Ana Valdi junto a una imagen de Lina Morgan. /
Actriz, directora de programas y escritora. Durante 10 años, Ana Valdi fue una de las personas que más cerca estuvo de Lina Morgan. Incluso llegó a ‘vivir’ en su casa durante una temporada. Lamentablemente, tres años antes de la muerte de la actriz, aquella amistad se rompió. Esta semana, cuando se cumple el 83 aniversario del nacimiento de María de los Ángeles López Segovia, más conocida como Lina Morgan, Ana recuerda en exclusiva cómo fueron esos años años al lado de la diva. Un tiempo en el que diferenció muy bien a la estrella de televisión de la mujer que, según ella, "lo único que tenía era dinero".
Corazón ¿Cómo conoció a Lina? Ana Valdi Yo estaba dirigiendo un programa que se llamaba 'Vivan los novios' y Sebastián Junyent, director de televisión, me pidió trabajar con él para darle la réplica a Lina en las series. Como yo había sido actriz, aquello me resultaba muy fácil. A partir de ese momento comencé a trabajar directamente con Lina y en cada contrato, era ella la que exigía que yo fuera la voz que le diera el texto por el pinganillo. La primera serie que hicimos fue 'Academia de baile Gloria' en el año 2001, y trabajamos juntas algo más de diez años.
C. ¿Cómo era Lina Morgan? Quiero decir, la estrella… A. V. Ella conocía muy bien el mundo del espectáculo. Sabía muy bien hacer de Lina Morgan. De cara al público era amable y divertida, pero cuando se apagaban las luces aquello cambiaba. Ya no era tan simpática, aunque conmigo era un poco más amable. Era soberbia, engreída. Consciente de que era la número uno.
C. ¿Cuándo comenzó a estrecharse su amistad? A. V. Trabajamos en muchas series juntas. Después me pidió que viniera a su casa para hacerle compañía a ella y a su hermana Julia, que en aquel tiempo sufría de una depresión, llegando a darme un sueldo para que fuera cada día. Lina era muy hermética y siempre estaba encerrada en su casa.
C. Se convirtió en su sombra. A. V. Ella me convenció de que a su lado estaría mucho mejor porque a mi edad no me darían trabajos en la televisión. De ser amiga pasé a ser su ama de llaves, a trabajar como acomodadora y taquillera en su teatro e incluso terminé haciendo labores de la casa, con uniforme y todo. Así comenzó una etapa que duró alrededor de dos años, hasta que yo decidí irme pocos años antes de su muerte. Ese fue el comienzo del final. Ella no aceptaba un ‘no’ por respuesta y se enfureció cuando le dije que me iba. Llegó incluso a decirme: "Muerta de hambre, vete con tu madre". Lina era absorbente con su gente. O estabas con ella o en su contra, no había término medio. Ahora entiendo que, quizás, lo hacía para cubrir esa falta de cariño que siempre tuvo.
C. ¿Cómo era un día normal en su vida? A. V. Muy aburrida. Ella pasaba la mayor parte del tiempo en su casa. No encontraba placer en la lectura, tampoco en la música. Se levantaba tarde, desayunaba en la cama… Pasaba el día seria y triste.
C. ¿Siempre fue así? A. V. No. La muerte de su hermano José Luis, al que yo no conocí, marcó un antes y un después en su vida. De hecho, ella nunca más volvió a trabajar en teatro. Su hermano era su pasión. Me hablaba constantemente de él. Siempre me decía que su gran amor era su hermano.
C. ¿Cómo fue la relación que Lina tuvo con su hermano? A. V. Era un hombre que adoraba el teatro y las obras de arte. Él era el cerebro de Lina. Le admiraba. Y esa admiración creció cuando murió en 1996. A pesar de estar muy unidos, Lina nunca llevó bien que fuera homosexual y no aceptó la causa de su muerte, que fue el sida. Era un tema tabú y gran fuente de las discusiones que tenían. Creo que después de perderle, se arrepintió de no haberle apoyado.
C. ¿Y con su hermana Julia? A. V. Julia era su hermana mayor. Era muy tolerante y tenía un carácter muy dócil. Dormían juntas en una habitación con dos camas. La muerte de su hermana en 2012, que también fue un misterio, la terminó de hundir.
C. ¿Era tan rica como se decía? A. V. Inmensamente rica. Era generosa, pero atesoraba impresionantes pieles, obras de arte e incluso lingotes de oro, por si algún día ocurría algo a nivel político y tenía que salir con lo puesto. "Si pasara algo, me puedo ir a cualquier país y seguiría siendo rica", me decía…
C. ¿Era generosa? A. V. Cuando alguien le planteaba algún problema, que de verdad fuera importante, se solidarizaba y ayudaba, pero en general no era muy generosa. Lina tenía pánico a volver a ser pobre.
C. ¿Sabía cuánto dinero tenía? A. V. Supongo que en general sí, pero a veces no era consciente del valor que tenía el dinero. Ella tenía un jarrón en casa lleno de billetes de 500 euros. Un día vino alguien a cobrar un recado, eran 40 euros y ella sacó del jarrón dos billetes de quinientos para pagarlo.
Lina Morgan junto a su hermano José Luis. /
C. ¿Tenía amigas? A. V. Durante los años posteriores a la muerte de su hermano ella cogió pánico a que la gente se le acercara por interés. A esa casa no iba nadie. Alguna vez fue una amiga que se llamaba Pilar, venía para acompañarla y a jugar las cartas. En esa casa solo estaban ella, su hermana Julia y Mari Carmen, su ama de llaves. En los últimos años la única persona que pudo acercase a ella era Daniel Ponte. Un hombre que, sin ninguna cultura ni estudios, pasó de ser el taxista de su madre a administrador universal único con derecho a firma. Nunca lo pude entender.
C. ¿Por qué piensa que nunca tuvo ninguna relación sentimental? A. V. Se publicó que tuvo un novio cuando tenía 15 años llamado Manolo Zarzo, pero ella siempre me dijo que no había sido nada serio. Sinceramente yo creo que el miedo que tenía a las críticas o a que la gente no entendiera su verdadero yo la aterrorizaba. Estaba castrada mentalmente. Nunca hablaba de ese tema. Alguna vez se le escapa alguna mirada hacía otra persona, pero no se atrevía. Ella quería ser la mujer perfecta; una actriz querida por el público y una estrella sin críticas.
C. Pasados los años, ¿le quedó algo por decirle a Lina? A. V. Sí. Me habría gustado darle un beso y un abrazo de reconciliación. Esa es mi gran pena. A pesar de que me hizo mucho daño, hubo momentos muy buenos. Me dio muchísima pena que muriera sola. Cuando supe de su enfermedad quise acercarme, incluso pensé en visitarla en el hospital, de incógnito, pero finalmente no fui. Alguna vez, cuando veo una rosa amarilla, sus favoritas, la levanto y se la dedico, allí donde esté.
C. ¿Cree que fue feliz? A. V. Lina, la estrella, seguramente sí. María de los Ángeles, la mujer, no. No tuvo amigos, no tuvo hijos, no tuvo amores. Lo único que tenía era dinero. Fue inmensamente desgraciada. Era una pobre niña rica rodeada de lujos, pero sola. Completamente sola.
- Muere Lina Morgan, la actriz cómica, a los 78 años