María Vidaurreta junto a su exmarido, Jorge Verstrynge. /
María Vidaurreta, ex mujer de Jorge Verstrynge, quien fuera secretario general de Alianza Popular, no ha podido olvidar la noche del 11 de agosto de 1984. Hace cuarenta años fue elegida «Lady España» en el icónico Marbella Club , el hotel que este año también se encuentra de celebración, ya que cumple 70 años desde que el príncipe Alfonso de Hohenlohe convirtiese, como por arte de birlibirloque, lo que era un secarral en la meca de la aristocracia internacional y lo más granado de Hollywood.
«Fue una velada cálida y mágica. Recuerdo el olor a mar y buganvilla. De repente, en la oscuridad, se escucharon los primeros acordes de «Only you». ¡Eran The Platters! ¡Habían viajado desde Estados Unidos para la ocasión! Fue un acontecimiento casi cinematográfico», confiesa Vidaurreta, hoy encargada de organizar viajes privados por África, a Mujer Hoy.
En su crónica para ABC, el periodista Miguel Ángel Martín destacó que la entonces musa de lo que resultó ser el embrión del actual Partido Popular obtuvo una votación de 9,75, «la más alta jamás alcanzada en la historia de este certamen». Tenía 34 años y era licenciada en Sociología y Ciencias Políticas. Además, ya era madre de dos niños, Sigfrido y Eric.
Sin embargo, fue valorada por su belleza y elegancia como una de las mujeres más cautivadoras de la Transición, en cuyos podios siempre se batía en duelo con las otras miembros de aquella «beautiful people» de la que escribía Umbral: Isabel Preysler, Carmen Posadas, Helena Boyra de Carvajal, Marina Castaño …«En la gala, estaban todos mis amigos: Ira de Fürstenberg , Gunilla von Bismarck y mi íntimo, Jaime de Mora y Aragón. Era un aristócrata a la inglesa: carismático, seductor y libre, que desafiaba a la nobleza porque estaba realmente muy constreñida.
«Hablábamos de cosas profundas. Era bondadoso», prosigue Vidaurreta, quien recuerda con nostalgia sus días de asueto en Marbella, aunque su casa siempre estaba vigilada por la Guardia Civil, ya que la familia estaba amenazada por ETA. Ahora, los pasa a menudo en Tánger, donde tiene un riad. Allí ha conocido al escritor Paul Bowles, al anticuario Adolfo de Velasco o al maestro del surrealismo Claudio Bravo.
Aquel 11 de agosto de hace 40 años, María resultó, naturalmente, la mujer más bella de la gala que transformó la ciudad de la Costa del Sol en el epicentro de la elegancia. «Me sentía radiante con el vestido que Jorge Gonçalvez, que había tenido como clientas a la reina Sofía, me había hecho. Recuerdo pasar horas y horas y horas posando con las «toiles» en su atelier de la calle Miguel Ángel de Madrid», relata.
«Era drapeado, de color azul brillante… y hacía aguas. ¡Divino! Me lo compró un museo de Alicante y ahora lo tienen expuesto allí», explica Vidaurreta, una auténtica enamorada de la moda que trajo la marca Chloé a España y siempre cenaba con María Rosa Salvador, de Dafnis, «en un chino que a ella le encantaba cerca de los Campos Elíseos cuando íbamos a los desfiles de Alta Costura de París ».
Durante aquella velada de hace cuatro décadas, María apostilló ante los periodistas que, aunque al principio, su marido se sintió reacio, finalmente accedió. «En realidad, cuando me propusieron presentarme a este certamen, Jorge me dijo: 'Es decisión tuya'». Creo que a Fraga no le pareció bien y le preguntó: «¿Cómo deja a su mujer que se presente a Lady España? Mi marido le contestó: «Mi mujer toma sus propias decisiones».
¿Fue una buena decisión entonces?
Sí, ¡aquello era un «beau monde» que ya no existe! Esa mezcla de personajes históricos, políticos, intelectuales…
¿Perjudicó al partido?
Yo creo que no. A finales de los setenta, Fraga me llamó para ver si podía presentar los programas de Alianza Popular. Yo era rubia, monísima. Me encargaron una ponencia sobre la mujer e incluí la planificación familiar, el divorcio… Pero yo no cuadraba por mis ideas. Llegué a afiliarme e incluso pensé en presentarme a las primeras elecciones al Parlamento Europeo, pero echaron a mi marido. Él no era moreno, sino delgado, no tenía bigotito. Y me di de baja enseguida.
