Carmen Sevilla fue nuestra Marilyn Monroe particular, y como tal la fotografió en 1978 Slim Aarons, el retratista de la alta sociedad estadounidense de aquellos años. /
Carmen Sevilla falleció ayer a los 92 años. La popular actriz, cantante y presentadora fue ingresada el domingo , 25 de junio, en estado grave en la Fundación Jimenez Díaz de Madrid aquejada de una neumonía. Retirada del foco público tras ser diagnosticada de Alzhéimer en 2009, había pasado los últimos años en una residencia de la localidad de Aravaca. Su hijo y único heredero, Augusto Algueró Jr ., se encargó de informar a los medios de comunicación sobre el estado de salud de su madre. Su celo protector redunda ahora en en su memoria: la recordaremos en plenitud de belleza y facultades.
Carmen Sevilla estaba destinada a la admiración y el escenario, pues en su casa se respiraba copla. Antonio García Padilla, su padre, era letrista para Imperio Argentina, Concha Piquer o Estrellita Castro. Sin embargo, el famoso maestro Padilla no quería que su la niña de sus ojos, María del Carmen, fuera artista. Conocía demasiado bien el mundo del espectáculo.
Nada puede hacerse sin embargo contra el destino. EL maestro Padilla cometió el error de pedirle a su hija Carmen que llevara al teatro unas letras para Estrellita Castro y esta advirtió inmediatamente su belleza y, después, su talento. Pidió a la niña, que entonces tendría 11 o 12 años, que bailara y quiso hacerle debutar. Su padre, horrorizado, se negó en redondo.
«Ella es muy niña y ya sabe usted cómo es este ambiente», le explicó su padre atribulado. Estrellita Castro le respondió: «Mire usted, Padilla, si la niña quiere ser puta, lo será igual detrás de un mostrador en una tienda que encima de un escenario». Al final, vencieron las mujeres, Estrellita y Carmelilla. La niña debutó, a los 12 años y con papeles falsos, como bailarina de la compañía de la diva de la copla, su madrina profesional.
Carmen Sevilla fue la más bella artista española durante décadas, como atestiguan las fotografías que nos han quedado de ella. /
Carmen Sevilla apareció por primera vez en pantalla con solo 15 años y en un documental, y ya no se apearía de ella. A los 16 rodó su primera película y a los 17 consiguió su primer papel protagonista, en México y junto a Jorge Negrete. Solo cuatro años después, en 1952, rodaría la cinta que la convirtió en una gran estrella: 'Violetas imperiales', junto a Luis Mariano.
Carmen Sevilla fue la actriz más popular en los 40, 50 y 60: llegó a rodar hasta 70 películas en las que cantaba, bailaba e interpretaba: su talento igualaba su increíble belleza. La niña se convirtió en 'la novia de España' y encarnó el ideal de la mujer candorosa, casta y católica que demandaba la dictadura de Franco. «Carmen de España valiente, Carmen con bata de cola, pero cristiana y decente», decía en una de sus canciones.
Ni los hombres más sexys de Hollywood lograron tentar a Carmen Sevilla, y eso que pudo conocer a los más guapos mientras duró su aventura americana. «El hombre que más me ha gustado de Hollywood fue William Holden. Y después, Marlon Brando», reconoció en sus memorias. Sin embargo, dijo no al contrato en exclusiva que le propuso Paramount. No quiso salir de España, donde ya era una diosa.
Dicen que Frank Sinatra, que rodaba en España 'Orgullo y pasión' (1956), trató de seducirla infructuosamente. «Por la noche, entre hoteles y salones, alcohol y cocaína, trataba de poner fin a la virginidad de la novia de España, que por entonces tenía veintiséis años muy bien llevados y, de cintura para abajo, el sexo candado», ha contado Jesús Lillo.
Carmen Sevilla con Ricardo Montalbán en Desert Warrior., una de sus incursiones en Hollywood. /
Lo cierto es que Carmen Sevilla tenía mucha experiencia a la hora de soportar tocamientos no deseados. A pesar del acoso general de los hombres, era inexpugnable. En sus memorias, cuenta varias anécdotas sobre el rodaje de 'Marco Antonio y Cleopatra', con Charlton Heston como protagonista. «Además de darme un beso con lengua, en una secuencia empezó a tocarme toda 'la tetoide', ¡y de qué manera! Yo, muy profesional, aguanté hasta que dijeron ¡corten!, pero luego largué de lo lindo».
