Así fue el turbio asesinato en el que se vio envuelto el tío de Sassa de Osma, Miguel de Osma Berckemeyer: una muerte inesperada, un escándalo mediático y una investigación irregular

En la familia de la «princesa de los Andes», Sassa de Osma, flamante esposa de Christian de Hannover y nuera favorita de Ernesto de Hannover también hay ovejas negras, y la más oscura de todas es su tío Miguel de Osma, que acabó en la cárcel por un asesinato.

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Silvia Vivas
Silvia Vivas

Sassa de Osma puede presumir de tener un currículum vital tan discreto que roza lo aburrido. Además de convertirse en la protagonista de la boda limeña más internacional de todos los tiempos y ser la madre de los mellizos que adora Ernesto de Hannover , Sassa de Osma aporta pocos titulares en la prensa salvo aquellos que destacan «qué mona va esta chica siempre». Hija de una modelo, Elizabeth Foy Vásquez, y de un empresario peruano, Felipe de Osma Berckemeyer, antes de casarse con Christian de Hannover Sassa ya pertenecía a la élite social de su país. Pero como en toda familia de clase alta que se precie, los Osma también tienen su oveja negra, y en este caso el borrón en la saga familiar tiene nombre, apellidos y parentesco directo con Sassa: su tío Miguel de Osma Berckemeyer.

Miguel de Osma Berckemeyer o «Miguelón» como le llamaba todo el mundo porque Miguel se le quedaba corto a un señor tan aficionado como él al culturismo, las armas y los arranques de carácter (era famoso por amenazar a los empeados con una pistola), parece que no fue nunca trigo limpio. De lo poco que se ha filtrado sobre el escandaloso hermano del padre de Sassa destaca que antes del asesinato de 1997, Miguel de Osma estuvo envuelto en un oscuro asunto sobre tráfico idelgal de reliquias precolombinas. Pero en aquella ocasión parece que su influyente familia le echó una mano y las sospechas jamás se confirmaron. No ocurrió lo mismo cuando se cursó contra él una acusación por asesinato.

Vídeo.

El relato de los hechos que se expuso en el juicio dejaba poco lugar a las dudas: Miguel de Osma tuvo a su alcance los medios (su armero, bien abastecido, y la furgoneta en la que trasladó el cuerpo identificada por un testigo), la oportunidad y era amigo de la víctima, un surfista vecino de su misma urbaización de lujo llamado Juan Succar Hampton.

Cuando las pistas apuntaron a uno de los miembros de la elite social limeña como posible culpable del crimen se vivió un rifirrafe en los medios de la época. La publicación «Caretas» se puso del lado de la acusación y denunció todo tipo de irregularidades en el proceso de investigación del caso que iban destinadas a exculpar a Miguel de Osma. De poco sirvieron las presiones y supuestas amenazas a los testigos: al final el tío de Sassa de Osma acabó encarcelado durante 12 años. Aunque su situación no pareció amargarle la existencia: hay quién afirma que en sus años en la cárcel de Lurigancho se convirtió en el jefe del pabellón 15, hacía de anfitrión para delincuentes de la alta sociedad como él mismo, comía a menudo con el alcaide y hasta financiaba la renovación del jardín que daba acceso a la cárcel.