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Miss España a los 18, viuda a los 30, madre soltera a los 37 y baronesa Thyssen a los 42: así pasó Carmen Cervera de los concursos de belleza a convertirse en la mujer más poderosa (y rica) del arte en España

Carmen Cervera vive su semana más dulce, tras cerrar el acuerdo con el Estado que asegura 15 años más de estancia en España de su colección, heredada de su último marido, Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza. Un éxito increíble para una mujer que comenzó su vida pública como miss España y ha terminado convirtiéndose en la mujer más poderosa del arte nacional.

Tita' Cervera se convirtió en la baronesa Carmen Thyssen en 1985, tras casarse con Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza. / GTRES

Elena de los Ríos
Elena de los Ríos

Tras una década de negociaciones, Carmen Cervera, la baronesa Thyssen, ha cerrado el acuerdo que asegura la permanencia en España de su colección de arte (con obras de Picasso, Van Gogh, Renoir o Kandinsky) durante 15 años más. Se trata de un contrato de alquiler con derecho a compra a su finalización que resuelve entregar 6,5 millones de euros anuales a Tita Cervera, hoy baronesa Thyssen y la mujer más poderosa del establishment artístico nacional. Este es solo el último golazo de una mujer con una determinación increíble, capaz de pasar de los concursos de belleza a sentarse a negociar con una decena ministros y hasta de reclutar a dos de ellos, Ángel Acebes y José María Michavila, como abogados para su causa. Causa ganada, claro.

La figura central en esta historia en clave ‘mujer hecha a sí misma’ es María del Carmen Fernández de la Guerra y Álvarez, la madre de Tita, empeñada en que su hija alcanzara el éxito social que quiso para ella misma. Tras separarse del padre de sus dos hijos, Tita (1943) y Guillermo (fallecido en 2003), se empeñó en que Carmen recibiera una educación selecta e internacional: estudió en colegios ingleses, en el Liceo francés y en un internado en Suiza. Por algo la baronesa habla alemán, francés, inglés e italiano, además de español y catalán. Detrás del éxito de una mujer puede que haya otra mujer: su madre.

Fue su madre la que, en cuanto cumplió 18 años, la convenció para presentarse al certamen de Miss España como representante de Cataluña. Tita ganó la corona, claro, y por goleada. El jurado integrado por la condesa de Romanones Aline Griffith, el actor Fernando Rey, el torero Luis Miguel Dominguín y la periodista Natalia Figueroa (más tarde esposa del cantante Raphael) le pusieron la banda en 1961: era la más exuberante y alta de las candidatas. Tita Cervera entró en el circuito de la belleza mundial: Miss Europa (quedó cuarta); Miss Internacional (tercera) y Miss Mundo (tercera). Entre fiesta y fiesta, conoció a Marilyn Monroe, Frank Sinatra y Dean Martin. Y se enamoró del glamour de Hollywood.

Coronada como Miss España, Carmen Cervera comenzó la conquista del mundo. / GTRES

Fue (de nuevo) su madre la que hizo posible su matrimonio con el actor Lex Baker, 24 mayor que Tita y famoso por haber interpretado a Tarzán. Se cruzaron en un aeropuerto de Roma, y la madre azuzó a su hija para que le pidiera un autógrafo al famoso, jugando la ficha definitiva del destino de su hija. Tras la boda, ambas se instalaron en Los Ángeles (sí, la madre también) y pudieron vivir la vida del gran cine. Él le consiguió algún papelito en sus películas, pero impidió que hiciera carrera, probablemente por miedo a que le abandonaran por el éxito, como hizo su primera mujer, Lana Turner. El matrimonio duró de 1963 a 1973, cuando Baker murió, repentinamente, de un infarto. Carmen Thyssen recibió su primera gran herencia. Y una agenda de contactos envidiable.

Los años felices de Tita Cervera y Lex Baker, casi recién casados. / gtres

Su carrera en el cine nunca despegó ni en sus breves apariciones en el destape español, y tampoco su vida sentimental pudo recobrar su vuelo. En 1973 se enamoró de un 'playboy', el venezolano Espartaco Santoni, que la estafó y la arruinó. Quizá hubo también malos tratos, aunque en aquella época era tema tabú. Toda su peripecia sentimental fue objeto de portadas den la prensa del corazón, en la que siempre ha tenido un lugar preferente. En 1980, con motivo del nacimiento de su hijo Borja, el interés de la prensa se redobló: Tita se negaba a revelar el nombre del padre (lo reconoció en 2009: el publicista santanderino Manuel Segura). Al año siguiente, Tita Cervera inició su romance con el barón Thyssen.

Tenía 38 años y era una madre soltera sin horizonte profesional a la vista. Así que coincidir con Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza, 22 años mayor que ella, en un crucero por Cerdeña de los Davidoff (millonaria familia amiga de Lex Baker), fue providencial. Se casaron cuatro años después, con tiempo suficiente como para que la madre de Tita pudiera ver su sueño hecho realidad: su hija por fin había entrado en la jet set internacional por la puerta grande de la aristocracia, como Carmen Thyssen. Se perdió, desafortunadamente, el momento más importante de la vida de su hija: la inauguración de Museo Thyssen-Bornemisza en 1992, con todo el poder político y cultura español rindiéndose a sus pies. Falleció pocos meses antes.