El rostro firme de Jennifer López. Gtres

Descolgamiento facial: por qué se produce y cómo podemos corregirlo

Con el paso de los años y la llegada de la menopausia, la piel es más propensa a sufrir descolgamiento facial. Entre los motivos principales se encuentra la pérdida de elasticidad de la piel y la disminución de la producción de colágeno.

Marta López Ogando

La disminución de elasticidad en la piel, unida a la pérdida de óvalo facial, son dos de las razones por las que se producen el temido descolgamiento facial . Una de las preocupaciones principales que van ligadas al paso de los años, porque algunos componentes que tenemos de forma natural en nuestro organismo, como el colágeno o la elastina, dejan de producirse al mismo nivel de antaño, por lo que nuestra piel pierde frescura.

Factores como la exposición al sol, el consumo de tabaco o la alimentación son decisivos para que se produzca el descolgamiento facial, unidos en algunas ocasiones, a la propia herencia genética. ¿Quiénes son más propensos a sufrirlo y cómo podemos mejorarlo? Lo descubrimos de la mano de la doctora Elena Jiménez, cirujana plástica y estética y directora médica en Eleca Clinic y del equipo médico de la Clínica Mira + Cueto.

Motivos del descolgamiento facial

La doctora Elena Jiménez explica que el descolgamiento facial «antes se achacaba a la gravedad, pero, actualmente sabemos que existen unos paquetes de grasa profundos, por debajo de los músculos de la cara y unos paquetes más pequeños y localizados por encima de dichos músculos». La profesional prosigue explicando que «a partir de los 25-30 años, se empieza a producir la disminución del volumen de los paquetes profundos», que conlleva a dos consecuencias. La primera de ellas es que «l a cara va a ir perdiendo volumen y, por otro lado, los músculos se van a encontrar en una contracción especial que va a estar más acortada y que digamos que va a tener más fuerza».

Estas circunstancias, explica Jiménez, «hacen principalmente que la cara al perder volumen y no sujetarse per se, provocando la caída». La doctora considera que «a partir de los 40–50 años hay que añadir otro componente que es el cambio hormonal, que va a cambiar la calidad del colágeno y la elastina, de modo que la piel también va a ser más fina y va a acompañar ese descolgamiento. Además, los músculos también van a tener un cambio de colágeno y van a acompañar dicho descolgamiento facial».

La pérdida y degeneración de las fibras de elastina y colágeno es una de las principales causas, unida a la mencionada pérdida de soporte y estructura facial debido a la afectación de planos profundos. Desde Mira + Cueto explican que los planos profundos «son los cambios a nivel de las diferentes capas que conforman la anatomía facial como son grasa, músculo y hueso, junto con los ligamentos faciales que hacen que nuestra cara vaya cambiando con un desplazamiento en dirección centromedial (hacia la línea media central facial) y hacia abajo».

Las profesionales explican que se trata de algo similar a «una rotación facial en esta direcciones», en la que aparecen «cambios volumétricos, reabsorción en zona de sienes dando un aspecto mucho más envejecido, se marcan arrugas y surco de ojera dando aspecto de cansancio, se marcan las líneas de marioneta dando aspecto de tristeza y se pierde definición en los contornos faciales, sobre todo a nivel mandibular».

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Cate Blanchett. / Gtres

Algunas de las razones por las que se producen estos cambios, prosigue el equipo médico de la Clínica Mira + Cueto son «cambios graduales que se van aumentando con el paso del tiempo, incluyendo una serie de factores», que las profesionales detallan:

Exceso de exposición solar: fotoenvejecimiento que es el más frecuente.

Factores genéticos.

Cambios bruscos de peso, múltiples embarazos, no sólo por el cambio de peso que supone sino también por las alteraciones hormonales que conllevan.

Determinadas colagenopatías.

Menopausia precoz: disminución de un 2% colágeno tipo I y III al año. Se acelera durante los primeros 5 años en los que hay una pérdida de un 30%.

Tratamientos con corticoides crónicos o durante largos periodos de tiempo.

Factores ambientales como el tabaquismo, alteración de la capa de ozono y contaminación ambiental.

Propensión a sufrir descolgamiento facial

Para las profesionales de la Clínica Mira + Cueto influye « el tipo de piel y el estilo de vida». Destacan que «las pieles finas son más laxas y tienden a acusar más el proceso de atrofia cutánea, es decir, la flacidez cutánea». En el caso de las pieles gruesas, «estas son más pesadas y acusan más el desplazamiento de las estructuras. Es decir, acusan más la flacidez estructural». También consideran que sufren el descolgamiento antes o con más intensidad, «las personas que tienen una predisposición genética, menopausia precoz, padecen de enfermedades que requieren tratamiento con corticoides crónicos, se exceden en la exposición solar o están expuestas a polución, contaminación ambiental y fuman».

La doctora Elena Jiménez, de Eleca Clinic, también menciona «aquellas caras que a nivel óseo son más pequeñas». Considera que son «caras que tienen poco pómulo óseo, mandíbulas estrechas, no tienen mucho mentón». Por estas razones, «la sujeción ósea es menor». Jiménez destaca también «aquellas caras que tienen unos paquetes grasos que son muy importantes, especialmente los superficiales ya que tienden a caer y entonces se forma la flacidez en el surco, en la zona labial y también caen sobre la línea de la mandíbula». El cuidado de la piel para la experta es también esencial, ya que el descolgamiento se puede producir en personas que «no tienen una higiene cutánea, una rutina de cuidado de la piel bueno o que se exponen al sol, vida nocturna, trabajo nocturno o fuman».

