reina de la autoficción

La increíble vida de Lucia Berlin: cómo una escritora ignorada se convirtió en fenómeno editorial diez años después de morir

Lucia Berlin, autora del bestseller Manual para mujeres de la limpieza, fue una mujer fascinante que siempre vivió asomada al abismo. Su hijo Jeff nos abre el álbum de fotos familiar.

La escritora Lucia Berlin en una imagen de 1961. / ©2018 LITERARY ESTATE OF LUCIA BERLIN LP

Ixone Díaz Landaluce
Ixone Díaz Landaluce

La premonición le sobrevino en la cama de un hospital de Colorado, donde estaba ingresada. Y como hacía con todo y para todo, quiso dejarlo por escrito. «Nos escribió una carta por si no salía de allí... Nos decía que, en 10 años, alguien aparecería interesándose por sus historias. Y 10 años después, alguien apareció», explica Jeff Berlin desde su casa en California. Desconocida para el gran público e ignorada por las editoriales más influyentes, su madre, Lucia Berlin, fue durante casi medio siglo el secreto mejor guardado de la literatura americana. Hasta que en 2015, 11 años después de su muerte, se convirtió en un inesperado fenómeno literario.

La publicación de Manual para mujeres de la limpieza, una antología de sus mejores relatos, consiguió rescatar del olvido su mirada observadora e inteligente, su prosa audaz y brillante, su incorrección política y sus fascinantes personajes femeninos. Pero también una biografía compleja y azarosa alimentada por el alcoholismo, las relaciones tóxicas y las malas decisiones que después volcaba, sin apenas filtro, en casi todos sus relatos. Aunque cambiaba detalles, nombres y alteraba la cronología, casi todas sus historias tenían algo de su propia vida.

«Leer sobre su alcoholismo o sobre el dolor que sentía era difícil para nosotros, porque lo habíamos vivido junto a ella», recuerda ahora su hijo Jeff, que ofrece una explicación sencilla sobre por qué su madre, muy respetada en la comunidad literaria, nunca consiguió vender más de un millar de copias de sus libros. «Simplemente, no lo persiguió lo suficiente. Creo que le costó digerir los primeros rechazos. La revista The Atlantic compró una de sus primeras historias. Ocurrió pronto e impresionó a todos sus amigos, pero desde que aceptaron el relato hasta que lo publicaron pasaron más de cuatro años. Además, ella se sentía cómoda en su pequeña comunidad de escritores en San Francisco, pero nunca mandó sus historias al New Yorker o Esquire. Tampoco se expuso a las grandes editoriales».

No era, sin embargo, por falta de talento o de confianza en sí misma. ¿Sabía lo buena escritora que era? «Lo sabía. Cuando compartía sus historias con sus amigos, se las devolvían con anotaciones marcadas en rojo. A ella eso le hacía muchísima gracia. Aunque se tomaba muy en serio a sí misma como escritora, no se tomaba nada en serio las críticas o lo que los demás pensaran de sus historias», explica su hijo.

Con su hijo David en brazos, en 1963. / ©2018 LITERARY ESTATE OF LUCIA BERLIN LP

La traumática infancia de Lucia Berlin

Después de las antologías Manual para mujeres de la limpieza o Una noche en el paraíso, ahora se publica Una nueva vida (Alfaguara), un volumen que su hijo Jeff ha preparado para los lectores en español y que incluye 15 relatos inéditos, además de extractos de sus diarios personales. «Escribir era una forma de terapia para ella. Solía regresar a asuntos no resueltos, como su relación con su abuelo o su madre... Escribía sobre eso a menudo. Sentía mucho resentimiento», recuerda Jeff.

Nacida en Alaska en 1936, Lucia Berlin tuvo una infancia traumática ( su madre alcohólica la maltrataba; su abuelo materno abusó sexualmente de ella) e itinerante. El trabajo de su padre, un ingeniero de minas, obligó a la familia a cambiar permanentemente de residencia: de Idaho a Montana y después a Arizona, Texas o Chile. Antes de cumplir los 30, se había casado tres veces, había tenido cuatro hijos y su vida siempre estaba rayando el desastre: su primer marido, el escultor Paul Stuttman, la abandonó estando embarazada de su segundo hijo; con el tercero, el músico de jazz Buddy Berlin, tuvo dos hijos más, pero su adicción a la heroína se convirtió en un obstáculo insalvable. Vivió en Nuevo México y Nueva York, California y Colorado, y pasó largas temporadas viajando por México con una furgoneta Volkswagen.

