Después de elegir a Kamala Harris para ocupar la vicepresidencia de su gobierno y de nominar a Janet Yellen para liderar la política económica al frente del Departamento del Tesoro, durante su primer mes en la Casa Blanca Joe Biden sigue demostrando su compromiso con la igualdad. Para empezar, ha nombrado al primer gabinete paritario de la historia de Estados Unidos , en el que destacan figuras como Avril Haines, primera mujer al frente de la Inteligencia Naciona l, o Deb Haaland, que se encargará de la cartera de Interior y será la primera nativa americana en liderar el departamento. Además, el equipo de comunicación del presidente está compuesto exclusivamente por mujeres y liderado por Jen Psaki , la que fuera directora de comunicación de la Casa Blanca durante la era Obama. Pero, ¿le convierte eso en un presidente feminista? Solo eso no.
Pero Biden acaba de reforzar su apuesta por la igualdad con la creación , anunciada hace solo unos días, de un Consejo de Política de Género. Aunque a simple vista pueda parecer un órgano de nombre grandilocuente más, según el New York Times Biden pretende resucitar un proyecto que Hillary Clinton alumbró en 1995 durante la presidente de su marido, pero que George W. Bush se encargó de desmantelar. Desde entonces, la igualdad de género nunca se ha tratado de manera transversal por la administración norteamericana, aunque Obama creó un Consejo de Mujeres y Niñas e Ivanka Trump abanderó la causa de la baja maternal remunerada durante la presidencia de su padre. Sin embargo, algunas de estas iniciativas han estado tradicionalmente ligadas a la oficina de la primera dama en lugar de depender directamente del Despacho Oval.
Pero parece que Biden tiene propósito de enmienda . El mecanismo de este consejo será diferente. Para empezar, estará situado físicamente en la Casa Blanca y todos los miembros del gabinete participarán en él. Además, tendrá un staff fijo de cuatro personas dedicadas en exclusiva a gestionar sus funciones. También tendrá dos presidentas: Julissa Reynoso , ex embajadora de Estados Unidos en Uruguay, y Jennifer Klein , antigua asesora de Hillary Clinton durante su etapa como primera dama. Sus nombramientos han sido recibidos con enorme entusiasmo por las organizaciones feministas .
Pero, ¿ qué tipo de temas atenderá ? Su agenda comprenderá las batallas clásicas del movimiento feminista: combatir la brecha salarial y la violencia de género, pero también garantizar la salud reproductiva femenina , el acceso a las guarderías y la baja maternal remunerada , un derecho que todavía es una entelequia para millones de mujeres norteamericanas. La propia Hillary Clinton ha celebrado efusivamente la noticia en unas declaraciones al New York Times. "Es un primer paso esencial. Envía un mensaje muy claro al resto del gobierno sobre lo importante que es integrar los asuntos que conciernen a las mujeres, especialmente en el escenario después de la pandemia".
Sin embargo, Biden también ha recibido críticas furibundas de los sectores más conservadores por asuntos que tienen a las mujeres en su epicentro. Primero, por firmar un decreto presidencial para eliminar las trabas legales contra el aborto que Donald Trump impuso durante su mandato. Pero, sobre todo, por la orden ejecutiva que prohíbe la discriminación por motivo de orientación sexual o identidad de género . Muchos republicanos consideran que la nueva ley es un ataque a los derechos femeninos. "La ley ha sido presentada como un asunto de derechos 'trans', cuando en realidad es un ataque a los derechos de las mujeres", ha denunciado Nikki Haley, ex embajadora ante la ONU del gobierno de Trump. Aunque la norma protegerá a estos colectivos en ámbitos como el colegio, los servicios sanitarios o el entorno laboral, algunos republicanos denuncian que la nueva legislación permitirá, entre otras cosas, que las personas 'trans' escojan si quieren participar en competiciones masculinas o femeninas.