Laura Mattarella, en un viaje de Estado a Holanda. /
La vida de Laura Mattarella dio un vuelco en 2015, cuando su padre, Sergio Mattarella, fue elegido por el Parlamento como presidente de Italia durante siete años. Un mandato que repetía en 2022, después de que los partidos del país transalpino fueran incapaces de encontrarle un sucesor. Este segundo mandato llevaba acarreado otro, el de su única hija como inusual primera dama en los viajes al extranjero y en las grandes ocasiones públicas, como esta semana con la visita de los reyes Felipe y Letizia.
Los reyes de España se encuentran realizando un viaje de Estado a Italia, con visitas a Roma y Nápoles, que sirve para devolver la visita que Sergio Mattarella y su hija Laura hicieron a nuestro país en noviembre de 2021. Ambos países estrecharán sus profundos lazos históricos, políticos y culturales en un viaje el que mantendrán encuentros oficiales con el propio presidente y con la presidenta del Consejo de Ministros, Giorgia Meloni .
Este miércoles será el día central de la visita de Estado, una jornada en la que Felipe VI se dirigirá a los parlamentarios italianos en una sesión conjunta de la Cámara de los diputados y el Senado italianos, una ceremonia muy excepcional y poco habitual de la que existen solo dos precedentes, las protagonizadas por el rey emérito Juan Carlos I en 1998 y por el papa Juan Pablo II en 2002.
Una vez más, como viene ocurriendo en los últimos nueve años, Laura Mattarella (Palermo, 1967) tendrá la oportunidad de demostrar por qué se ha convertido en la discreta, elegante e intachable sombra que acompaña a su padre en gran parte de los actos institucionales de su agenda.
Sergio y Laura Mattarella durante su visita a los reyes de España en 2021. /
Esbelta, rubia, con los mismos ojos azules de su padre, recuerda mucho a su madre Marisa Chiazzese, la esposa del presidente fallecida en 2012. Marisa y Sergio, miembro de una conocida familia democristiana de Sicilia, tuvieron tres hijos: Francesco, el primogénito del que apenas existen datos, Bernardo Giorgio, profesor de Derecho, y la menor, Laura, que abandonó su profesión de abogada experta en Derecho administrativo para ponerse al servicio de su progenitor y de la nación.
Los que la conocen la describen como una mujer de carácter muy fuerte. No es una simple extra femenina al lado del mandatario, sino la coprotagonista de la imagen pública de Mattarella. Se ha ganado la reputación de ser una profesional sólida, dispuesta a aconsejar y apoyar a su padre. Está casada con Cosimo Comella, director del organismo estatal para la protección de datos y ambos tienen tres hijos: Manfredi, Maria Chiara y Costanza.
Laura Mattarella rara vez concede entrevistas. Pero sigue siendo famosa la que concedió a la revista 'Chi' en marzo de 2016, tras un viaje presidencial a África, cuando en Camerún visitó un centro de refugiados fundado por un misionero italiano. «Todo el mundo debería visitar un campo de refugiados, tarde o temprano. Sobre todo los que dicen que hay que dejarlos donde están», fueron sus célebres frases, dardos incluso, contra más de un político de su país. Palabras y juicios muy claros que confirman ese carácter fuerte antes mencionado y su sólida formación católica, heredada de su padre.
El presidente de Italia y su hija junto a los Macron en la reapertura de Notre Dame. /
En las misiones de alta diplomacia, la discretísima hija del presidente cumple su labor de modo irreprochable y siempre haciendo gala del estilo sobrio que caracteriza a su familia. En sus apariciones públicas apuesta siempre por tonos nunca excesivos y cortes clásicos en sus looks .
Ella es la imagen de la presidencia Mattarella que nunca desentona, ya sea al lado de la reina Letizia, Sonia de Noruega, Brigitte Macron o Jill Biden. También ha dado continuidad a una familia unida por las tragedias y por la política: su abuelo paterno, Bernardo, fue varias veces ministro y su tío, Piersanti Mattarella, presidente de la región siciliana, fue asesinado por la Cosa Nostra en 1980.