A menudo, escribía sobre su traumática infancia. Con sus padres en una imagen de 1949. / ©2018 LITERARY ESTATE OF LUCIA BERLIN LP

Berlin se lamenta de haberlo «hecho fatal como madre», en una de las entradas de su diario personal que recoge el libro. Pero su hijo, que se emociona a menudo al recordarla, es indulgente con ella. «Era una madre estupenda: nos apoyaba en todo y era muy cariñosa. Luego, hubo momentos en los que no fue tan buena madre: bebía mucho y teníamos que cuidar de nosotros mismos...». Jeff y sus hermanos aprendieron a cocinar o hacer la colada mientras ella trabajaba, escribía y trataba de gestionar su accidentada vida. «Cuando volvía de trabajar, se preparaba una copa, se sentaba en la mesa y se ponía a escribir hasta que nos la encontrábamos allí dormida a la mañana siguiente», señala Jeff. « Estaba convencida de que parte de su proceso creativo era beber. Vivía en un estado obsesivo, casi febril. Luego, hubo períodos en los que no podía pensar en nada sobre lo que mereciera la pena escribir una historia y escribía cartas. Siempre estaba escribiendo», rememora su hijo.

Trabajos precarios, amantes tóxicos y centros de rehabilitación

Pero también cambiando de un trabajo precario al siguiente (tuvo decenas, desde telefonista y mujer de la limpieza a profesora de escritura creativa en una cárcel o auxiliar de enfermería), de un amante tóxico a otro y encadenando estancias en psiquiátricos, visitas a centros de desintoxicación, algún arresto... «Mis hermanos han sugerido que hacía aquellas cosas a propósito para tener algo de lo que escribir después. Yo no creo que fuera así. Simplemente, tenía una tendencia natural a tomar la peor decisión posible», concluye Jeff sonriendo.

Lucia Berlin junto a sus hijos, Jeff y Mark, en Acapulco en 1961. / ©2018 LITERARY ESTATE OF LUCIA BERLIN LP

El anecdotario de situaciones inverosímiles, escenas tragicómicas y melodramas sentimentales que Jeff repasa cronológicamente al final del libro resulta sofocante, le confieso. ¿Fue su madre feliz alguna vez? «Creo que sí. Tenía la habilidad de ser feliz incluso cuando estaba triste. No dejaba que todas las cosas que le pasaban le afectaran. Y ese era, probablemente, el origen de sus problemas y su alcoholismo... Le buscaba la parte positiva a todo y era capaz de aligerar cualquier situación. «Podría ser peor», decía siempre».

Quizá por la misma razón, tampoco dejó que la falta de éxito comercial le afectara en exceso. « Aunque le hubiera gustado ser rica y famosa como a cualquiera, no lo hacía por el dinero. Quería que sus historias se leyeran y le hacía feliz que se publicaran en aquellas pequeñas revistas. Creo que pensó que quizá algún día alguien la descubriría, pero tampoco lo persiguió. De hecho, ni siquiera tenía agente».

En la última etapa de su vida y después de haber superado su alcoholismo, Berlin conquistó la estabilidad al aceptar un puesto como profesora en la Universidad de Boulder, Colorado. Pegada a un tanque de oxígeno por la perforación en un pulmón que le había provocado la escoliosis que padecía desde que era niña, se convirtió en una estrella del rock en el pequeño campus universitario. Aunque terminó superando aquel premonitorio trance hospitalario, un cáncer de pulmón le obligó a dejar Colorado para instalarse en el pequeño garaje de uno de sus hijos en Los Ángeles. Falleció en 2004, el mismo día que cumplía 68 años y 10 años antes de convertirse en un mito de la literatura americana. ¿Le hubiera gustado la fama? «Era muy tímida y creo que no hubiera gestionado bien la atención, pero le hubiera encantado el reconocimiento».

MUJERES AL BORDE DE SER CHICAS ALMODÓVAR

La adaptación de Manual para mujeres de la limpieza iba a ser la primera cinta rodada en inglés de Pedro Almodóvar hasta que, en 2022, abandonó el proyecto. «La idea de que la dirigiera él era emocionante y aterradora al mismo tiempo. Hubiera sido una película interesante», explica Jeff, que confirma que la preproducción está en marcha y que Cate Blanchett será la productora y protagonista.