseja a su modelo de la vida real el mejor modo de llevar el bolso, ladear el pañuelo, dar un paso o agarrar un paraguas para, sin traicionar la esencia de la personalidad del que tiene delante, obtener la mayor frescura y belleza posible.
"Me gusta mantener el ojo en el misterio y mi propia fantasía, y elaborar una imagen sobre lo que he visto. Yo no soy un foto-reportero, yo disparo de cualquier manera que me permita retratar lo que he visto". Probablemente, esa es la diferencia entre él y las decenas de otros fotógrafos, profesionales o bloggers, que se amontonan a las salidas de los desfiles de París, Milán Londres o Nueva York para fotografiar a las fashionistas empedernidas o a las modelos al fin de cada show. No es difícil adivinar que todos tratan de emular su éxito, y que muy pocos saben realmente cómo hacerlo.
En los últimos años, Schumann ha dado un giro a su trabajo y ha empezado a visitar ciudades que no están directamente vinculadas a la moda. Este componente social de sus fotografías en África o Asia, donde retrata a gente humilde con, eso sí, looks que realmente resultan inspiradores, le ha traído ciertas críticas.
Scott Schuman - Fotógrafo
Acusado de frivolizar, él se ha defendido diciendo "que la gente humilde puede estar también orgullosa de lo que viste, y ese orgullo es para mí la esencia de la auténtica elegancia". Y, aunque The Sartorialist sea el epicentro de difusión de sus imágenes, no ha dudado en alabar el surgimiento de plataformas como Instagram, "donde puedo dar rienda suelta a mi interés por otras ramas del diseño que no se comprenderían en mi blog, pero sí en una cuenta abierta en la red".
Schuman, un hombre no demasiado alto, robusto, de maneras exquisitas, es en su vida privada un padre entregado a sus hijas, a las que siempre menciona. Se le han conocido pocas parejas: la última, la también exitosa blogger y fotógrafa de street style Garance Doré. Pese a ser una estrella en el mundo de la moda mucha gente trata de ser captada por su lente, no se deja presionar.
Es él quien solicita y escoge, el que pide la foto. "Para tomar fotos no llevo las gafas puestas, así que tengo que fruncir el entrecejo para enfocar bien... y siempre parece que tengo un enfado monumental. Me temo que eso es bastante disuasorio".
The Sartorialist, Scott Schuman. /
Portada de la edición conmemorativa de Penguin, por las 10 años del ya célebre blog. Es el tercer libro que publica con sus instantáneas.