NOVEDADES BELLEZA El nuevo perfume de lujo icónico y unisex que adoran las francesas: es fresco, huele de maravilla y lo puedes usar a diario tengas la edad que tengas

Tras años de trabajo, la cofundadora de Sisley y su hija presentan seis perfumes que conectan a tres generaciones de su familia. Con Hubert, Isabelle homenajea, desde la vanguardia, a su marido.

RETRATO DE ISABELLE y CHRISTINE D´ORNANO / oleg covian

Gervasio Pérez
Gervasio Pérez

El reputado perfumista francés Alexis Dadier realizó cientos de pruebas para crear el último perfume de Sisley , L'Eau Rêvée d'Hubert, que llega a las perfumerías en los próximos días. «Era la primera vez que colaboraba con la firma y fue un trabajo muy exigente. No fue sencillo, porque Isabelle tenía una idea muy clara en la cabeza de lo que quería... Pero cuando olió una de las pruebas, dijo: «¡ Ya está, es este !». No dudó lo más mínimo, fue instantáneo».

Para Isabelle d'Ornano, la decisión tampoco era sencilla. No era un perfume cualquiera. Ninguno lo es para la cofundadora de esta firma con exquisitos aromas y pionera en la fitocosmética. Pero esta ocasión era quizá la más importante, al menos en el plano sentimental, ya que el perfume está dedicado y lleva el nombre de su marido, Hubert d'Ornano, con quien fundó Sisley en 1976 y que falleció en 2015.

«¡Tenía que haberlo hecho hace mucho tiempo!», nos confiesa en su casa en el centro de París, como si de una deuda se tratara. «A mi marido no le importaban tanto los ingredientes exactos de la fórmula como el efecto final. Lo que realmente le gustaba de las composiciones era el resultado», continúa. Así que el aroma definitivo no podía ser más que único, extraordinario, original, diferente.

Esas razones impulsaron a Sisley a convertirlo en el segundo perfume unisex de la firma en sus más de 45 años de historia. Un aroma con vocación de convertirse en otro icono de la maison y de la perfumería, como lo son los históricos Eau de Campagne (1976) y Eau de Soir (1990), que el propio Hubert dedicó a su mujer como prueba de amor eterno.

«Sí, quería un perfume lo más natural posible, muy poco vestido, sin camuflajes. Una fragancia que le gustara a él y que otros no quieren hacer porque resulta muy costosa de producir –matiza Isabelle–. No quería un perfume de moda ni basado en estudios de marketing, que te dicen cómo tiene que ser para que guste en cada momento. No, quería un perfume de calidad

L'Eau Rêvée d'Hubert, de Sisley.

L'Eau Rêvée d'Hubert es un elixir intergeneracional, que traspasa tanto las fronteras de edad como de género, con algo que solo tienen los aromas que se convierten en clásicos: vanguardia atemporal. Alexis Dadier eligió el geranio como elemento clave de la formulación, un eje que le servía para ambos propósitos. «Hemos trabajado con geranio egipcio, que es más suave que el chino y tiene un aroma más aterciopelado, más a rosa. El resultado es superoriginal, carnoso, verde, completamente unisex, contemporáneo, fresco...», asegura el perfumista, que no esconde su satisfacción por el resultado.

Christine d'Ornano, hija de Isabelle y vicepresidenta global de Sisley, se une a la conversación durante el almuerzo con un sentido «me encanta». Después, en una charla a solas, puntualiza que, tanto L'Eau Rêvée d'Hubert como los otros cinco aromas de esta colección dedicada a familiares (d'Isa, d'Alma, d'Eliya, d'Aria y d'Ikar), « conectan a tres generaciones de nuestra familia y por eso era necesario que no tuvieran limitaciones generacionales».

Además, tienen otra cualidad muy actual: «Todos están pensados para estados de ánimo diferentes, para usar según te encuentres, o según lo que vayas a hacer: ir a trabajar, salir de fin de semana, asistir a una celebración... Muchas personas usamos los perfumes así». Le digo que me incluyo en ese grupo y asiente: «Es normal, en la vida vivimos muchas situaciones distintas, incluso a diario».

La colección L'Eau Rêvée se compone de seis aromas distintos, dedicados a otros tantos miembros de la familia Sisley. / DR

Las aguas soñadas, traducción del Les Eaux Rêvées que lleva toda la colección, no podía tener otros nombres que los de sus familiares (hijos, sobrinos, nietos...). «Mi hija Alma está encantada de que uno lleve su nombre y es, además, el perfume que ella utiliza habitualmente», señala Christine, para quien hay otro campo igual de importante que el creativo y el emocional. Lo resume así: «La empresa de lujo actual, y nosotros somos una marca de lujo, tiene que estar también involucrada en la sostenibilidad, en la protección del planeta... Imagínese para nosotros, que trabajamos con plantas».

Los cambios que han introducido en ese sentido han dado grandes resultados. «El 75% de la energía que consumimos en nuestra fábrica es solar; tenemos una de las mayores plantas solares de toda la región de París –asegura–. Y, además, consumimos la mitad de energía que hace cinco años para fabricar nuestros productos, gracias a muchos cambios tecnológicos y a un mejor aislamiento de las tuberías. ¡El 50% menos que hace cinco años!».

Pero esas no son las únicas iniciativas sostenibles: «El packaging también es más responsable y gran parte de los cartones y vidrios que usamos son reciclados y reciclables. El 90% de los ingredientes empleados en los perfumes son naturales (el resto son componentes de síntesis imprescindibles), así que era lógico que la sostenibilidad fuera también protagonista en otros procesos. Nosotros hacemos los perfumes que nos gustan, con buenos ingredientes y más cantidad de componentes de base, por eso no son alcohólicos y se funden mejor con la piel», concluye Christine.

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