Ilustración de Maite Niebla. Con pequeños gestos podemos cambiar el mundo. /
1. Apúntate a las cuatro R de la filosofía zero waste: rechazar, reducir, reutilizar y reciclar. Habría que añadir una más con la que empieza todo: reflexionar.
2. Reduce envases. Ya no se trata solo de separarlos para reciclar. Hay que ir un paso más allá y disminuir la cantidad de basura que generamos. Comprando a granel, desde las legumbres a la leche o el detergente, minimizas los desechos aproximadamente en un 80%. Olvídate de que existen las botellas y las bolsas de plástico. Lleva siempre una bolsa de la compra de tela y una botella de aluminio o de acero inoxidable para el agua.
3. Vuelve a los reutilizables. Recupera las servilletas y los pañuelos de tela, los paños de cocina, las maquinillas de afeitar metálicas…
4. Reutiliza, no tires. La batalla contra el plástico no implica deshacerte de golpe de todo lo que tengas de este material (cepillos de dientes, fiambreras, peines…). Se trata de usarlos mientras sean útiles y, a medida que se vayan estropeando, sustituirlos por otros biodegradables.
5. Hazle hueco a las plantas. La NASA demostró el poder de algunas plantas para limpiar la atmósfera doméstica de los cinco contaminantes más comunes: benceno, xileno, amoníaco, tricloroetileno y formaldehido. Las más eficaces en esta tarea son especies tan comunes como el poto, las cintas, el ficus o la palmera de bambú.
6. ¿Se puede reparar? ¿De verdad lo necesito? Son dos cuestiones que hay que plantearse siempre antes de reemplazar un objeto roto. Si la compra es necesaria, la opción de adquirirla de segunda mano alarga la vida de ropa, muebles y electrodomésticos que ya no son útiles para otras personas.
7. Regula bien la temperatura. Cada grado más en la calefacción (o menos en el aire acondicionado) representa un 6% extra de gasto energético. En invierno, la temperatura aconsejable es de 20 o 21 ºC. En lugar de estar en casa en manga corta, ponte un jersey.
8. Plancha con menos frecuencia. Una hora de plancha consume lo mismo que 10 horas de televisión. Si eres de las que acostumbran a planchar cada día la blusa que se va a poner, contribuyes a un mayor consumo de energía. Lo más eficiente es acumular una buena cantidad de ropa y hacerlo todo de una sola vez.
9. Tiende la ropa y no uses la secadora por sistema. Déjala solo para cuando sea realmente imprescindible. Este electrodoméstico es un devorador de energía: con él, un hogar de cuatro personas gasta 480 kWh y produce 300 kg de CO2 al año.
10. Evalúa la repercusión de tu estilo de vida. ¿Estás segura de que tu día a día es respetuoso con el medio ambiente? Puedes comprobarlo midiendo tu huella ecológica personal en vidaecológica.org, a través de la energía y el agua que consumes, los residuos que generas y la eficiencia del transporte que utilizas.
Emma Watson /
"Pienso muy cuidadosamente sobre lo que compro y consumo menos. La gente se olvida de la ropa vintage y de segunda mano, y de comprar menos cosas pero más duraderas. Hay que cuidar lo que ya tienes y llevar a poner suelas a los zapatos. Ese tipo de cosas son increíblemente sostenibles”
11. Come menos carne. Según la FAO, la ganadería es responsable de casi el 18% del total de emisiones de gases de efecto invernadero. Además, para producir un kilo de ternera se necesitan 13.000 litros de agua (para uno de trigo solo se emplean 1.000).
12. Compra electrodomésticos eficientes (categoría A+, A++ o A+++). Escoge también el volumen que necesitas, como un frigorífico que vayas a llenar en más dos tercios.
13. Elige alimentos de temporada y de proximidad. Son más baratos y sabrosos. Y se reduce el impacto ambiental del tráfico de mercancías y la necesidad de calentar o refrigerar invernaderos. Una fresa cultivada así en febrero consume hasta 24 veces más petróleo (y CO2) que otra comprada en junio.
14. Tapa la cazuela. Para que no se escape el calor y para aprovechar al máximo el uso de la energía. Utiliza la olla a presión y ajusta el tamaño de la sartén al del fuego.
15. No utilices el horno en vano. Es responsable del 8% del consumo del hogar. Cocina de una vez la mayor cantidad posible de alimentos y no abras la puerta mientras está encendido, porque se pierde hasta el 20% de la energía.
16. Recicla el aceite usado. Echarlo por el fregadero causa un gran impacto en el medio ambiente: un litro de aceite por el desagüe contamina 1.000 litros de agua. Y ahí terminan dos tercios del aceite que consumimos. Úsalo tanto como puedas y, cuando no sea útil, recógelo en una botella y llévalo al punto de reciclaje.
17. Di adiós al papel de aluminio. Es un residuo muy contaminante. Para conservar los alimentos, utiliza mejor tarros y fiambreras. Y también tienes bolsas de tela reutilizables para llevarte el sándwich a la oficina o de excursión.
