
A partir de los 40 años nuestra piel comienza a producir menos colágeno y con la llegada de la menopausia, da paso al temido descolgamiento facial . Además del cuidado de la piel o los masajes faciales que se puedan realizar, podemos recurrir a técnicas de medicina estética como el lifting. Uno de los procedimientos estéticos que más ha evolucionado y con el que conseguir unos resultados óptimos.
La prevención y cuidado previo son esenciales para la valoración de este proceso, al igual que el cuidado de la piel y las rutinas. Para realizarse un lifting, el asesoramiento de los expertos es también clave y acudir a un profesional que haga una valoración personalizada es un paso importante. Descubrimos las claves del lifting de la mano de la doctora Elena Jiménez, cirujana plástica y estética y directora médica en Eleca Clinic, el doctor Arenas, cirujano plástico del Grupo Pedro Jaén y divulgador científico en Merz Aesthetics y el doctor Guilarte, cirujano plástico.
«El lifting es la cirugía que se aplica en la zona facial para solucionar el descolgamiento facial » describe la doctora Jiménez. Añade el doctor Guilarte que «es un estiramiento tanto de la piel como de la musculatura facial. A medida que envejecemos, los músculos de la grasa se descuelgan y junto a estos se descuelgan los depósitos grasos de la cara, dando lugar a los pliegues, arrugas y flacideces que bien conocemos». El experto prosigue detallando que «para rejuvenecer un rostro levantamos la piel y tensamos la musculatura facial, reposicionándola junto a los depósitos grasos naturales de nuestra cara. Hecho esto, es cuando se elimina la piel que sobra, pero, efectivamente la eliminación de la piel es lo menos importante, lo importante es lo que hemos hecho por debajo de esta».
La doctora Jiménez de Eleca Clinic detalla las partes en las que se divide el lifting. La profesional considera que «en muchos liftings se realiza, además del lifting, una transferencia de grasa que suele hacerse en distintos planos: un plano profundo, con una grasa más íntegra, un plano intermedio que se llama sniff fat, que es una grasa intermedia que pasa por unas cánulas muy finas, con orificios de 0,7 mm y, por últim, lo que se denomina nano fat, en el cual se puede hacer una mesoterapia con el líquido o la grasa que se ha obtenido final».
La doctora detalla que «este es el primer tiempo, en el que se toma grasa de una zona idónea, en el paciente y se reserva para colocarlo. Es la primera fase del lifting, se hace un relleno de los depósitos profundos, medios o superficiales según interese para obtener unos volúmenes jóvenes».
¿Qué ocurre en la segunda parte? La doctora Jiménez explica que «la segunda parte del lifting responde a la parte de la cirugía y se puede trabajar sólo la parte cervical que es un lifting sólo cervical» La doctora afirma que «cada vez se hace más y que cada vez es más frecuente porque muchas pacientes llegan al lifting con rellenos y con tratamientos de volumen facial, que son complementados con la primera parte de toma de grasa y transferencia de grasa a la zona facial y segundo se realiza el lifting cervical. Este lifting muchas veces incluye justo la línea de mandíbula. Existe también el lifting cervical y facial, en este caso, vamos a incluir también el cuello y la zona de la cara, que incluye la línea de mandíbula y la zona del pómulo».
Existe un tercer proceso que se puede involucrar en el lifting que sería «el que incluye el tercio superior. Se realizaría una blefaroplastia , posiblemente con una elevación de la ceja y especialmente de la cola de la ceja. Se decidiría el tipo de lifting de ceja exactamente y ya se acompañaría del lifting de zona facial (pómulo y línea de mandíbula) y por último completado con el lifting cervical».
La valoración por parte de profesionales es esencial para el procedimiento. El doctor Arenas destaca que «se valora la posibilidad de realizar un lifting facial cuando se aprecia una descolgamiento de la cara y/o el cuello que no es mejorable mediante tratamientos médico – estéticos o con el uso de aparatología».
Añade el doctor Guilarte que «la mejor manera de valorarlo es frente al espejo o mediante fotografías. Hay dos maniobras fundamentales, inclinar la cabeza hacia abajo, lo cual hará más evidente el exceso de piel y el descolgamiento de la musculatura del cuello». La segunda sería, en palabras del doctor, «utilizar nuestras manos o dedos para tensar la piel hacia arriba, en el caso de las cejas y hacia las orejas en el caso de la cara y el cuello».
Para la doctora Jiménez, la valoración en consulta es clave y destaca que «quien más indica el lifting es el estado del cuello. El cuello va a ser la zona de más trabajo con la definición de la mandíbula. Es la zona que sujeta el rostro, que más se define y que recuperará una edad más joven». Posteriormente, considera la experta que se valoraría la zona de los pómulos y el tercio superior para poder valorar otros procedimientos.
