Para que nos vamos a engañar: el calor –incluido el del sempiterno secador– es uno de los grandes enemigos del pel o. Lo quema, castiga y deshidrata a la vez que abre sus cutículas y rompe sus puntas. Pero eso no significa que convenga renunciar a la magia del aire caliente para dar brillo y forma al cabello: el secreto está en saber usar adecuadamente los muchos poderes del secador y evitar los errores más comunes.
Un buen secador siempre tiene una posición para emitir aire muy caliente para dar forma al cabello. Perfecto, así es como debe ser. Pero… Ese vendaval ardiente se debe reservar para el final del brushing, cuando estamos dando forma al cabello. Antes, es mejor usar únicamente aire templado para eliminar la humedad y, solo cuando está prácticamente seco, aumentar la intensidad del calor para el toque final.
Ni tanto, ¡ni tan calvo! La rutina idónea pasa por eliminar la máxima humedad posible con una toalla (sin frotar, please, solo exprimiendo el cabello con suavidad) para luego pasar ya al aire tibio.
En general, cuanto más abundante, indómito o rizado sea el cabello, más necesario es que esté bastante mojado. Si en cambio es suave y maleable se puede esperar a que esté casi seco.
De arriba abajo. Siempre. Así es como ha de impactar el chorro de aire contra el cabello, para así alisar la cutícula y aumentar el brillo. Es cierto que cuesta más esfuerzo tener el brazo alzado durante un buen rato y asegurarnos que el aire cae de la coronilla hacia la nunca que agitar el secador a la altura de los hombros, lo sabemos, pero secar de abajo arriba es como acariciar un gato a contrapelo; con los mismos resultados espeluznantes.
Que conste: no hace falta gastarse dos semanas de sueldo en un secador ferolítico y supersónico para obtener resultados excelentes. Hay marcas que, por menos de 40 euros, ofrecen productos de gran calidad.
Entre las marcas favoritas de los profesionales –cuyos secadores han de resistir muchas horas de uso, además de muy potentes y ligeros a la vez – están Parlux y Babyliss, los más usados en peluquerías y en un rango de precios que va desde 30 a más de 100 euros, así como ghd, también excelente y de precio más elevado. Para uso casero hay buenos modelos de marcas como Philips, Rowenta o Braun, que ofrecen muchos kits de aparatos iónicos (ayudan a potenciar el brillo del pelo) y con difusor. Lógicamente, cuanto más uses el secador o más abundante sea la melena (¡o más personas lo usen en casa!), más relevante es contar con un aparato de calidad.
Lo importante es que el aparato tenga una potencia de 2.000 W o superior y los sellos de calidad de la CE: no es buena idea acercar a la cabeza un secador sin garantías cuya resistencia acabe ardiendo como el pelo de Miss Sudáfrica.
Sí, la boquilla, ese accesorio que sirve para concentrar el aire del secador. Es verdad que a menudo se cae, que luego quema, y que se gira, pero… aún así, a pesar de esos inconvenientes, es un producto excelente para concentrar el chorro de aire y obtener un acabado muy brillante, incluso si no se realiza un brushing como tal. Y cuanto más fina y larga sea, mejor que mejor.
No: el cielo no caerá sobre tu cabeza si te saltas ese paso, pero lo cierto es que tu pelo lo agradecerá, ¡ le ahorrarás una buena cantidad de daños térmicos! (Y te lo agradecerá en forma de brillo y salud…). Si tienes el cabello graso, mejor limita su uso a las puntas.
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20 de enero-18 de febrero
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