No sólo de Kate Middleton y posados extraños vive la historia royal de Photoshop. La princesa de Gales no es la única que ha caído en la tentación de mejorar sus imágenes gracias a la magia del retoque fotográfico, demostrar al mundo que está sana y salva y, de paso, enseñarnos a todos que dista mucho de ser una profesional de la fotografía.
Si bien en principio la imagen de la futura sustituta de la reina Camilla con sus hijos parecía tan idílica como de costumbre , finalmente los bancos de imágenes de medio planeta la han borrado de sus archivos porque resultó ser un montaje. Una mano difusa allí, una melena confusa por allá, y la princesa Kate ha tenido que reconocer que el fiasco era su responsabilidad y que estaba recuperándose bien de su operación pero 0 fotografiable.
Pero que la memoria no nos traicione. Kate Middleton no es la única royal que ha coqueteado con las posibilidades infinitas que ofrece este programa de mejora fotográfica con resultados desastrosos. En su momento nuestra propia casa real ha manipulado imágenes suyas con alegría y ha salido escaldada. Especialmente los reyes eméritos, que parece que son los únicos que tropiezan dos veces con la misma piedra.
Corría el año 2005, los eméritos aún eran los únicos reyes que había en España y llegó la Navidad. Como cada año la familia real envió una felicitación navideña en la que, en esta ocasión, aparecían el rey Juan Carlos y la reina Sofía sentados en un sofá con sus siete nietos sentados muy formalitos a sus pies. El montaje era tan evidente que la propia web de la Casa Real lo retiró en un tiempo récord.
Como no había X en aquella época, (Twitter no nacería hasta un año después), no iba disculpa pública vía tuit. Pero sí unas declaraciones desconcertantes de la reina Sofía, que afirmaba que la autora de la imagen photoshopeada del álbum familiar era cosa suya.
La imagen manipulada por la reina emérita. /
Mientras que la Casa Real hablaba con la agencia EFE para que quedara claro que nunca habían afirmado que la imagen fuera real y que se había optado por esa solución por la «imposibilidad» de reunir en Madrid en un mismo día a los Reyes y a sus nietos para una sesión fotográfica en el Palacio de La Zarzuela, la reina Sofía le contaba a quien quisiera escuchar que la idea de recortar la imagen de la pequeña Irene Urdangarin del posado veraniego de sus padres para ponérsela en los brazos a su hermano era 100% suya.
En realidad el asunto era aún más sangrante. A Victoria Federica y Felipe Froilán les desaparecieron por arte de magia las piernas y uno de los hijos de la infanta Cristina perdió la oreja en el proceso. El rey y la reina iban vestidos como en la sesión de fotos que hicieron en noviembre de ese año cuando Leonor fue presentada al mundo y el resto era una fantasía.
La propia reina Sofía confesó años más tarde en una entrevista pactada que ella había sido la perpetradora del desastre fotográfico y que no se arrepentía, sino que estaba «orgullosísima» del resultado final.
Con semejantes antecedentes no es de extrañar que cuando décadas después el rey Juan Carlos enviara fotos suyas en Abu Dabi con cinco de sus nietos los periodistas desconfiaran.
La imagen del rey Juan Carlos, arropado por sus hijas y nietos en abu Dabi. /
En esta ocasión fueron las piernas desaparecidas del hijo de la infanta Cristina, Pablo Urdangarin, las que hicieron que el rumor de montaje se extendiera, ahora ya sí, por las redes sociales. Ante la avalancha de tuits se divulgó una segunda imagen del mismo momento en la que las piernas de Pablo se apreciaban perfectamente. Debe ser que la experta de la pareja en Photoshop es la reina Sofía no el rey Juan Carlos.