Las fantasías sexuales han sido, durante mucho tiempo, un auténtico tabú, especialmente para el género femenino. Este hecho, ligado a que la sexualidad femenina ha estado siempre marcada por los estereotipos de género, es causa quid pro quo de que los deseos a la hora de imaginar encuentros sexuales que se salgan de los 'socialmente aceptable' estén marcados por el pasado.
Las fantasías eróticas son un campo fascinante debido a dos factores. El primero, que son un mundo desconocido para el imaginario social y que en un principio, se presentan como prácticas prohibidas, lo que aumenta el morbo. Por otro lado, lo que nos excita de esta imagen es que solo podemos encontrarla en nuestra cabeza y a veces, ni siquiera queremos llevarla a cabo en la realidad.
Cuando hacemos referencia a fantasías sexuales, la variedad es tan amplia, que no acabaríamos nunca de enumerarlas. No obstante, en el análisis de las más frecuntes hay factores que se repiten. Normalmente, incentivados por percepciones de género. En el estudio "Fantasías y pensamientos sexuales: revisión conceptual y relación con la salud sexual" llevado a cabo por Nieves Moyano y Juan Carlos Sierra el fenómeno cultural es clave cuando nos referimos a este tema, ya que los hombres, hablando en porcentajes, tienen más fantasías sexuales que las mujeres. Además, afirma, que las de ellas están matizadas por conceptos como el romanticismo o la intimidad, mientas que las de ellos son más variadas e incluyen encuentros con desconocidos o prácticas sexuales con más de tres personas. Asimismo, las fantasías de sumisión suelen ser más elevadas en las mujeres que en los hombres.
Esta diferencia entre géneros, viene dada por la relación social (y cultural) que tradicionalmente ha habido entre ambos sexos, algo que también se refleja en las fantasías. Pero no solo esto, estas imágenes mentales no solo hablan de roles, sino también de nuestra personalidad.
Las personas que presentan un carácter más extrovertido, abierto y sobre todo, curioso y con interés de probar cosas nuevas, son las que más fantasías tienen, y por ende, las valoran de forma más positiva. Las personas con personalidades cerradas, que se preocupan fácilmente o inseguras, las perciben como algo negativo y prohibido, atendiendo a estos factores culturales mencionados anteriormente.
Las preguntas "¿Por qué me pone esto?" o "¿Si pienso en mujeres soy homosexual?" son frecuentes cuando tenemos deseos sexuales que se salen de nuestros esquemas o que conciernen a un sexo distinto al que nos sentimos atraídos en la vida real. Hay que recordar que las fantasías son eso, fantasías: y que están únicamente en nuestra cabeza.
Hay ciertas fantasías que se repiten más que otras. ¿Cuáles son las más extendedidas? Hay incluso un top cinco.
Recuerda que están en tu cabeza, por lo que no debes sentirte culpable por nada. Compañeros de trabajo con los que sabes que nunca pasará a mayores, ex parejas o incluso, novios de amigas o amores platónicos. ¿Por qué resulta tan excitante? Porque el factor misterio y el morbo por adentrarte en algo prohibido juega un factor fundamental.
Son los roles más frecuentes a la hora de tener fantasías sexuales. Las historias de sumisión/dominación derivadas de la dinámica esclavo-amo son las que más se repiten, influenciadas a veces por prácticas BDSM .
Es una de las más comunes, ya sea en solitario o en pareja. La emoción por experimentar, practicar nuevas dinámicas o probar nuevas acciones o posturas... son los principales incentivos de esta fantasía, que muchas veces, se lleva a cabo en la vida real.
El factor sorpresa es el que mueve esta fantasía. En la calle o incluso en probadores de tiendas, el morbo viene dado por la posibilidad de que un tercero descubra el encuentro sexual.
Esta es otra de las más extendidas. La curiosidad por la nueva experiencia, experimentar con alguien que conoce tu cuerpo... estos son algunos factores que mueven esta fantasía, que no determina tu orientación sexual, sino que se entiende como un simple deseo.
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