En los últimos años ha habido un boom de productos para cejas y ya es habitual cuidarlas y maquillarlas igual que hacemos con las pestañas. Fue, en parte, gracias a marcas como Benefit que hicieron de las cejas su punto fuerte con productos como los lápices que ayudan a que parezcan más espesas y pigmentadas o los fijadores que permiten peinarlas a nuestro antojo.
Tampoco pueden faltar en nuestro neceser de maquillaje los sérums que, igual que hacen con las pestañas, consiguen que estén más densas y que crezcan pelos en las zonas donde o bien por modas de depilaciones extremas o bien por motivos de otro tipo se nos han hecho algunas calvas.
Pero también existen opciones para quellas que no quieran maquillarse las cejas todos los días y que prefieran una técnica con un resultado más permanente. Y aquí es donde estra en juego el famoso microblading . ¿Pero qué es? ¿En qué consiste? Si estás pensando en hacértelo pero no sabes muy bien en qué consiste, sigue leyendo.
Consiste en una técnica en la que se dibuja, con una especia de plumilla, pelo a pelo de forma manual imitando la forma y el cercimiento natural de la ceja por lo que el resultado es perfecto. La diferencia con la micropigmentación, que es otra opción, es que en este último caso se hace una especie de sombreado completo sobre la ceja, como una especie de relleno, en este caso algo menos natural. Pero siempre dependerá del tipo de piel.
Leslie Ramirez, responsable de la zona wellness del Instituto de Benito de Madrid, recomienda el microblading a todas aquellas personas que tengan las cejas despobladas, que tengan alguna asimetría o calva por alopecia, que tengan cicatrices o bien se hayan depilado años atrás tanto que ya no les ha vuelto a crecer. También está recomendado para las que, simplemente, quieran ahorrar tiempo por las mañanas y ya salgan de casa con las cejas perfectas.
Según la experta del Instituto de Benito, todo depende del tipo de piel que se tenga y del efecto que se quiera conseguir. «Depende del efecto que se quiera conseguir, pero siempre se tendrá en cuenta el tipo de piel para aconsejar a la persona. Por ejemplo, en una piel con poro abierto y tendencia grasa lo indicado es trabajar con dermógrafo (micropigmentación) para obtener un resultado satisfactorio, ya que la técnica de microblading en una piel grasa daría como resultado trazos poco definidos y una duración menor».
Leslie Ramirez recomienda que siempre se haga un estuido personalizado no solo del tipo de piel sino de la forma natural de las cejas de cada persona porque eso también influye en el resultado final. También es importante el tono que se quiere conseguir.
«Siempre personalizamos el diseño según el rostro, tomando las medidas necesarias de las facciones, para definir la forma de la ceja y de esta manera aportar armonía al rostro para conseguir una mirada con fuerza, más viva y alegre», explica.
También tienes que saber que hay que hacer un retoque a las 4-6 semanas para completar el proceso y luego ya puede durar desde seis meses hasta un año o más, depende del tipo de piel. El precio es muy variante y depende de cada caso concreto, pero como mínimo serían 250 euros.