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No es un imposible: los hombres, a veces, tampoco quieren sexo

El “no me apetece” ya no es solo cosa de mujeres. Ellos también tienen días o motivos por los que nos rechazan en la cama y no es un secreto escondido en su ADN. Pero, tranquila, hay una explicación y no eres tú.

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María Víllora
María Víllora

Aunque a veces son más sutiles, los hombres, en ocasiones, pueden fingir o dar largas en la cama. Te apartan la mano, se giran hacia otro lado, se excusan en el cansancio… Tienen sus maneras de decir que no, pero a pesar de que suelen ser más delicadas que las nuestras, lo cierto es que nos cae como un jarro de agua fría. No obstante, si entendemos que sus motivos, lejos de ser retorcidos, son los mismos que los nuestros, pasaremos a otra fase en la que una se eleva y queda por encima de sus propias inseguridades.

Qué mal acostumbradas estamos. Un toqueteo por aquí y un besito por allá y aquello comienza a posicionarse. Y si no es así, es que “ya no le gusto”, “hay otra”, “he perdido facultades”... De todo menos suponer que puede haber un problema detrás y ajeno a ti.

María Esclapez, Psicóloga y Sexologa responsable del Instituto Sexológico Murciano en Alicante, destaca que “ el hecho de que un hombre siempre tiene ganas, es un mito”. La educación sexual es un factor importante ya que existen diferencias sexistas desde generaciones atrás. “Mientras la mujer ha recibido una educación basada en la censura, la vergüenza y el pudor, los hombres han asumido todo lo contrario: practicar sexo está muy bien, masturbarse, tener ganas…”, expone María. Por todo esto tenemos arraigada la idea de que al hombre siempre le apetece y si no es así es que pasa algo.

La ansiedad, el estrés y el cansancio es una de los principales motivos de este rechazo. Ellos también sufren estrés laboral. “En una sociedad tan exigente como la nuestra, el no cumplir las expectativas tan altas que tenemos causa ansiedad y eso influye en el deseo”, apunta la experta.

Otro motivo es la medicación. “En especial los antidepresivos, antipsicóticos y ansiolíticos, son fármacos que afectan de manera considerable a la libido y, sin saber por qué, el deseo prácticamente desaparece”, advierte la psicóloga.

Las disfunciones sexuales son un motivo muy común en la desgana masculina. Eyaculación precoz, disfunción eréctil, eyaculación retardada, etc. Hacen que el hombre se sienta inseguro y evite la situación de cama para no enfrentarse a ello.

Dicen que las reconciliaciones en la cama son lo mejor de una pelea. Pues, según la psicóloga, “es otro mito”. Si una pareja discute lo más normal es que ni él ni ella tengan ganas de darse un revolcón después.

La andropausia o menopausia masculina, es otro gran motivo de peso. Este declive hormonal, que suele darse a partir de los 50, hace que disminuyan progresivamente la capacidad sexual y otras funciones orgánicas. Y la responsable es la testosterona, pues comienza a fabricarse en menor medida.

Por otro lado, María expone que “los hombres no han sido educados para expresar emociones”. Desde pequeños reciben mensajes del tipo “eres un machote”, “los niños no lloran”, “no pasa nada, levántate, que eres un hombre”. Según la experta, “ellos han aprendido, inconscientemente, que no es necesario expresar las emociones, por lo cual no necesitan contar por qué no tienen ganas de sexo”. De ahí que tampoco den explicaciones de sus motivos personales para no querer un “arrumaco”.

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