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Isabel Preysler con look de madrina en la boda de su sobrino Álvaro Castillejo
Isabel Preysler con look de madrina en la boda de su sobrino Álvaro Castillejo
Hay dos momentos en una boda que no se olvidan nunca: el momento de ser la novia y el de ser la madrina del enlace. La importancia y exclusividad de un vestido de novia a la altura es indiscutible y todas, cuando llega el momento de pasar por el altar, tratamos de buscar una pieza que nos favorezca, nos represente y haga que ese día sea aún más especial. Pero, ¿qué ocurre con el look de la madrina de la boda?
Una ocasión así de especial merece un estilismo que haga justicia al papel de la madrina, pero sobre todo que vaya acorde a la estética y protocolo de la boda . Si tienes una boda a la vista y juegas este rol tan importante y emotivo, lo que te contamos te va a interesar. Hablamos con Jesús Sanmartín, diseñador en Sanmartín Atelier, sobre cuáles son las claves para lograr el look de madrina perfecto.
El protagonismo de la madrina en una boda es indudable. Después de la novia, es la segunda mujer hacia la que se van a dirigir todas las miradas. Sabiendo esto, construir un look en el que la sofisticación y la personalidad sean la seña de identidad sin dejar en ningún momento de tener presente que la elegancia radica, casi siempre, en saber ir acorde a las circunstancias.
«Lo primero que una madrina debe tener en cuenta para escoger su estilismo es c onocer en qué tipo de boda va a ejercer su papel», explica el experto. Entre los aspectos que destaca, Santamartín nombra el estilo de la novia o el grado de formalidad de los invitados, pues, en sus propias palabras «la madrina es una figura muy visible y debe ir acorde a la estética que han elegido los novios para su boda».
Otro de los factores importantes según Jesús Sanmartín sería « conocer la silueta y los cortes que te favorecen». De esto depende, en gran medida, que el resultado del look sea elegante y acertado. «A partir de cierta edad, ciertos volúmenes o cortes pueden ser más favorecedores que otros, por lo que el diseño debe responder a la armonía de su morfología», apunta.
La prima regla, y quizás la más obvia, es que la madrina no debe eclipsar a la novia, que es la verdadera protagonista del día. Sin embargo, y como resalta Jesús Sanmartín, la madrina cuenta con « algunas licencias exclusivas» que puede permitirse gracias a esta función que desempeña. Llevar un vestido largo en una boda de día o lucir mantilla en ceremonias religiosas son algunas de ellas.
A la vez, también hay ciertas normas que una madrina debe respetar si quiere que su estilismo sea acertado, coherente y elegante. «El color del vestido lo escoge primero la madre de la novia, la madrina debe llevar los brazos cubiertos (con manga larga o guantes, en su defecto), no puede vestir de negro y debe evitar excesos que la alejen de la elegancia y la sobriedad que su papel requiere», explica el experto.
En cuanto al mito - cada vez más obsoleto - de que la madrina debe combinar el color de su vestido con la corbata o complementos del novio, Jesús Sanmartín niega con rotundidad que exista esta norma de protocolo y matiza «la idea de combinar colores entre parejas ha quedado algo desfasada y suele restar naturalidad al conjunto». Eso sí, deja claro que «es recomendable que la madrina tenga un look que dialogue con esa estética formal» a fin de encontrar una armonía visual entre ambos.
Después de conocer la teoría, Jesús Sanmartín nos deja tres opciones infalibles de estilismo para madrinas, no sin señalar que lo esencial en un look de madrina es que : «tenga una ejecución impecable, con tejidos de calidad y una silueta perfectamente estudiada».
«-Un vestido camisero con volumen y caída impecable, para aquellas que buscan una elegancia clásica con un punto de sofisticación.
-Un conjunto de dos piezas con falda entubada y un cuerpo con volumen, que estiliza y aporta equilibrio a la figura.
-Un vestido con abrigo o capa a juego para bodas de invierno, una opción atemporal que confiere porte y distinción».
En cuanto al zapato ideal , Jesús Sanmartín señala al tacón alto y fino como «la opción más sofisticada y favorecedora», aunque defiende que «un tacón de altura moderada, pero con una horma adecuada, puede ser la clave para mantenerse impecable toda la jornada sin renunciar a la elegancia».
El secreto para triunfar como madrina, según Jesús Sanmartín, está en « cuidar los detalles». Advierte del riesgo de pecar tanto por exceso como por defecto y asegura que el truco para acertar siempre está en saber qué complementos pide cada vestido: «no a todos los vestidos les queda bien una pamela o un tocado, hay veces que una buena joya que de luz al rostro es suficiente o hay vestidos que sí requieren un tocado o complemento que los termine de cerrar». Sanmartín da un consejo a todas aquellas que estén en búsqueda del look perfecto para ejercer de madrina: «ante la duda, menos es más».