Gisele Bündchen /
"En casa cultivamos el 85% de nuestras frutas y verduras. No solo sabemos de dónde procede lo que comemos, además, nuestros hijos experimentan de primera mano la conexión entre la Tierra y su comida. Si cuidas el planeta, el planeta te cuida a ti”.
18. Sellos de calidad. Busca en la etiqueta las certificaciones de producto natural. Ecocert es una de las más extendidas (garantiza un 95% mínimo de ingredientes de origen natural, que no contienen parabenos, siliconas, nanopartículas, perfumes y colorantes sintéticos, que no se ha probado en animales y que los envases son reciclables o biodegradables), pero hay otros. Conócelos en www.ocu.org.
19. Toallitas biodegradables. Lo mejor es dejar de usarlas por completo, pero si no puedes prescindir de ellas, busca la alternativa más verde: las biodegradables. Pero ni siquiera estas las tires nunca al inodoro.
20. No más algodones desmaquillantes. La alternativa más ecológica son los paños de limpieza facial de microfibra: son respetuosos con la piel de tu cara y se lavan en la lavadora.
21. Pásate al bambú. Cuando tengas que reponer peines, cepillos, brochas de maquillaje o cepillos de dientes, elígelos de bambú: es un material antibacteriano y biodegradable.
22. Lo mismo sucede con los bastoncillos: si no puedes dejar de usarlos, búscalos con palito de papel o bambú en lugar de plástico.
23. No uses el inodoro como papelera. Supone el 65% del consumo de agua que se realiza en los hogares. Y cada vez que tiras de la cadena se consumen entre 8 y 10 litros de media.
Eva Longoria. /
"Hace unos meses, decidí que solo bebería agua embotellada en recipientes de vidrio, ya que la mayoría de las botellas de plástico acaban desechadas en los océanos, con las dañinas consecuencias que ello implica. Jamás me vais a ver a partir de ahora con una en la mano”.
24. Apuesta por tejidos sostenibles y naturales, como el lino, el cáñamo o el algodón orgánico. No solo en las prendas de vestir, también en la ropa de hogar, en los cojines… La textil es la segunda industria más contaminante del planeta, solo superada por la del petróleo.
25. No compres por impulso. Cada año se compran 80 millones de prendas en el mundo. Cuando veas algo que te guste, date un plazo de uno o dos días, y reflexiona sobre si de verdad lo necesitas y cuánto uso le darás.
26. Mima tus vaqueros. Lávalos solo cuando estén muy usados, con agua fría y del revés, y no uses la secadora. El objetivo es que te duren mucho, porque fabricar unos pantalones vaqueros consume 10.000 litros de agua, 10 kilos de colorantes y químicos, y produce 13 kilos de emisiones de CO2. Y otro dato: alrededor de 200.000 toneladas de los tintes índigo que se usan para teñirlos van a parar a los ríos.
27. Dale una nueva vida a la ropa que no usas. En nuestro país, cada persona tira unos siete kilos de ropa al año, como media. Un plan alternativo es organizar un par de veces al año en casa lo que los angosajones denominan swap party o fiesta de intercambio de ropa. Lo que a ti ya no te vale o no te gusta, puede encantarle a otra persona.
28. Descubre las webs de venta de ropa de segunda mano. Existen varias plataformas de intermediación de compra y venta de ropa y accesorios de mujer, incluso para prendas de lujo. Apúntate estas: Vestiairecollective.com, Chicfy.com, A2style.com, Micolet.com, Miropago.com y Baulchic.com.
29. Alquila en lugar de comprar. Si no tienes claro que lo vayas a lucir más de una vez, sitios como theclosetclub.eu, lamasmona.com o rentalmode.com te lo ponen fácil con la ropa y los complementos. En wallyboo.com podrás alquilar o comprar de segunda mano todo tipo de artículos para bebés.
Charlotte Vega. /
"Cada vez me cuesta más comprar ropa convencional, por lo que implica: trabajo infantil, gente trabajando en condiciones de semiesclavitud con jornadas de 14 a 20 horas, sin seguridad… Y por el medio ambiente también. En China por ejemplo, hasta un 70% de los ríos y embalses están contaminados por culpa de las fábricas. Nos hemos acostumbrado a encontrar muy fácilmente una gran variedad de ropa a muy bajo precio y no pensamos de dónde viene ni lo que hay detrás. Yo no podía pensar que estaba comprando una prenda que, de alguna manera, había causado sufrimiento a quien la había producido. Creo que es importante cambiar el chip de la moda rápida”.
30. Apaga el ordenador. No todas las emisiones de CO2 provienen de los coches. Cada hora que tu ordenador se mantiene encendido, emite el equivalente a entre 52 y 234 gramos de dióxido de carbono. Apaga el monitor si no vas a trabajar en 20 minutos y, si la pausa va a ser más larga, cierra el ordenador.
31. Cierra las ventanas de internet que no necesites. Se recargan cada poco y la energía que necesitan para ello produce CO2.
32. Optimiza los emails. Enviar 33 correos con un archivo adjunto de un mega, a dos destinatarios por día y por persona, genera 180 kg de CO2 al año (como 1.000 km en coche). En vez de usar el motor de búsqueda, teclea la dirección y no añadas destinatarios, porque multiplicarás las emisiones.