Nicole Kidman /
En cuanto a la edad de realización, la doctora Jiménez destaca que «más que la edad física, es la edad biológica y el estado de los tejidos la que determinará el lifting». Para el doctor Arenas, « no existe una edad perfecta. Cada paciente envejece a un ritmo diferente dependiendo de una base genérica y de su estilo de vida». El experto añade que «hay pacientes que pueden solicitar un lifting con menos de cincuenta años y otros que se lo realizan a partir de los 65 o 70 años. Siempre que el estado de salud del paciente lo permita, podemos considerar que es óptimo realizar esta intervención».
A pesar de que cada paciente puede decidir el momento, el doctor Rubén Guilarte considera que «esperar siempre es contraproducente porque luego la solución requerirá de técnicas quirúrgicas más agresivas con una mayor artificialidad resultante. Por tanto, si es algo que nos preocupa, lo mejor es atacarlo y no esperar a que vaya a peor, aunque esto generalmente es por miedo más que por preferir a esperar a estar peor».
Como todo procedimiento, el lifting requiere una preparación previa del paciente. El doctor Arenas explica que «como en cualquier cirugía electiva, el paciente debe de gozar de un estado de salud adecuado que permita el procedimiento quirúrgico y anestésico. Se deben evitar el uso de anticoagulantes en los diez días previos a la cirugía y suspender el hábito del tabaquismo al menos un mes antes del procedimiento si el paciente es fumador». El motivo de esto es que «todo ello garantiza un adecuado proceso de cicatrización y disminuye el riesgo de complicaciones».
La doctora Jiménez considera que es fundamental «tener una buena nutrición y ser consciente de lo que vas a hacer es una mejora y un tratamiento facial que va a devolver la juventud». Por ello, prosigue, «ciertos hábitos que ayudan o potencian dicho envejecimiento tendríamos que evitarlos a posteriori o empezar a cambiar dichos hábitos para eliminarlos y que después de la cirugía no tengamos que empezar a eliminarlo». La experta recomienda suspender «el tabaco antes de la cirugía, como mínimo de tres a cuatro semanas». El motivo de esto es que «el tabaco va a reducir la capacidad sanguínea de la zona y en el caso del cuello es muy importante tener la máxima vascularización en dicha zona, sino en la zona posterior donde se coloca la cicatriz suele haber complicaciones y suele haber problemas».
Por último, la profesional destaca que «se suele indicar el uso de cremas con retinol para preparar esa piel y que estén más jugosas. Incluso a veces se puede requerir algún tratamiento con plasma para poder organizar la piel y poderla tener una mayor nutrición de dicha piel».
Como todo proceso y tratamiento, el lifting facial tiene también un mantenimiento y unas pautas que se deben de seguir. El doctor Arenas considera que «hay que seguir cuidando la calidad de la piel para alargar el resultado de la intervención.
Se estima que los resultados de este tipo de cirugía se mantienen en torno a diez años, pero si se cuida la salud de la piel y se adquieren hábitos saludables el resultado puede mantenerse por más tiempo».
Por su parte, el doctor Rubén Guilarte considera dos tipos de mantenimiento. «Uno sería actuar a nivel del volumen facial, fundamentalmente graso». La razón es que «al envejecer perdemos grasa facial y esto se puede restablecer fácilmente con ácido hialurónico mediante infiltraciones». Explica que «el segundo sería actuar a nivel de la piel mediante láser. Existen dos tipos de luz-láser fundamentales. El primero de ellos sería la luz pulsada o IPL, para eliminar las manchas faciales que aparecen por la edad y por la exposición solar. El segundo de ellos sería el láser fraccionado no ablativo, que sirve para tensar la piel y eliminar las arrugas faciales finas, así como mejorar las profundas. Lo fundamental aquí es entender que el tratamiento debe hacerlo un médico y que las diferencias entre las diferentes máquinas de láser son enormes. Desde mi punto de vista, Nordlys es inigualable».
El estilo de vida también es algo a tener en cuenta para maximizar los resultados. La doctora Elena Jiménez de Eleca Clinic recomienda «dejar de fumar, mantener el peso, unos hábitos alimenticios muy saludables, con la toma de los nutrientes necesarios con frutas, verduras y proteína, muy importante en este caso la proteína y también unos tratamientos de calidad de piel».
Para la profesional «tanto el skincare de rutina diario , como tratamientos que nos ayuden a mantener una buena calidad de piel» ayudarán al lifting. El motivo es «porque muchas veces después del lifting es lo que queda, falta una calidad de piel buena, porque la calidad de piel no se opera, entonces en esa calidad de piel es muy importante mantener la rutina de skincare y hacer unos tratamientos de vez en cuando, como el láser CO2 fraccionado suave, sobre todo para mantener a raya las arruguitas finas».