Si eres de vez en cuando necesitas un chute de hamburguesa con queso o de macarrones con queso y chorizo sabrás que se siente esos días en los que le cuerpo parece no conformarse con la satisfacción de comer sano y pide guerra. La comida grasienta es tan popular , aunque esté mal considerada que en Estados Unidos tiene hasta un día en su honor, el 25 de octubre Day Nacional de la comida grasienta (National Greasy Food Day).
¿Pero por qué ese tipo de comida tiene tan mala prensa? Repasemos qué pasa en tu cuerpo cuando le das uno de esos homenajes de grasa saturada.
Sometes al estómago a un doble esfuerzo. Según Ayla Barmmer, dietista registrada en la ciudad de Boston estos banquetes de grasa suponen demasiada presión para el sistema digestivo. La grasa es lo que digiere más lentamente y lo que requiere más enzimas y jugos digestivos, por eso el estómago reacciona a veces inflamándose o produciendo mucho gases.
Te puede hacer ir al baño corriendo. Los intestinos son los primeros en responder al exceso con diarreas y dolor de estómago repentino. No te alejes demasiado del cuarto de baño.
Vuelve locas a las bacterias del intestino. El exceso de grasas saturadas altera toda la flora del intestino y puede afectar desde los niveles hormonales hasta la salud inmunológica. Los alimentos ricos en grasas saturadas no contienen elementos nutritivos como sí tienen los aguacates, el salmón y otros alimentos ricos en grasas saludables, con lo cual su consumo no le hace ningún favor a los intestinos.
Aparición inesperada de acné. Es un efecto acumulativo de una mala dieta con demasiada grasa . El acné es la consecuencia final de un desequilibrio hormonal y un desequilibrio bacteriano, la grasa lo produce por una vía parecida a la que causa daños en la salud de los intestinos.
Eleva el riesgo desarrollar diabetes u otra enfermedad cardiovascular. Si llevas una dieta rica en grasas a lo largo del tiempo se convierte en un factor de riesgo para desarrollar varias enfermedades. Un estudio realizado en 2014 en la Escuela de Salud Pública de Harvard asegura que las personas que comían alimentos fritos seis veces por semana aumentaban un 39% su riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y un 23% el peligro de desarrollar una enfermedad de la arteria coronaria.
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