Olivia Wilde. /
"Me encanta comprar en marcas que invierten en sostenibilidad y me gusta llevar muchas prendas vintage que, obviamente, es la forma más sostenible de comprar”.
33. Elige un ocio menos consumista. Desde rutas guiadas por la ciudad o visitas a museos y exposiciones, hasta juegos de mesa y lectura. Que las actividades que impliquen gasto energético no sean las protagonistas.
34. Lee en soporte digital. Implica gasto energético y huella de CO2, pero mucho menos que el papel. Lo más recomendable son los ebooks de tinta líquida.
35. Vacaciones de proximidad. Coger un avión para una escapada de fin de semana o unas vacaciones en la otra punta del mundo es devastador para el balance de tu cuenta personal de emisiones de CO2 a la atmósfera. Así que vuela sólo cuando sea imprescindible.
36. Date una vuelta por Ecovamos.com, la plataforma de ocio consciente y turismo sostenible. Encontrarás la agenda de eventos eco más interesantes, además de tiendas, restaurantes, alojamientos y marcas sostenibles.
37. Recoge basura. Cada vez que hagas una excursión a la sierra, un paseo por el campo o un día de playa, convierte en rutina el ejercicio de recoger tres piezas de basura que encuentres para depositarlas en el contenedor adecuado.
38. Voluntariado eco. Hay diversas instituciones que organizan actividades para la conservación ambiental, como plantar árboles o limpiar espacios naturales. Consulta las propuestas de las diferentes comunidades autónomas en la web del Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM).
39. Ni una pajita más. España es el país europeo que más pajitas gasta: 13 millones cada día. Las usamos unos minutos pero tardan hasta 500 años en descomponerse. De hecho, la Comisión Europea está estudiando prohibirlas. Recházalas antes de que te las pongan. Si las necesitas, cómpralas de acero.
40. Vida minimalista. No se trata de tirar lo que tienes (mejor recicla) , sino de no comprar más de lo que necesitas, desde la comida, a los muebles o la ropa.
41. Renuncia a los regalos. En Navidad o en tu cumpleaños, indica que prefieres no tener regalos o, en todo caso, que prefieres una experiencia: una cena, un masaje, un curso de cocina…
42. Huye del usar y tirar. En cumpleaños y picnics no utilices platos, vasos ni cubiertos de un solo uso. Si tienen que ser de plástico que, al menos, se puedan lavar y reutilizar.
43. Muévete más. Camina o usa la bici para trayectos cortos, así evitas hasta 240 kg de CO2 al año. Y usa la escalera: un ascensor consume en 15 segundos lo que una bombilla en una hora.
Jennifer Aniston. /
"Mis duchas duran unos tres minutos desde que supe que el agua que se consume durante una es la que una persona en África dispone para todo el día: beber, bañarse, cocinar, limpiar… ¡Todo! Cuando descubres el efecto que tienen las cosas que haces, quieres cambiar. Se trata de tomar conciencia y hacer un simple cambio de hábitos”.
44. Aprende nuevos gestos leyendo libros como Estilo de vida ecológico, de Marta Serrats; Residuo cero en casa. Guía doméstica para simplificar nuestra vida, de Bea Johnson; Tu consumo puede cambiar el mundo, de Brenda Chávez; Más vegetales, menos animales: una alimentación más saludable sostenible, de Juanjo Cáceres y Julio Basulto; o Cultivando la vida. 365 Días en el huerto que lo cambiarán todo, de Marc Casabosch.
45. Visita un repair café. Son lugares de libre acceso donde todo gira en torno a reparar cosas juntos. En estos espacios hay herramientas disponibles para arreglar toda clase de objetos: ropa, muebles, aparatos eléctricos, bicicletas… y un grupo de voluntarios con los conocimientos para ayudarte en lo que necesites.
46. Inspírate en la experiencia de otros. A través de blogs como vivirsinplastico.com; laecocosmopolita.com; o unavidasimple.es.
47. iHuerting. Con esta app puedes empezar a dar tus primeros pasos para crear tu propio huerto en la terraza, el patio o en un pequeño terreno... Y te ayudará a cuidarlo de una forma intuitiva y sencilla.
48. JouleBug. No solo te ofrece consejos para llevar un día a día más sostenible, sino que te permite compartir tus avances y trucos con el resto de usuarios mediante vídeos y estadísticas de gasto, consumo, ahorro...
49. Oroeco. Esta aplicación hace un cálculo personalizado de las actividades cotidianas del usuario, estima la huella de carbono que ha generado y propone alternativas menos contaminantes para reducirla. Desde las decisiones de energía y transporte, hasta opciones de dieta, compras y entretenimiento.
50. Too good to go. Cada año, un tercio de la comida producida se tira a la basura. Esta app permite que supermercados, restaurantes, panaderías, tiendas de comida preparada, hoteles, fruterías… puedan reducir su exceso diario vendiéndolo a un precio más reducido a través de la app. Con Too good to go, podrás comer más barato mientras combates el desperdicio de alimentos.