Sigrid McCawley, abogada de las supervivientes del caso Epstein. /
Cuando en enero de 2015, después de volver al trabajo tras una baja de maternidad, sus jefes le asignaron el caso de Virginia Giuffre , Sigrid McCawley no sabía hasta qué punto su vida y su carrera estaban a punto de cambiar. Era uno de los litigios relacionados con víctimas de abusos sexuales que el bufete aceptaba con regularidad como parte de su actividad pro bono, pero no era un caso más. Giuffre acusaba al poderoso inversor Jeffrey Epstein y a la aristócrata Ghislaine Maxwell de haberla reclutado mientras era menor de edad para traficar con ella en una compleja trama de explotación sexual.
También afirmaba haber tenido relaciones sexuales con el príncipe Andrés de Inglaterra , a quien acusaba de violación. « Cuando defendí a Virginia por primera vez, los medios la desacreditaban y yo sentí que tenía que protegerla. Es una fuerza que nunca había experimentado antes, algo muy parecido a lo que siente una madre cuando está protegiendo a sus hijos», recuerda la abogada en conversación con Mujerhoy.
Aunque hubo cientos de chicas antes y después de ella, el testimonio de Giuffre tenía una relevancia particular. « Virginia pertenecía a un grupo más pequeño que Epstein utilizaba una y otra vez y que «prestaba» a otros individuos», precisa McCawley. La abogada también colaboró activamente con la periodista Julie K. Brown, del Miami Herald, que en 2017 empezó a tirar del hilo de decenas de testimonios hasta destapar el caso. «Eso lo cambió todo. Coincidió con el estallido del MeToo y contribuyó a que se empezara a creer en el testimonio de las supervivientes. De pronto, los fiscales se quisieron involucrar y el caso criminal empezó a despegar», recuerda la abogada.
Virginia Giuffre junto al príncipe Andrés en una imagen de 2011. /
Primero, llegó el arresto de Epstein; después el de Maxwell, condenada a 22 años de prisión en 2022, y en paralelo, el del agente de modelos francés Jean-Luc Brunel, encargado de reclutar a chicas de Europa del Este con la falsa promesa de una carrera en el mundo de la moda. «No sabían que formaban parte de una trama de explotación sexual hasta que llegaban a la isla y abusaban de ellas», explica la letrada en referencia a la residencia de Epstein en las Islas Vírgenes que sirvió de escenario de cientos de abusos a menores de edad.
La abogada también es la responsable de la demanda por difamación interpuesta por Virginia Giuffre contra Ghislaine Maxwell que, a principios de enero, dio lugar a la desclasificación de más de mil documentos relacionados con el caso, incluida la transcripción de entrevistas con víctimas y testigos. Aunque el mero hecho de figurar en los documentos no implica haber participado en las actividades criminales de Epstein, sí prueba que personajes tan relevantes como los ex presidentes Bill Clinton y Donald Trump o Michael Jackson se movían en la órbita del inversor.
«Una de las cosas más interesantes de los documentos que se han desclasificado ahora es la declaración de la superviviente Johanna Sjoberg, que es muy poderosa a la hora de explicar cómo funcionaba la trama. Explica, por ejemplo, cómo Maxwell solía decir que sí misma que era la mamá gallina de todas las chicas, que rotaban hasta tres veces al día. También cuenta quién estaba por allí. Explica que conoció a gente como David Copperfield. Personas muy conocidas que veían lo que pasaba y que dejaban que sucediera y continuara. Hemos solicitado que se hagan públicos otros documentos y si tenemos éxito, se expondrá más información subyacente. En este caso siempre hay algo más por venir», adelanta.
Aunque no ocupó tantos titulares como la reciente desclasificación, quizá la novedad más impactante del caso llegó el pasado mes de junio a través de la vía civil. Y de una demanda liderada por el bufete de McCawley. «El gran cambio en el paisaje legal de Estados Unidos fue el caso que presentamos en nombre de las supervivientes contra dos instituciones financieras: Deutsche Bank y J.P. Morgan. Durante más de 20 años, mucha gente tuvo indicios de lo que estaba pasando, pero nadie hizo nada porque se trataba de alguien rico y poderoso que podía manipular a personas en posiciones elevadas y que era capaz de atraer a grandes clientes. Los bancos hicieron la vista gorda», resume la abogada, que detalla cómo se articuló exactamente la acusación. «Básicamente, le dijimos a esas instituciones financieras: «Veíais lo que pasaba en los documentos financieros, veíais las retiradas de efectivo, las cuentas que no tenían sentido… Los empleados del propio banco se hacían preguntas: ¿Por qué hacen transferencias por la misma cantidad todos los días? ¡Nadie necesita tanto dinero en efectivo! Esto huele a actividad criminal, ¿verdad?», recuerda sobre una demanda que se resolvió el pasado verano con un acuerdo económico combinado de 365 millones de dólares destinado a indemnizar a alrededor de 200 víctimas de la trama.
