¡Otra vez soltera a los 50! En qué (extraña) situación dejará el divorcio de Iñaki Urdangarín a la infanta Cristina

Si nos dirigimos ante el segundo divorcio que se consigne en la familia del rey, el de Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin, tenemos que preguntárnoslo. ¿Qué esperamos hoy de una infanta soltera a los 50?

Pincha en la foto para ver la llegada a España de la reina Sofía, la coronación, los momentos inolvidables con sus hijos... Toda su vida en imágenes./gtres

Pincha en la foto para ver la llegada a España de la reina Sofía, la coronación, los momentos inolvidables con sus hijos... Toda su vida en imágenes. / gtres

Elena de los Ríos
Elena de los Ríos

Era una noticia anunciada que parece haber confirmado una foto. No muestra nada escandaloso, solo a Iñaki Urdangarín paseando por la playa de una localidad cercana a Bidart, cogido de la mano de una mujer rubia, la vitoriana Ainhoa Armentia . Puede que todo sea un cariño inocente, aunque llevar de la mano a alguien posee un código muy concreto en nuestra sociedad: marca una relación de afecto comprometido, ya sea de padres a hijos o entre los miembros de una pareja. Y parece indicar que, efectivamente, la infanta Cristina y su marido ya no hacen vida en común, hasta el punto de haber podido él cimentar una nueva relación sentimental. Si nada lo impide, podríamos estar ante el segundo divorcio en la familia real , después de aquel cese temporal de la convivencia» que prologó el de la infanta Elena y Jaime de Marichalar, en 2007. 15 años separan a uno y otro. ¿Qué pistas deja Elena para la nueva vida de princesa divorciada que podría iniciar Cristina?

La novedad de esta figura, la infanta divorciada, abre la tarea de valorar, desde el estricto punto de vista del control de daños reputacional que realiza casa real, los posibles sobresaltos que la reactivación de la vida sentimental puede ocasionar a la Corona. Este extremo debió de ser crítico con el anuncio del divorcio de la infanta Elena en 2007, sobre todo teniendo en cuenta que la hija mayor del rey Juan Carlos tenía solo 44 años. Y, a tenor de las publicaciones sobre la vida privada de la infanta que hemos visto desde entonces, el control ha sido férreo. Podemos deducir en dos sentidos: o la infanta Elena se retiró de las pasiones amorosas después de su divorcio, o ha mantenido a sus amigos entrañables en el más estricto secreto. No existen fotografías de Elena de la mano de ningún hombre ni en actitud afectuosa que pudiera indicar algún grado de familiaridad. A los efectos, Elena se convirtió en una solterona.

Desde los 44 y hasta hoy, la infanta Elena ha interpretado el papel de soltera para los restos, siguiendo el ejemplo que la reina Sofía ha tenido que dar conforme las revelaciones sobre la vida privada del rey emérito iban destapándose. Puede que la soledad de Sofía de Grecia no nos impacte tanto, pues supo construir una vida paralela junto a su hermana Irene y una agenda oficial imparable. Sin embargo, la posibilidad de que la infanta Elena tenga que llevar una vida sentimental oculta inquieta, y mucho, porque implica que desde ciertas instancias no se considera que la ciudadanía tenga la madurez suficiente para aceptarla. ¿Qué perspectiva encuentra la infanta Cristina ahora que es ella la que podría abocarse a un divorcio? Con 56 años y mucha vida por delante, la de tener que mantener su vida privada bajo siete llaves para evitar la fiscalización, el comentario y las críticas. El cliché de la alegre divorciada no aplica, no puede aplicarse, a las infantas.

No todas las princesas se ven abocadas a este desierto sentimental, al menos de cara a la galería, cuando resuelven un divorcio. La princesa Ana de Inglaterra se casó en 1973 con el capitán Mark Philips, con el que tuvo dos hijos. Firmaron su divorcio en 1992 y, pocos meses después, se casó discretamente con Timothy Lawrence en Escocia, donde su iglesia permite bodas entre divorciados. En su caso, pasó de un matrimonio a otro, sin posibilidad de una soltería sentimentalmente activa. Diana de Gales, futura reina y separada a los 31 años, aceptó los riesgos mediáticos que lleva consigo la exposición pública de la vida amorosa. Y, además, dejó claro que la buena imagen de la Corona británica no tenía ya nada que ver con ella, a pesar de ser la madre de un futuro rey. Su decisión no llevó, desafortunadamente, a un final feliz: murió a los 36, mientras la perseguían unos paparazzi que pretendían sacar una foto suya con Dodi Al-Fayed, su nueva pareja, también fallecido en el famoso accidente del túnel del Alma de París.

Vídeo. Luces y sombras en la relación Urdangarin - Infanta