Prevención del descolgamiento facial

Una vez conocemos los motivos y las pieles y hábitos que son propensos al descolgamiento facial, pasamos a hablar de la importancia de la prevención. Las profesionales consultadas coinciden en que entre los 25 y lo 30 años comienza a producirse el descolgamiento facial. Para la doctora Jiménez es clave «realizarse tratamientos que ayudan a mantener el colágeno, tener una dieta saludable y no beber o fumar». También cree que hay que «controlar las subidas y bajadas de peso y por supuesto, exponerse al sol con protección solar».

En Mira + Cueto consideran que el primer paso es «tener una rutina cosmética completa y adaptada al tipo y necesidades de nuestra piel, además de mantener un buen estilo de vida». Las expertas prosiguen mencionan que «en estas edades asociamos la rutina cosmética con peelings químicos superficiales y/o mesoterapias con silicio y ácido hialurónico no reticulado».

El asesoramiento de un profesional es fundamental para las expertas ya que serán capaces de «detectar las tendencias o el curso del envejecimiento de cada personas y poder comenzar a planificar tratamientos enfocados a retrasar los signos de flacidez». Recomiendan también, desde Mira + Cueto, « empezar a tratar cuando aparecen los signos de flacidez más incipientes como son un surco nasogeniano que empieza a marcarse, un afinamiento de la piel o una pérdida de contornos incipiente».

Las mejores rutinas para prevenirlo

Nuestros hábitos, estilo de vida y rutina son esenciales para prevenir el descolgamiento facial o para minimizar su impacto. El equipo médico de Mira + Cueto recomienda tener de día una rutina que combine « higiene facial con antioxidantes como la vitamina C o el ácido ferúlico para neutralizar los radicales libres y evitar su acumulo y daño cutáneo, que genera la desestructuración del colágeno». Añaden que es esencial la « hidratación para reforzar la función barrera, con fotoprotección solar alta, que utilizada diariamente mejora la textura de la piel y disminuye la aparición de arrugas». Es importante que esta última, «se renueve a lo largo del día».

En el momento de la noche, en Mira + Cueto apuestan por una «higiene facial combinada con agentes transformadores como los retinoides y los AHAs (alfa hidroxiácidos) que facilitan la renovación celular y la exfoliación». Continúan mencionando que «por la noche la piel está en proceso de regeneración y reparación, por lo que está preparada para que los activos transformadores que apliquemos actúen con mayor eficacia».

Otros buenos hábitos que debemos de incluir en la rutina serían «dependiendo del tipo de piel, una exfoliación una vez a la semana y después aplicar una mascarilla hidratante» o, también, «asociar suplementación con colágeno hidrolizado y hialurónico».

Tratamientos recomendados

Añadido a nuestra rutina de cuidado de la piel y hábitos, podemos acudir a un centro a realizarnos tratamientos que mejoren este descolgamiento facial. La doctora Elena Jiménez, directora médica en Eleca Clinic, considera que «el tratamiento se va a realizar a doble nivel. Por un lado, va a haber tratamientos quirúrgicos que van a ser incluso preventivos». ¿Qué quiere decir con esto? Que «los pacientes que tienen muy poco pómulo o que tienen un mentón muy cortito, aun siendo jóvenes se pueden beneficiarse del uso o de la colocación quirúrgica de una prótesis de pómulo o una prótesis de mentón». La gran ventaja de esas prótesis es que «se adaptan a la cara del paciente y se colocan debajo de todas las estructuras justo al lado del hueso».

La experta considera también los tratamientos a «nivel cutáneo ya sea de limpieza, hidratación profunda o tratamientos con aparatología como es el Indiba, la endermología facial o tratamientos que aportan volumen que serían principalmente dos: los tratamientos con sustancias biocompatibles como los ácidos hialurónicos o la hidroxiapatita cálcica». Estos últimos, continúa Jiménez están «de moda y aúna justamente el uso de hidroxiapatitas cálcicas a distintas concentraciones junto con el ácido hialurónico».

¿Qué más recomienda la doctora Jiménez? «Los tratamientos con ácido hialurónico para redefinir de manera específica la línea de la mandíbula o, en la parte quirúrgica, ciertas cirugías que se pueden considerar como mini liftings que no van a realizar una cirugía muy amplia en toda la cara». Si hablamos de casos más avanzados, la profesional recomienda recurrir «al lifting que actualmente tiene distintas variaciones».

En el caso de las expertas de Mira + Cueto recomiendan asociar los activos recomendamos a tratamientos como «peelings químicos superficiales, mesoterapias con silicio orgánico y ácido hialurónico no reticulado, carboxiterapia, láseres CO2, erbio yag y fraccionados o radiofrecuencia». Otras recomendaciones serían los «hilos tensores, implantes con inductores de colágeno, implantes con ácido hialurónico, láser Elektra, ultherapy o microplasma fraccionado».

En definitiva, de cara al descolgamiento facial existen diferentes tratamientos y cuidados, pero, para prevenir, l a clave se encuentra en el cuidado diario, los hábitos y protegernos del sol, que es el principal enemigo.

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