una diva en el diván

Alaska se confiesa: «Estoy hasta el mismísimo de que me pregunten si Mario es gay»

Musa de La Movida, artista, estrella de realities y excelentísima señora. Todo eso ya lo sabíamos, pero ahora nos revela el resto de incógnitas de su vida.

Alaska lleva mono de látex de Little Joe Couture; pendientes, pulsera y anillo de oro y diamantes, de Cartier. / fotografía: valero rioja / estilismo: cristina pérez-hernando

Eduardo Verbo
Eduardo Verbo

Andy Warhol proclamó que todo el mundo tenía derecho a 15 minutos de fama. En el caso de Olvido Gara, Alaska , (México, 1963), la popularidad se ha prolongado durante casi 50 años, gracias a una carrera sólida repleta de hitazos y un interesante recorrido vital e intelectual que arrancó en La Movida . Sin embargo, cuando el precursor del pop art la vio actuar en la despedida que el magnate del petróleo y coleccionista Jacques Hachuel le organizó en su casa de Puerta de Hierro para concluir su visita a nuestro país en 1983, la fotografió y tituló la obra como Unknown woman. Mujer desconocida, vaya.

Y resulta que, para sorpresa de todos, el genio americano tenía toda la razón del mundo, porque, a pesar de que es casi tan famosa como la Cibeles de Madrid, a la cantante le quedaban todavía algunos secretos por confesar. Alaska Revelada, un documental que se estrena el 15 de diciembre en Movistar Plus+ y que ha sido producido en colaboración con Shine Iberia, viene a descifrar todos sus enigmas pendientes. Serán tres episodios sobre las tres cosas que hay en la vida: salud, dinero y amor. Pensábamos conocerla al dedillo y resulta que estábamos equivocados. Como casi siempre.

MUJERHOY. No se sabía que desciende de conquistadores...

ALASKA. Mi propia historia me aburre. Pero en mi familia hay varios apellidos interesantes, como los Cabeza de Vaca y los Godoy. El origen de éste último se remonta a un niño que llegó con dinero y un tutor francés a Cuba, donde nació mi madre. ¿Era un hijo ilegítimo de Godoy? Luego, en El hombre que ríe, de Víctor Hugo, aparece un personaje que mi abuela subrayó como: «Tío de papá».

Podría ser la mismísima condesa-duquesa de Olivares y estamos aquí como si tal cosa.

Soy excelentísima señora dos veces, así que... [el último tratamiento lo consiguió en 2015, tras recibir la Medalla del Mérito a las Bellas Artes].

¿Qué título nobiliario le haría gracia tener?

Me da completamente igual, aunque me divierte. No soy una guillotinista de los nobles, pero nunca me compraría un título, como ha hecho algún amigo.

¿Se ve como marquesa de La Gran Vía, ya que vive muy cerca de esta calle?

Vamos a dejarlo.

Su madre, América, practica la santería. ¿Qué tiene usted de bruja?

Nada, no soy especialmente sensitiva.

¡Va a menudo al Oráculo de Delfos!

Eso es otra cosa. Es interés por la filosofía. Esos viajes a Grecia son reconectar con nuestro pasado grecorromano. Yo he tenido mi etapa chamánica mexicana, pero creo que, en este momento de mi vida, lo que me interesa es ir a nuestra raíz.

Vestido de Little Joe Couture, tocados de Mimoki. Pulsera, gargantilla y anillo de la colección Serpenti Viper de Bulgario. / fotografía: valero rioja / estilismo: cristina pérez-hernando

Su carrera empezó en El Rastro. Podría haber acabado de chamarilera, pero, sin embargo, se transformó en una gran estrella del espectáculo.

Tengo una chamarilera dentro. A veces, me pregunto: ¿qué haría si quisiera seguir trabajando a los 80 y no tuviera dinero? Comprar y vender. Podría haber acabado también de periodista, porque en el Rastro vendía un fanzine, Kaka de Luxe, donde entrevistaba a gente junto a Carlos Berlanga o Nacho Canut. El único éxito del que podemos hablar es que esa idea que yo tenía a los 14 años está sentada aquí. El éxito es que yo sigo cumpliendo con lo que imaginé que quería que fuera mi vida.

Era un Ovni recién aterrizada de otro planeta.

Fuimos un conjunto de seres extraños que, si te fijas, era un grupo intergeneracional. Yo tenía 14, pero Pedro Almodóvar, ya casi la treintena. No encajábamos con ningún grupo y acabamos haciéndolo entre nosotros. Construimos nuestra propia constelación.

Ya que nos ponemos a hablar en idioma extraterrestre, ¿cree en los platillos volantes?

Sí, como no me puedes demostrar que no existen, yo tampoco puedo demostrar que sí.

Nunca ha contado cómo conoció a Almodóvar.

