aniversario de su muerte

Un año sin Isabel II: así se despidió la reina de Carlos III y la princesa Ana de Inglaterra antes de morir

La muerte de Isabel II no era un tema decidido al azar, sino todo lo contrario. Sin embargo, las últimas horas fueron duras en Balmoral, sobre todo para la ausente Kate Middleton, actual princesa de Gales.

La reina Isabel II de Inglaterra. / / GTRES

Elena Castelló
Elena Castelló

Los planes para la muerte de la reina Isabel II llevaban años decididos y se habían ensayado a menudo. La operación se llamaba en clave «London Bridge». El 8 de septiembre de hace un año se puso en marcha, sin fallos. La reina, de 96 años, se encontraba en el Castillo de Balmoral , en Escocia, uno de los más queridos para ella. Nada presagiaba el final en los días anteriores, aunque contaba con un equipo médico cerca. Dos días antes de fallecer, la reina, apoyada en un bastón, sin el que ya no podía andar, se reunió con la nueva primera ministra, Liz Truss.

Era la decimoquinta a la que había encargado la formación de gobierno. Isabel apareció con sus gafas, muy sonriente, aunque se podía percibir su fragilidad. Le costaba caminar y mantenerse en pie. Muy delgada, algo temblorosa, despachó con Truss. Era la primera vez que un Primer Ministro tenía que viajar hasta Escocia en su primera entrevista.

La reina, sin embargo, se encontraba bien en sus últimos días. Participó en un tiro al blanco con sus primos Bowes-Lyons, sus familiares por parte de madre, la reina Isabel, con los que cenó después, sin etiqueta, y luego vio la televisión. Le gustaban las noticias del tiempo.

Recibió también la visita del reverendo de la Iglesia de Escocia Iain Greenshields, con el que habló de su esposo, Felipe, de sus padres, del futuro del país, y, por supuesto, de caballos. Incluso dio un corto paseo en pony. Fueron unos días también tristes, porque murió uno de sus perros favoritos, Candy, nada más llegar a Balmoral.

Sin embargo, el signo de que la reina no se encontraba bien, llegó al día siguiente de la entrevista con la Primera Ministra, por la tarde, cuando Palacio comunicó que Isabel II había pospuesto una reunión virtual con el Consejo Privado, por consejo médico, algo preocupante.

Parece que su estado empeoró de repente ese miércoles. El nº10 de Downing Street, sede del Primer Ministro, fue alertado por Edward Young, el secretario privado de la Reina. Cuando el helicóptero de privado despegó del castillo de Windsor antes de las siete de la mañana para recoger al príncipe Carlos en Dumfries House, en Ayrshire, donde había pasado la noche, todos los que trabajaban en Balmoral supieron que el fin de la reina estaba próximo.

La orden de llegada de la familia real británica a Balmoral con una Kate dolida

Carlos fue el primero en llegar a su cabecera, a las 10.30 h de la mañana. Camila fue conducida desde Birkhall, la residencia de los entonces príncipes de Gales cerca de Balmoral. Poco antes había llegado la princesa Ana . Los portavoces de Palacio empezaron a informar al Gobierno de que la muerte de la reina era «inminente». A las 12.30 h de la mañana, Buckingham Palace emitió un comunicado: «Los médicos de la reina están preocupados por la salud de su majestad y le han recomendado que esté bajo supervisión médica. La reina está tranquila, en Balmoral».

Pero no todos los miembros de la familia real habían llegado a Balmoral. A las 12.50 h., Palacio emitió otro comunicado anunciando que Guillermo, Andrés, Eduardo y su mujer Sophie, estaban de camino a Escocia. A las dos de la tarde, Harry y Meghan , que estaban alojados en Frogmore Cottage, e iban a entregar unos premios, anunciaron en un comunicado propio que también estaban de camino a Balmoral. Dos horas después, se supo que Kate estaba en su nueva casa de Windsor con sus hijos, que habían empezado el colegio tres días antes.

Meghan fue dejada a un lado. Se dice que Kate no estuvo en Balmoral precisamente para evitar la incómoda visita de Meghan, algo que resultó muy duro para Kate. Harry despegó por su cuenta en dirección a Escocia, en un avión privado, a las cinco y media de la tarde. El anuncio de que su abuela había fallecido, que se hizo a las 6.30, le pilló en pleno vuelo. La reina, según se supo después, murió a las tres y diez. Guillermo, Andrés y Eduardo llegaron también cuando Isabel ya había fallecido. La reina había muerto acompañada por Ana y Carlos.