Algo ha cambiado en la imagen de doña Letizia desde que se atrevió con el corte de pelo bob y las mechas rubias. Y todo apunta a que ahora su tendencia de belleza favorita es la estática. Incluso para hacerse peinados tan bonitos como el moño royal con pañuelo de Victoria de Suecia. Apuesta por lucir las canas desde hace varios años, se mueve entre cortes de pelo a capas de longitud similar (ni muy largos ni muy cortos) y sigue sacando el máximo brillo posible a su cabello con ayuda de champús ultra hidratantes y otros trucos que nos desvela en sus ligeros e imperceptibles cambios de look.
¿El último? Un baño de color muy natural que le permite perfeccionar el aspecto de su melena sin teñirse el pelo con coloraciones más agresivas que lo estropeen todo. Una opción ideal para rejuvenecer a partir de los 40 cuando la fibra capilar está mucho más débil y tiende no solo a la caída, también a las puntas secas y a la pérdida de brillo y color.
Vídeo. Cómo conseguir el pelo liso de la Reina Letizia
Perfección, naturalidad, responsabilidad, veracidad... ¿qué quiere transmitir la Reina Letizia siendo tan discreta con su pelo?
Independientemente del asesoramiento con mensaje detrás de su imagen, nos quedamos con su nuevo marrón con reflejos caoba porque es una opción ideal para quienes también quieren optar por potenciar el color sin dañar el pelo. La royal ha abandonado su habitual castaño oscuro para dar unos toques de luz radiante a su rostro y dar así la bienvenida al otoño.
Los otros motivos por los que Letizia estaría eligiendo este tipo de coloración, es por la comodidad absoluta. Primero porque el baño de color no es permanente, se va perdiendo de forma progresiva en cada lavado y eso significa que no necesita de un alto mantenimiento cada equis meses. No se va a encontrar cortes bruscos ni raíces exageradas. Segundo porque no corre riesgos. No modifica el tono drásticamente. Un baño de color puede cambiar como mucho uno o dos niveles de una base natural. Esto también le permite no esconder del todo sus canas a las que ha cogido muchísimo cariño.
Y tercero por la formulación. Porque aunque se trate también de un tipo de coloración por oxidación como los tintes tradicionales, la mayoría de los baños de color no contienen amoniaco y se obtienen por combinar una crema colorante con una reveladora para poder penetrar en la cutícula y aportar un pigmento nuevo sin dañar.
Más bien nos encontramos con que a la vez son un tratamiento capilar que aporta reflejos intensos y dejan un acabado glossy irresistible gracias a ingredientes como el aceite de coco, la miel o la queratina. Además, se puede hacer fácilmente en casa, sobre todo si la gama cromática a la que queremos cambiar es similar a la nuestra. ¡Hora de renovar la melena a lo Letizia!