Bertín Osborne y Sandra Domecq, el día de su boda. /
La boda entre Bertín Osborne y Sandra Domecq, el 9 de julio de 1977, en la Iglesia de San Miguel de Jerez, apenas llamó la atención. Ambos pertenecían a lo que puede considerarse la aristocracia andaluza. Ella era Alexandra Domecq y Williams, y él, Juan Ortiz Osborne, dos apellidos de reconocida estirpe bodeguera. Se conocieron en una fiesta, aunque entonces ambos tenían pareja.
Sandra, educada entre Inglaterra y Francia, estaba comprometida con John Wellesley, hijo del Duque de Wellington, uno de los aristócratas más ricos de Inglaterra. Pero el amor por Bertín fue casi un flechazo de adolescencia. Sandra era la hermana del mejor amigo de Bertín, que murió en un accidente de tráfico en 1984. Después de tres años de relación, se casaron. Bertín tenía 22 años y Sandra, 23 y estaba embarazada de su primer hijo, Christian.
La boda, a pesar del ambiente conservador en el que se movían los novios, tuvo un aire hippy. Se celebró en la iglesia donde también se casó Claudia Osborne, la tercera hija de la pareja, con José Entrecanales , en 2021. Sandra llevó una túnica bordada en azul y una corona de jazmines en el pelo, y el novio lució traje azul y corbata.
Beltrán Domecq, padre de Sandra, fue el padrino de su hija, mientras que Teresa Osborne, madre de Bertín, ejerció de madrina. Tras la ceremonia, los recién casados celebraron una fiesta en la finca del padre de Sandra. La pareja se instaló en el pabellón de invitados de la finca. Pero, poco tiempo después llegó uno de los momentos más amargos de su vida: su hijo Christian nació con una malformación hepática y murió dos semanas después de nacer. Alejandra, su primera hija, nació en 1978.
Bertín trabajó en varias empresas, entre ellas Rumasa. Viajaba todo el tiempo. Sin embargo, empezó poco a poco a darse a conocer en la música. En la adolescencia, había formado un grupo en un colegio de El Escorial que tocaba en discotecas. Empezó a tomárselo más en serio. En 1981 sacó su primer disco, que fue un gran éxito: «Amor mediterráneo».
Pero con su éxito empezó a crecer también su fama de galán y, como reconoció con los años, sus infidelidades a Sandra. En 1986 nació su segunda hija, Eugenia. La familia trataba de mantener una imagen de perfección y armonía, a pesar de las numerosas historias que corrían sobre Bertín y sus conquistas. Los rumores de divorcio arreciaron en esa época, cuando Bertín inició una relación con la modelo Mónica Schwartz.
También se le relacionó con la princesa Sofía de Habsburgo y con la actriz Bárbara Carrera. La pareja se separó en el verano de 1988. Sandra estaba embarazada de su cuarto hijo, que sería otra niña, Claudia. La iniciativa de la separación fue de Bertín, que explicó que la convivencia era mala desde había tiempo.
Nunca reconoció ni aludió a sus posibles infidelidades. Para Sandra, el divorcio no era una posibilidad, tanto por sus creencias como por la forma en que había sido educada, y fue un momento muy amargo. Seis meses después de la ruptura nació Claudia. Era 1989, Bertín se instaló en Miami y tres años después, firmaron el divorcio.
En 1993, Sandra se casó de nuevo, con el empresario andaluz Fernando Portillo. Fue una sorpresa para su entorno. Tuvieron una hija, Ana Cristina Portillo . Pero el matrimonio no duró. En 1996 llegó la separación. A partir de aquel momento, Sandra llevó una vida discreta en Jerez, la que siempre había deseado. En 2004, falleció de un cáncer, con apenas 50 años. Bertín y Sandra fueron siempre amigos.
El cantante siempre ha tenido palabras de reconocimiento para su primera mujer, a la que ha calificado de «irrepetible» y de ser «una mujer diez». Para Bertín, la razón de su divorcio estuvo en lo jóvenes que eran cuando se casaron. Y ha afirmado que, si se hubieran conocido más adelante, su matrimonio habría durado toda la vida. Confiesa que todavía se emociona cuando habla de ella.