Gracias al pintor Guillermo Pérez Villalta, que leyó el guión de Erecciones generales, que luego se llamó Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. Le dijo a Pedro: «Yo conozco a una chica que es Bom».

Carlos Berlanga sostenía que La Movida consistía en llevar la contraria a la generación anterior.

No se hace adrede pero, si no encajas ni aquí ni allá, eres como un bicho raro al que nadie apoya.

¿Nunca perdió la cabeza?

Soy aburrida para eso. Mario [Vaquerizo] es capaz de perderla y recuperarla. Yo soy tan controladora que, hasta en los momentos de posibilidad, no lo hago.

Vestido de pailletes de Little Joe Couture. Reloj y anillo de Cartier. Fotografía: Valero Rioja / Estilismo: Cristina Pérez-Hernando

¿Cómo está su marido tras la caída que sufrió hace unas semanas en el festival Horteralia?

Será una recuperación lenta, con mucha rehabilitación. Y luego la vista es un misterio. Tiene retinopatía de Purtscher y hay que ver si la recupera.

Lo que no ha perdido es el sentido del humor...

Dice que le salvó de morir el cardado que llevaba.

Desde luego, no ganan para laca en casa...

No, pero me enfada que diga eso si no está bien.

Y, siendo tan inteligente, ¿le molesta que, en ocasiones, Mario haga apología de la incultura?

Él tiene ese juego. No tiene que demostrar nada a nadie, lo que, por otro lado, es muy interesante.

¿Le molesta que le pregunten si es gay?

Sí, estoy hasta el mismísimo.

Una aristócrata muy famosa, que en su día se vio afectada por la misma infamia, lo desmintió diciendo que hacía el amor a diario con su marido.

A ver, tampoco voy a presumir. El sexo es fundamental, porque si no eres mi amiguito. Sin embargo, me sigue sorprendiendo que la gente se alborote porque un hombre se maquille, se ponga rulos o vea vídeos en Youtube de La Veneno. ¿Todo eso implica que sea homosexual? ¿En qué lugar me deja a mí? ¿Es que soy tonta?

¿Cómo explicaría ese fenómeno de comunistas que se vuelven de derechas?

Los extremos se tocan, ¿no?

¡Fabio McNamara va al Valle de los Caídos!

Pero no nos confundamos. Él nunca fue comunista. Era warholiano. Money, cariño. Y luego, en 1980, Las Costus pintaron el Valle de los Caídos en 40 cuadros.

¿Cuándo dejó La Movida de ser divertida?

La adolescencencia no tiene gracia. Empezamos a tener pérdidas muy pronto. Éramos la quinta generación de personas que viven del rock and roll, toman drogas, tienen accidentes de tráfico y, después, viene el SIDA que se lleva por delante a piedras fundacionales de mi vida.

Con lo bonito que son los finales felices.

Con mi padre, por ejemplo, supe cerrar muy bien. Participó en el bando republicano durante la Guerra Civil y se fue a vivir a México. Murió dolido con los que había defendido, porque consideraba que no había matado a gente para eso. Y con Carlitos Berlanga también. Y eso que nos había demandado cuando Dinarama...

¿Nunca ha ido al psiquiatra?

No, pero lo pasé mal cuando rompimos Los Pegamoides. Atravesé la noche oscura del alma y me refugié en las lecturas místicas.

¿Cuánto dinero ha ganado?

Mucho y he perdido otro tanto, pero me he recuperado. No soy de invertir en bonos y cosas de esas. ¡Prefiero hacerlo en mí misma!

Con los éxitos que atesora, ¿no se retiraría?

A mí que me retire la cabeza o el cuerpo.

Se acaba de hacer un lifting. Dios creó a los hombres y Enrique Monereo, a Alaska.

Monereo y mis referencias. El maquillaje, la ropa, mis casas... Me he operado una docena de veces, pero no quiero hacer mal la cuenta.

¿Y cada vez que ha entrado en el quirófano ha escrito sus últimas voluntades?

Sí, por si acaso.

No tienen hijos, ¿hay algún sobrinito?

Sí, hay un medio sobrino en México, pero esa es otra historia...

¿Habrá misa en San Francisco El Grande?

No, en todo caso, en otras a las que voy en Madrid, como Jesús de Medinaceli.

Hay gente sorprendida por su fe...

Nunca lo he considerado una contradicción

Usted que conoce lo sideral, ¿hay algún planeta sin guerras?

No sé lo que hay más allá. En el fondo, todo el baile de átomos es una pequeña guerra. Y, cuando funcionan y chocan, tenemos explosiones.

¿Ha pensado en su último giro de guión? ¿Se ve tomando vermú y envuelta en visones y perlas?

No me van los visones ni las perlas. Quiero hacer una portada como la foto de Jackie y Joan Collins en limusina. En la contra, también yo, empujando un carrito por Gran Vía con lo poco que me quede.

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