Las sombras de la vida de Grace Kelly: una infancia con abusos, una carrera con escándalos y una maternidad distante y con azotes incluidos

Hoy se cumplen 39 años de la muerte en un desgraciado accidente de coche en las colinas de Mónaco de Grace Kelly. Para el mundo, la vida de la mujer de Rainiero fue la representación del cuento de hadas perfecto: una preciosa protagonista que se casa con el príncipe del reino diminuto. Pero la realidad era otra y escondía abusos en la infancia, algún que otro escándalo amoroso y una relación con maternidad ambivalente.

Si quieres ver cómo era la relación de Grace Kelly con sus hijos, pincha en la imagen/gettyimages

Si quieres ver cómo era la relación de Grace Kelly con sus hijos, pincha en la imagen / gettyimages

Silvia Vivas
Silvia Vivas

Grace Kelly falleció en un accidente de coche un 14 de septiembre de hace 39 años. Su desaparición temprana dejó desolada a su familia, la prensa rosa de medio planeta y un principado entero. La que fuera actriz de Oscar transformada en princesa de reino de cuento de hadas dejaba huérfanos a sus tres hijos, el príncipe heredero Alberto , la princesa Carolina y la princesa Estefanía y a su marido, el príncipe Rainiero, desolado. Con el paso de los años la imagen de la princesa Gracia de Mónaco conservó el brillo gracias al porte y la elegancia de Grace Kelly, pero las sucesivas biografías autorizadas y no autorizadas sobre la actriz dejaron bien claro que no todo en su vida fue glamour. Estas son algunas de las sombras que hoy por hoy acompañan la figura de Grace Kelly.

Grace Kelly: una infancia marcada por los abuso

El matrimonio formado por los padres de Grace Kelly, John Brendan Kelly y Katherine Majer, tenía un objetivo claro: convertirse en una de las familias más exitosas de Pensilvania. Materia prima para conseguirlo tenían de sobra. Él se dedicaba en cuerpo y alma a los negocios y a intentar impresionar a la sociedad de Filadelfia para que «perdonara» sus orígenes humildes.

Para demostrar la fuerza de su empeño solo hay que prestar atención a un detalle de su biografía: en 1920 se le prohibió participar en la regata de Henley porque había trabajado como albañil, algo que impedía que se codeara con los distinguidos caballeros del equipo de remo. Años más tarde se convertiría en medallista olímpico en esta disciplina por triplicado y, no contento con eso, en 1947 y 1949 fue su hijo quién venció a los caballeros ganando Henley en dos ocasiones. John Brendan Kelly, por lo tanto, consiguió encarnar el ideal de hombre hecho a sí mismo.

La mujer con la que contrajo matrimonio, Katherine Majer, no se quedaba atrás. Ella también era una atleta consumada y fue la primera entrenadora femenina de la Universidad de Pensilvania. Además, bendijo al matrimonio Kelly dando a luz a cuatro hijos: un varón, John Jr., y tres niñas, Margaret, Grace y Elizabeth. Mientras el padre se dedicaba a los negocios y la política, la madre se encargó de la crianza de los niños… y lo hizo con mano de hierro.

Criados en la más estricta fe católica y un ambiente selecto y acomodado los Kelly se empeñaron en convertir a sus hijos en estrellas, y si para ello había que usar la violencia, los castigos o la indiferencia, se usaba. De su infancia Grace Kelly solo tenía el recuerdo de pasarse la vida compitiendo por la atención de su padre especialmente con la favorita de este, su hermana mayor, Margaret. «Siempre estábamos compitiendo por todo, compitiendo por amor», explicó la estrella de cine en una entrevista en la publicación Irish Central.

Con el tiempo la hija menor del clan, Lizanne, hablaría algo más sobre lo que supuso la infancia en manos de una madre más acostumbrada a tratar con atletas que con niños: en sus declaraciones pintó un panorama en el que la madre exigía obediencia y no se cortaba a la hora de imponer castigos corporales para conseguirlo. «Hoy se llamaría abuso», declaró. No fue la única que sufrió manos de su madre: sus injerencias en la vida personal de su único hijo aún en su vida adulta acabaron por destruirlo según uno de los amigos de la familia: «Destruyó a su hijo [y] lo trató como a un niño descarriado. Él la desafió y al final estaba totalmente devastado».

Los «escándalos» que marcaron la carrera de Grace Kell

Las secuelas de su infancia también marcaron a Grace Kelly. Mientras por un lado intentó huir del control familiar iniciando una su carrera como actriz en contra de los deseos de sus progenitores, de otro intentaba conseguir el beneplácito de sus padres con sus logros. No se le dio demasiado bien, a su padre le costaría años perdonar que su hija consiguiera trabajando como modelo la independencia económica necesaria para matricularse en la American Academy of Dramatic Arts. a pesar de que su propia mujer había sido también modelo, durante años se refirió a su hija como «una prostituta muy bien vestida».

Vídeo. Grace Kelly, así fue la relación con sus hijos

Que Grace Kelly fijara su primer interés amoroso en un actor y director judío mayor que ella y separado fue la gota que colmó el vaso de su paciencia. « El hecho de que pudiera enamorarme de un judío iba más allá de lo que podían concebir«, escribió Grace Kelly sobre sus padres en una carta a un amigo. Su romance con Oleg Cassini, un diseñador de moda divorciado en dos ocasiones, tampoco recibió la aprobación familiar.

Más que ganar un Oscar regresar al hogar familiar tras haber recibido el título de «Hija distinguida de Pensilvania» y comprometerse con un príncipe heredero europeo que permitiera a los Kelly enseñar su casa en las páginas de la alta sociedad estadounidenses facilitó el entendimiento con sus padres.

Pero la huella de lo sufrido siempre estaría perenne en la conducta de Grace Kelly con sus propios hijos. A pesar de declarar amar a Alberto, Carolina y Estefanía por encima de todo, la maternidad era una lucha y una contradicción para Grace Kelly. Por un lado amaba a sus hijos, por otro se sentía alienada por su presencia. Era una madre amorosa, pero distante, que se interesaba por la educación de los pequeños pero delegaba los cuidados en nannies. E imponía disciplina. La propia actriz reconvertida en princesa declaró en The Independent que azotaba regularmente a sus hijos.