Tras muchos intentos salen las buena ideas. /
Tenemos en nuestra mente el obstáculo de creer que los cambios que esperamos llegarán sin tener que esforzarnos, pero estos consejos conseguirán motivarte para ser tú, quien haga el siguiente movimiento.
Decir que quieres ser algo es muy distinto a hacer lo necesario para serlo. Todos queremos un cuerpo determinado pero no sacrificamos nuestros hábitos alimenticios. Todos tenemos un empleo perfecto en nuestra cabeza, pero en vez de trazar un plan, nos pasamos las tardes y las noches viendo la televisión o navegando en internet.
Date un tiempo para reflexionar sobre las razones por las que quieres un cambio y encuentra en ellas la fuerza y motivación que vas a necesitar cada día.
No se puede desear algo sin trazar los pasos que se necesitan para llegar a nuestro objetivo. Para todo se necesita un plan, una preparación y la creación de un hábito. Pregúntate cada día si has dado algún paso que te acerque a lo que realmente quieres conseguir.
A veces correr riesgos es exactamente lo que necesitas para alcanzar tu potencial y ver hasta dónde eres capaz de llegar.
Y sólo hacia adelante. Ser mayor conllevará cada vez más responsabilidades, y con ello: excusas para no hacer lo que deseas. Además cometemos siempre el fallo de pensar que en un futuro próximo será un mejor momento para dar el primer paso hacia el cambio pero como siempre el es futuro próximo, ese momento nunca llega y nos quedamos en la misma posición mucho más tiempo de lo que teníamos en mente.
Cuando Thomas Alva Edison inventó la bombilla, realizó más de mil intentos, hasta el punto de que uno de los alumnos que colaboraba con él en el taller le preguntó si no se desanimaba ante tantos fracasos. Pero para Edison no eran fallos y le contestó al alumno que ha aprendido mil maneras de no hacer una bombilla.
Sí, en vez de preguntarte sobre lo peor que podría pasarte si decidieses tomar un camino arriesgado pregúntate mejor qué es lo mejor que te podría pasar: las mentes negativas no consiguen llegar a ningún lado.
Ante todo: traza un plan, sé inteligente al trazarlo (ten al menos un pie en la tierra) y sumérgete en la nueva aventura. ¡Disfruta del camino!