Lady España fue un título que recibieron algunas de las mujeres con más poderío de la época, como la duquesa de Alba o Tita Cervera . «Era un concurso en el que se elegía a una mujer casada, con hijos, trabajo exitoso, vida social…. ¡Alguien con grandes logros!», contestó la pintora Vivian Tablada, tía de Elena Tablada, a este periodista cuando le preguntó para «El Mundo» cómo le explicaría a un «millennial» qué fue y en qué consistía ostentar tal distinción.
En realidad se trataba de un antiguo concurso de belleza que habían ganado Rocío Jurado (1967), Teresa Gimpera (1968) o Emma Cohen (1971) y cuyos derechos adquirió el marido de Vivian, Rafa Lozano, fallecido en 2014. Este empresario había sido mánager de Julio Iglesias , dirigió Mau Mau, la «boite» con más glamour de la capital.
En los años ochenta, ser Lady España era la sensación del verano. La nueva etapa se inauguró en 1982. La canaria Charo Llerena, de 32 años, Miss Tenerife 1970 y ex presentadora de TVE, fue la primera. La siguiente en ser coronada fue Marina Danko, mujer del torero Palomo Linares, de 29 años, quien fue seleccionada en 1983 por «su belleza, elegancia y señorío».
Tras Vidaurreta, le llegó el turno a Leonor Pérez-Pita, de 45 años, conocida en sociedad como Cuca Solana , coronada en 1985, también en el Marbella Club. Casada con Luis Solana, entonces presidente de Telefónica y hermano de Javier Solana, ministro de Cultura de Felipe González, era la jefa de relaciones públicas de Galerías Preciados. Más tarde impulsó la pasarela Cibeles.
El 10 de agosto de 1986, la protagonista fue Carmen Cervera, quien, a sus 43 años, fue testada ante su marido, Heini Thyssen-Bornemisza , con un vestido blanco de Erik Mortensen para Balmain, con el que, posteriormente, fue inmortalizada por el retratista de cámara de los Borbones, Ricardo Macarrón, y que hoy se puede ver nada más entrar en el Museo Thyssen de Madrid. Tita combinó aquel «haute-couture» con un aderezo de turquesas que llevó en su boda con Espartaco Santoni. «Si Tita es Lady España, yo soy Lord Spain», exclamó su marido, quien le regaló una tiara y un caballo para la ocasión. La gala contó con 500 invitados y se volvió a celebrar en el Marbella Club.
En la siguiente edición, en la de 1987, Tita impuso la banda a la duquesa de Alba. Rafa Lozano llamó a Tomás Terry, buen amigo de la noble, para que lo ayudara a convencerla. Los dos se presentaron en el palacio de Liria de Madrid y ella contestó «sí», pero con una condición: poder elegir a su sucesora. Por primera vez, se desarrolló en Joy Sherry, en El Puerto de Santa María (Cádiz), un establecimiento propiedad de Pedro Trapote que había sido residencia de Claudia Heard, la rica petrolera que dejó su herencia a Carmen Martínez-Bordiú.
Al verano siguiente, Marta Chávarri, esposa de su primo Fernando Falcó , se convirtió en la flamante Lady España. La fiesta fue apoteósica. Se desarrolló en Ibiza, ya que los duques de Alba pasaban el verano allí, en sus predios de S'Aufabaguera. La gala se dio en KU, considerada la primera gran discoteca de la isla pitiusa, y Locomía se encargó del hilo musical. Solo unos meses después, en febrero de 1989, España se enteraba de la relación extramarital de la aristócrata con Alberto Cortina.
Al año siguiente, el título recayó en la presentadora Laura Valenzuela. En 1990, la galardonada fue la actriz Nuria Espert. En 1991, Sara Montiel. En 1992, la soprano Montserrat Caballé. Sin embargo, el certamen languideció. «Otros compromisos profesionales obligaron a mi marido a dejarlo», finalizaba Vivian Tablada. Las «ladies» dieron paso a las «misses» del «candelabro».
¿Qué ve ahora al mirar la foto de aquella noche?
Soy yo, aunque es extraño. Me siento como si fuera mi propia hija. Y eso que solo he tenido varones. Lo que sé es que estaba plena y feliz. Mis plegarias fueron atendidas.
Sin embargo, llegó un día en el que desapareció…
Realmente yo no soy muy sociable. ¡Recibía hasta cinco invitaciones diarias! Luego me separé, me caí de un caballo…
¿Se animaría a escribir sus memorias?
Me fui a República Dominicana a escribirlas y cuando volví a Madrid lo rompí todo. Mi vida es un puzzle en el que hay demasiadas cosas.
Siempre hago la misma pregunta, pero ¿cómo las titularía?
No lo sé…
¿«Aquella noche en Marbella»?
No, porque ese título es muy bonito. Y en la vida hay muchos «ups» y «downs». Me lo pensaré.
¿Only you?
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