La reina Letizia no pudo evitar abrazar muy emocionada a Leonor, tras recibir su despacho de alférez alumna en la Academia General Militar de Zaragoza. /
Puede que este curso 2023-2024 haya sido el más complicado hasta la fecha para la familia real, con Leonor y Sofía librando ya sus propias batallas formativas fuera de casa y cambios sustanciales en el organigrama de Casa Real. Además, los problemas de salud de Letizia y la reina Sofía y las tensiones políticas no han ayudado a librar con tranquilidad estos 12 meses. En este contexto hay que leer los abrazos que hemos visto hoy en Zaragoza. Respiraban alivio.
No es ningún secreto que toda la maquinaria de Zarzuela gira ya para afirmar la sucesión y la heredera, Leonor, figura como el factor clave en la consideración de cualquier asunto. El rey Felipe insiste en esta idea en cada discurso: la princesa asume con responsabilidad su destino. Una idea que debía materializarse con un año sin incidentes de instrucción militar en la Academia General de Zaragoza , como así ha sucedido. La futura reina ha superado la prueba y ya tiene en su haber su despacho de dama alférez.
El núcleo duro de la familia real acudió una vez más a la Academia de Zaragoza para contemplar el paso marcial de Leonor, esta vez ataviada con el uniforme del Ejército de Tierra y el Toisón de Oro. La ocasión merecía la presencia en Zaragoza de la infanta Sofía , cuyas vacaciones escolares permitieron que pudiera acompañar a su hermana en su despedida aragonesa. La pequeña de la casa volvió a demostrar la extraordinaria consistencia de su presencia pública: no trasmite nervios, artificialidad ni titubeos.
Aunque la protagonista del día era Leonor, todos los ojos estuvieron fijados en los reyes Felipe y Letizia, evidentemente orgullosos de su hija. La reina logró evitar esta vez esos respiros de alivio que se le escaparon en la jura de bandera el pasado octubre, aunque su rostro evidentemente traslucía la alegría y satisfacción de contemplar cómo su primogénita rubricaba un año de esfuerzo. El abrazo que le propinó al final de la ceremonia fue significativo.
En realidad, los abrazos que el rey y la reina le dieron a su hija estuvieron llenos de cariño y satisfacción, pues se alargaron varios segundos y añadieron un apretón extra (en la caso de Letizia) y subrayaron su alegría con varios apretones en los hombros, en el caso del monarca. Estas expresiones extraordinarias de afecto desvelan la preocupación por el esfuerzo que ha realizado Leonor y el reconocimiento a la superación de sus miedos e inquietudes.
El momento en el que el rey Felipe estrecha la mano a Leonor, tras la entrega del despacho de alférez cadete del Ejército de Tierra. /
No ha debido de ser fácil para Leonor asumir la instrucción militar, aunque ese proceso de adaptación se haya vivido solo de puertas para adentro. Su hermana, la infanta Sofía, quiso sumarse a la felicitación especial de sus padres murmurando algunas palabras al oído de su hermana, que quedarán entre las dos.
El rey Felipe no solo le entregaba a Leonor y al resto de su promoción el despacho de alférez, sino además la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco. Fue precisamente en la entrega de esta condecoración cuando vimos al monarca ayudar disimuladamente a su hija, tremendamente seria hasta el momento. Lo cierto es que la entrega tenía su complicación, pues había que saludar marcialmente, recoger el despacho, entregar el despacho, estrechar la mano, recibir la banda… Un lío.
El rey Felipe, más que experto en ceremoniales militares, alargó sabiamente su mano izquierda para tocar el brazo de su hija y, disimuladamente, indicarle que debía estrecharle la mano. Todo terminó con una abrazo claramente orgulloso, en el que Leonor dejó ver por primera vez su sonrisa de alivio. Si la heredera no confiaba demasiado en sí misma al inicio de este curso, hoy ha podido comprobar que no tenía razones para dudar. Esta experiencia militar continuará permitiéndole ganar más seguridad en sí misma.
Con esta entrega de despachos se inicia otro mes trepidante para Leonor, quien en los próximos días inicia su primer viaje oficial a Portugal y acude a los Premios Princesa de Girona , junto a su hermana la infanta Sofía. Solo luego iniciará vacaciones familiares en Palma de Mallorca, donde aún la podremos ver en algunas salidas con luz y taquígrafos. Su próximo destino ya está escrito: a finales de agosto aterrizará en la Escuela Naval de Marín, en Pontevedra.