Patricia Highsmith, nacida en Fort Worth (Texas), es uno de los ejemplos más claros del matrimonio bien avenido entre la industria audiovisual y la literatura. Sin ir más lejos, algunas de las series que emite Netflix y HBO y que más triunfan en las últimas semanas están basadas en libros (includa ' Los Bridgerton ', inspiradas en la saga de Julia Quinn).
Las historias de Highsmith, habitadas por asesinos y mentirosos compulsivos, atrajeron a la industria del cine desde el principio. El mismísimo Alfred Hitchcock decidió llevar a la gran pantalla la primera novela de la autora, 'Extraños en un tren', al año siguiente de su publicación, en 1950.
¿Qué nos fascina de Highsmith? La profundidad psicológica de los personajes, la atracción irremediable hacia sus psicópatas y la ambigüedad de sus motivaciones, si es que las hay. Y el vértigo de entender que, bajo ciertas circunstancias, todos seríamos capaces de matar. Toda esa oscuridad nace de la propia trayectoria vital de la escritora. Highsmith volcó su propia rabia y frustración en sus novelas. "Desde muy pequeña aprendí a vivir con un intenso odio que me hacía tener sentimientos asesinos", escribió. Y si buceamos en su biografía, como la que escribió Joan Schenkar tras leer sus diarios (más de 8.000 páginas), a Highsmith no le faltaban motivos desde los que sentir todo ese odio hacia el mundo.
Sus padres se divorciaron antes de que naciera. Su madre había intentado abortar tomando aguarrás, pero no lo había conseguido, así que decidió tener al bebé ella sola. La pequeña Patricia no conoció a su padre hasta los 12 años y la relación con su madre siempre fue de amor/odio. De hecho, Highsmith fue criada por su abuela durante gran parte de su niñez. La propia Highsmith siempre habló de un sentimiento de abandono que le acompañaría toda la vida.
A ello se unía la culpabilidad que le provocaba su homosexualidad, que Hisghsmith no aceptaba; sus relaciones amorosas fracasadas y una espiral autodestructiva: bebía y fumaba durante todo el día. Convertida prácticamente en una sociópata, murió en Locarno (Suiza) el 4 de febrero de 1995 con la única compañía de su gato.
Toda esa oscuridad y esa rabia están presentes no solo en sus novelas, sino también en las adaptaciones que se hicieron de ellas al cine:
1. Extraños en un tren
Patricia Highsmith publicó su primera novela en 1951 e, inmediatamente, Alfred Hitchcok compró los derechos para convertirla en una película. Pero la adaptación el guion no se lo encargó a la escritora, sino a Raymond Chandler, que hizo algunas modificaciones. En el filme, dos hombres que no se conocen entablan una conversación y, uno de ellos, le propone al otro llevar a cabo un doble asesinato que les beneficiará a ambos.
2. A pleno sol
Alain Delon se convirtió en el primer Mr. Ripley del cine en esta película dirigida por René Clement en 1960. Una historia de suplantación de personalidad con los maravillosos paisajes de la Ribiera italiana y un Delon que ya era todo un mito erótico. Con el dinero que había recibido por los derechos cinematográficos de 'Extraños en un tren', Highsmith realizó un viaje por Europa que le inspiró a su asesino más famoso, el inteligente, exquisito y despiadado Tom Ripley.
3. El amigo americano
La propia Patricia Highsmith dio la bendición al director Wim Wenders para que adaptase, en 1977, su recién acabada novela 'El juego de Ripley'. De hecho, la escritora le dio a conocer el manuscrito aún 'caliente'. El estadounidense Dennis Hooper se mete en la piel del inteligente asesino y el alemán Bruno Ganz interpreta al marquista Jonathan Zimmermann, que será convencido por Ripley para cometer un doble asesinato.
4. El grito de la lechuza
El director Claude Chabrol trasladó en 1987 hasta la localidad francesa de Vichy la historia de un personaje de lo más oscuro, que Patricia Highsmith había creado en 1962. Robert, un artista, deprimido tras el divorcio con su mujer empieza a espiar a su vecina, Juliette. Una suerte de perturbadora 'Ventana indiscreta' con sociópata incluido.
5. El talento de Mr. Ripley
Es la adaptación más famosa de una novela de Highsmith y, quizá, la mejor de la saga de Ripley. Anthony Mighella, que continuaba en la cresta de la ola tras haber realizado 'El paciente inglés', dirigió en 1999 un reparto de campanillas con Jude Law y Gwyneth Paltrow como una feliz pareja y un Matt Damon tan encantador como terrible en el papel de Tom Ripley. El filme fue nominado a cinco Óscar y nos ha dejado para la posteridad escenas geniales.
6. El juego de Ripley
En 2002 se estrenó esta segunda versión de 'El amigo americano' con un John Malcovich que encarna al Tom Ripley más inquietantes de cuantos ha dado el cine.
7. Las dos caras de enero
Viggo Mortensen y Kirsten Dunst son una pareja de turistas americanos que, mientras visitan la Acrópolis en Atenas, conocen a un estafador (Oscar Isaac) que se hace pasar por guía turístico. La tensión entre los tres personajes va creciendo hasta tomar un rumbo impredecible.
8. Carol
En 1951, Patricia Highsmith publicó su segunda novela, 'El precio de la sal'. Trataba del amor entre dos mujeres y, debido a su temática, que chocaba contra la moral de la época, la escritora tuvo que esconderse bajo el pseudónimo de Claire Morgan. Fue en 1989 cuando se reeditó con el nombre de 'Carol' y, esta vez sí, firmada por Highsmith. En 2015 se estrenó la versión cinematográfica con Cate Blanchett y Rooney Mara en los papeles principales. La película fue nominada a seis Óscar, aunque no se llevó ninguno. Eso sí, Mara ganó el premio a la Mejor Actriz en el Festival de Cannes.