No fue el único actor que aprovechaba las escenas íntimas para propasarse. «A Paco Rabal también le gustaba tocar», desveló Carmen Sevilla en sus memorias. «Le gustaba tocar el culo, las tetas, lo que podía, vamos, y me decía: 'Carmen, ¡qué buena estás! ¡Cómo me gustas!'. Pero siempre riéndose y respetándome».
Directores como John Berry se lo hicieron pasar francamente mal con sus constantes besos y magreos. En sus memorias, Carmen Sevilla recuerda también a Vittorio de Sica: «Me tocaba el culito y decía, ¡Caramela, Caramela! A pesar de todo, era muy respetuoso. Me adoraba, porque me veía impresionante en pantalla».
No sabemos si fue compensación, pero el caché de Carmen Sevilla se disparó hasta convertirse en el único que podía medirse con el de la otra gran diva de época, Sara Montiel. En 1958, por la película que rodó con De Sica, 'Pan, amor y... Andalucía', le pagaron 3 millones de pesetas.
Carmen Sevilla y el compositor Augusto Algueró, con su único hijo. /
«A los hombres les gustaba mi ingenuidad pícara«, reconoció Carmen Sevilla en una entrevista, ya en los años 90. Se movía en la peligrosa línea de 'la resistencia pasiva': »Era un misterio qué quería y no quería. No me dejaba y los ponía a tope». De hecho, se casó ya con 30 años, vestida de Pertegaz y, según todas las crónicas y ella misma, virgen. El novio, Augusto Algueró trató de todas las formas posibles que Carmen dejara su profesión. No lo logró.
Algueró no solo era un genio de la composición musical, sino también un mujeriego que sabía con qué tipo de hombres se las veía su mujer en los rodajes: él era uno de ellos. Adolfo Marsillach desveló que Algueró llegó a cronometrar la duración de los besos que se dio con su mujer en la película 'El secreto de Mónica' (1962). Al final, fueron los cuernos de él los que propiciaron su divorcio, en 1974.
El hombre que sí logró retirar a Carmen Sevilla fue Vicente Patuel, un empresario de salas de cine que se convirtió en su amante en 1973 y en su segundo marido, en 1985. «Vicente era muy celoso y me dijo: ¡Se ha terminado el cine!», reconoció la actriz. «Por eso me retiré joven, guapa y delgada, como Greta Garbo».
Carmen Sevilla y Vicente Patuel se casaron, sí, pero para vender la exclusiva a las revistas del corazón, pues la actriz también fue pionera en ese negocio. La pareja necesitaba dinero para sufragar su nueva vida en Badajoz, como criadores de ovejas. Jaime Peñafiel pagó 30 millones de pesetas, una fortuna en la época, y la boda se improvisó con figurantes como invitados y un cura falso.
Carmen Sevilla en la película 'Congreso en Sevilla' (1955), en la que fingía ser una doctora sueca. /
Fue Valerio Lazarov, entonces directivo de la cadena Telecinco, el que salvó a Carmen Sevilla de la soledad de su matrimonio, del aislamiento de la finca y de unas deudas que no paraban de crecer. Después de 13 años sin aparecer en la pantalla, la contrató en 1991 para presentar el 'Telecupón', un programa diario.
Carmen volvió a la televisión en su edad dorada: le pagaron 300.000 pesetas de la época por programa (alrededor de 40.000 euros al mes). En seis años, pudo resolver las deudas de la finca y mantenarla libre de cargas, comprarse un apartamento en Marbella, un lujoso piso en la carísima calle Pintor Rosales de Madrid. Ya tenía su mini imperio inmobiliario.
Carmen Sevilla recuperó con su candorosa inocencia lo que jamás había perdido: la simpatía de un público. Presentaba su programa en zapatillas (una ocurrencia genial), metía la pata constantemente (un truco de guión) e hizo famosas a sus ovejitas. Se convirtió, de nuevo, en una cotizada estrella televisiva, la única que logró presentar las campanadas en TVE, Antena 3 y Telecinco.
Sus últimos años fueron tristes. Carmen Sevilla se quedó viuda en 2000 y solo pudo seguir trabajando nueve años más. En 2004, sustituyó a Jose Manuel Parada en el programa de TVE 'Cine de barrio' hasta que el Alzheimer comenzó a dejarse notar. Dejó las labores de presentación y comenzó a espaciar sus apariciones: la última data de 2012. Hasta 2015, Carmen Sevilla pudo seguir haciendo una vida más o menos independiente en casa, pero en 2015 su hijo Augusto decidió confiarla al cuidado de profesionales.