«Es un dinero que puede cambiar la vida de muchas supervivientes y no hay nada mejor que eso. Cuando pienso en los días más oscuros, me parece increíble lo que hemos logrado. Este caso ha conseguido reforzar la protección de las víctimas. Ahora, las instituciones pueden ser consideradas responsables si ven que algo así podría estar sucediendo o si les están ayudando a financiarse. Ya no lo pueden ignorar. Es un paso positivo en la dirección correcta», opina la abogada.
Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell. /
También ha servido para resarcir a unas víctimas para las que el suicidio en 2019 de Epstein, apenas un mes después de su arresto, fue una mazazo. «O cuando lo asesinaron, porque como sabes cada cual tiene una teoría de lo que le pasó… Para la mayoría de las víctimas era importante que recibiera su castigo, que terminara en la cárcel, que tuviera que escucharles testificar. Cuando su proceso de sanación acababa de empezar, él se lo arrebató de nuevo. Pese a que, tras su muerte, el caso era un callejón sin salida, la magistrada permitió de manera excepcional que las víctimas fueran al juzgado de Nueva York y dieran su testimonio durante horas. Presenciarlo fue algo hermoso. En ese momento me di cuenta de que realmente había cambiado la manera en la que reconocemos y escuchamos a las víctimas», recuerda.
A su juicio, el caso está todavía muy lejos de escribir su punto final. Y considera que no será un desenlace por la vía rápida. «Los fiscales han sido muy cuidadosos a la hora de señalar a las personas que estaban más involucradas y que más conocimientos tenían sobre lo que estaba pasando para lograr que finalmente rindieran cuentas. Ha costado muchísimo que los cargos públicos hagan algo al respecto, pero ahora estamos viendo los frutos de ese trabajo, tanto en lo que respecta a los casos criminales como a los civiles», reconoce.
En estos años, el caso ha alimentado numerosas teorías de la conspiración, algunas muy vinculadas a movimientos de extrema derecha y azuzadas por el entorno político de Donald Trump. Pero también por el suicidio de Epstein y la muerte, también en su celda, de Jean-Luc Brunel en 2022. «Ese tipo de teorías tienen que ver con los personajes que están relacionados con el caso. A diferencia de otras tramas de tráfico de personas, ésta se prolongó durante más de 20 años e implicó a dos presidentes en ejercicio, jefes de grandes empresas, directivos de importantes instituciones financieras, miembros de la realeza… Por un lado, eso hizo que fuera más difícil de atacar, pero al mismo tiempo era mucho más necesario invertir nuestro tiempo y energía en tratar de exponer la verdad».
Especular sobre si en el futuro se iniciarán nuevos casos criminales o si algunos de los nombres famosos vinculados a la trama se sentarán en el banquillo es todavía prematuro. Pero no es, ni mucho menos, descabellado. « No creo que podamos descartar nada. En el caso del príncipe Andrés de vez en cuando se vuelve a comentar que en el Reino Unido están revisando algunos informes y el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha dicho que les gustaría hablar con él», apunta la abogada. En 2022, la demanda que Giuffre interpuso contra el príncipe por abuso sexual se saldó con un acuerdo extrajudicial y una donación a la organización de apoyo a las supervivientes que lidera.. Las cifras no han trascendido. «Este caso está muy lejos de terminar. En mi opinión, cualquiera que haya estado involucrado, cualquiera que haya participado en las actividades criminales de la trama a cualquier nivel no debería dormir muy bien por las noches», opina McCawley.
Independientemente de lo que suceda a partir de ahora, el caso Epstein, cree la abogada, ya ha conseguido transformar un paradigma fundamental. «El legado de este caso es que ni el poder ni el privilegio están por encima de la justicia. Y eso no era así hace solo 20 años. No hay que olvidar que en 2006 más de 20 niñas acusaron a Epstein y todo se saldó con una pequeña reprimenda, pero básicamente salió impune. Si rebobinamos al momento actual, la justicia ha actuado incluso cuando había presidentes, miembros de la realeza y jefes de grandes corporaciones involucrados. Hemos sido capaces de superar ese elemento de poder y privilegio y realmente encontrar algo de justicia. Espero que esa sea una lección para la historia. Y que continúe siendo así en el futuro».