Proclamación Juan Carlos i /
Don Juan Carlos I fue proclamado rey el 22 de noviembre de 1975, en un país que estaba de luto por la muerte de Franco dos días antes, y cuya bandera ondeaba a media asta en las Cortes y en los principales edificios del Estado. Fue muy diferente de la de su hijo, Felipe VI , que tuvo lugar casi 40 años después, el 19 de junio de 2014. Eran generaciones distintas y era una sociedad diferente. Los reyes don Felipe y doña Letizia quisieron imprimir solemnidad al acto, pero también austeridad.
El rey quiso señalar, ante todo, la diversidad de España y su aconfesionalidad. A pesar de ser una sociedad plural, alejada del boato, los madrileños se echaron a la calle aquella mañana de hace una década para festejar a sus nuevos monarcas. Era el comienzo de « una monarquía renovada para un tiempo nuevo», como había asegurado don Felipe en su discurso de proclamación.
Las diferencias entre ambas ceremonias son múltiples y reflejan un momento político muy diferente. Para empezar, don Juan Carlos juró ante las Cortes del Antiguo Régimen, mientras que don Felipe lo hizo ante un Parlamento Democrático. Faltaban todavía 18 meses para que el padre de don Felipe sancionara la nueva Constitución. Ambas proclamaciones tuvieron lugar ante una sesión extraordinaria de las Cortes, y, en el caso de don Juan Carlos, también del Consejo del Reino, creado por Franco y que ya no existe. También difirieron los dos juramentos.
Don Juan Carlos juró por Dios, sobre los evangelios, «cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios que informan el Movimiento Nacional». Es decir, el Antiguo Régimen puesto en pie por Franco. Don Felipe hizo su juramento, ante un ejemplar de la Constitución, para «desempeñar fielmente» sus funciones y «hacer guardar la Constitución». Fue el primer monarca español que juró sobre una Constitución, en este caso la de 1978. En 1975, el juramento se hizo ante el presidente del Consejo del Reino. Don Felipe juró ante el presidente del Congreso de los Diputados.
El protocolo de los asistentes en el caso de Felipe VI no fue de gala. Doña Letizia optó por un elegante conjunto de vestido y abrigo con bordados joya en el cuello, de color blanco, de su diseñador de cabecera Felipe Varela . Según todas las opiniones fue un acierto: elegante, como demandaba el momento, pero sobrio.
Doña Sofía escogió un conjunto también de vestido y abrigo, pero largos, y en un resplandeciente tono fucsia, elaborado por las hermanas Molinero sobre un patrón de Valentino, que puso color y alegría a una ceremonia más bien oscura y que hizo historia. Recibió algunas críticas por ello, pero la reina no quería obviar la trascendencia del momento, a pesar del luto. En la misa de Espíritu Santo, celebrada días después, escogió un conjunto de corte similar, pero de color azul hielo, y peina y mantilla.
Don Felipe y doña Letizia en la proclamación del monarca. /
Los símbolos que presidieron el juramente de ambos reyes también fueron distintos. Don Juan Carlos juró ante una corona, un cetro y un crucifijo de plata. En el acto de Don Felipe no había crucifijo. Las referencias religiosas de don Juan Carlos fueron numerosas: pidió ayuda a Dios y aseguró que se sentía profundamente católico. Don Felipe no hizo esas alusiones religiosas y decidió no celebrar una misa.
Don Juan Carlos pronunció un corto parlamento de apenas cuatro minutos, mientras que don Felipe se extendió en un discurso de veinte. Don Juan Carlos recordó «con gratitud» a Franco y prometió que la monarquía sería «fiel guardián de esa herencia». Don Felipe recordó a su padre, a la reina Sofía y a su propia familia, levantando cerradas ovaciones. Las palabras más pronunciadas por don Felipe fueron «España», «todos» y «respeto». Don Felipe sustituyó el «Viva España» que lanzó su padre al final por un agradecimiento en todas las lenguas del Estado.
A la proclamación de Don Felipe no asistieron mandatarios ni representantes de otras casas reales. En el caso de don Juan Carlos, contó con la presencia del dictador Augusto Pinochet, del rey Hussein de Jordania , de Rainiero de Mónaco, del duque de Edimburgo y de Imelda Marcos, primera dama de Filipinas.
A la misa de Espíritu Santo asistieron también los presidentes de Francia y Alemania, el vicepresidente de Estados Unidos y representantes de las principales monarquías europeas. En las cortes también estaban presentes la Duquesa de Alba y Carmen Franco , hija del General Franco. A la ceremonia de Felipe asistió su familia, salvo la infanta Cristina, y algunas personalidades de la vida pública española, como Rafa Nadal y Pau Gasol.
Tras la ceremonia, don Felipe y doña Letizia presidieron un breve desfile militar e hicieron un recorrido por las calles de Madrid en un coche descubierto, a pesar de que el país estaba en alerta 3 por terrorismo. El vehículo que utilizaron fue el mismo en el que se desplazaron también don Juan Carlos y doña Sofía, tras la Misa, un Rolls-Royce Phantom IV de color negro, que data de 1957. Ambos matrimonios saludaron desde el balcón del Palacio Real. Después, Don Felipe y doña Letizia recibieron a todas las personalidades invitadas por la Corona en el Palacio Real, unas 2.000.
Sí hubo, sin embargo, una coincidencia significativa entre la proclamación de ambos reyes: ni don Juan de Borbón asistió a la de su hijo, ni don Juan Carlos asistió a la del suyo, aunque por motivos diferentes. Don Juan no era rey y tiempo después renunciaría a sus derechos a la Corona. Don Juan Carlos prefirió no asistir para no eclipsar la figura de su hijo.