
Chemena Kamali, directora creativa de Chloé, saluda al terminar el desfile.
semana de la moda de parís
Chemena Kamali, directora creativa de Chloé, saluda al terminar el desfile.
semana de la moda de parís
Aunque la moda vive en el futuro (o no, que la revisión de los archivos de las grandes maisons está de plena actualidad en la alfombra roja), hoy echamos la vista atrás al lejanísimo 2023 para rescatar la tendencia con mayúsculas que marcó el pasado año. Sí, hablamos del lujo silencioso , que seguirá muy presente este 2024 y encontrará entre las insiders nuevas versiones reactualizadas, como el effortless luxury .
A estas alturas, todas tenemos interiorizado cuáles son las claves de estilo que definen esta estética sofisticada, minimalista y discreta que se ha convertido en la seña de identidad de las más ricas y las mejor vestidas. Ese ' if you know, you know' se ha repetido como un mantra en los manuales de la elegancia de los últimos meses: tratar de pasar desapercibida, diferenciando así a las élites, precisamente, porque son capaces de diferenciarlo por su calidad y no por la marca que lleve estampada.
Sabemos que el lujo silencioso, silent luxury o stealth wealth no es solo una forma de vestir, es un estilo de vida que rechaza la ostentación para ceder todo el protagonismo a la elegancia y la calidad de las prendas. Ni logos, ni excesos, ni maximalismos, el lujo silencioso apuesta por la moda discreta y el minimalismo más depurado.
Entre los precursores de este lujo silencioso encontramos firmas como Loro Piana, Goyard, Khaite y The Row. Y, precisamente, esta última, propiedad de Ashley y Mary Kate Olsen, vuelve a estar de plena actualidad porque ha dado un paso más allá en la redefinición del propio concepto que, con sus colecciones y estrategias de marketing, han creado.
En la época de la inmediatez y de lo viral, las gemelas Olsen han dado la espalda a las masas y han acaparado titulares con la drástica decisión que han tomado ante su último desfile en París, que se celebró el pasado 28 de febrero, en el que prohibieron a los asistentes el uso de telefónos móviles, cámaras y redes sociales durante el show.
Sin duda, esta decisión va un paso más allá del ya famosos «el que lo sabe, lo sabe' y podría acuñar la versión 2.0 del lujo silencioso con un «el que lo ha visto, lo ha visto». Es decir, solo si eres una de las pocas provilegiadas que estuviste en el desfile (ya seas editora de moda, insider, clienta VIP o celebrity) sabrás, de momento, qué ocurrió allí dentro.
Vanessa Friedman, directora de moda del New York Times, se lamentaba en X (antes Twitter) por esta medida, que calificaba como «frustrante», y aseguraba que le encantaría mostrar fotos del desfile, pero por política de la marca no se podía. Preguntada por sus seguidores, argumentaba que «no siento que tomar algunas fotografías interfiera con mi capacidad de considerar plenamente lo que estoy viendo. Y creo que soy lo suficientemente mayor para decidir eso por mí misma».
I would love to show you pictures of #TheRow because it was a very good show, but sadly because of the their no social media policy, I can’t.
Vanessa Friedman (@VVFriedman) February 28, 2024
De esta manera, Mary Kate y Ashley Olsen dejan claro que son las únicas que manejan sus tiempos, el discurso de su firma y la intrahistoria de la colección y son las únicas también que deciden qué se ve, cuándo se ve, cómo se ve y, sobre todo, quién lo ve. ¿No es esto, acaso, la expresión máxima de la exclusividad? También puede responder a una estrategia que busque evitar la copia inmediara del fast fashion, pero preferimos tener nuestra propia teoría del lujo.
En la misma ciudad, dentro de la misma Semana de la Moda, pero en el polo opuesto de la estrategia encontramos el desfile de Chloé, que nos ha dejado varios momentos virales que han arrasado en las redes este fin de semana más allá de la exquisita colección con la que debutaba en París Chemena Kamali, su nueva directora creativa.
Como decimos, la nueva colección de la maison, primera de Kamali al frente de la firma, ha sido una de las mejores que recordamos. Una auténtica fantasía de tejidos vaporosos, sensuales transparencias, volantes hiperfemeninos y abrigos capa en diferentes acabados que marcarán la tendencia la próxima temporada. Pero en las redes no se hablaba (solo) de lo bien que ha recuperado la diseñadora la esencia setentera de la firma o cómo el boho chic volverá a estar a la última la próxima temporada.
Los móviles plagaban la sala y plasmaron dos momentos que van más allá de la moda y son, precisamente, de los que más se está hablando. Por un lado, al término del desfile vivimos uno de las escenas más emotivas de toda la Semana de la Moda: el hijo de Chemena Kamali corría de forma espontánea a los brazos de su madre cuando esta salía a saludar a la pasarela al término de la presentación de su nueva (y aplaudidísima) colección.
Por el otro, el momento 'anti lujo silencioso' de la pasarela que, entre tanto smartphone y en directo en las redes sociales, nos permitía descubrir casi en tiempo real cuál iba a ser el zapato tendencia de la próxima temporada y, por tanto, cuáles iban a ser las sandalias más copiadas en el low cost el próximo verano. Y sí, por supuesto, las firmará Chloé.
La foto del front row del desfile, con todas las invitadas de la primera fila luciendo las mismas sandalias de plataforma con tiras cruzadas adelanta la tendencia, sí, pero contradice el propio principio de exclusividad: si todas lo tienen, si todas lo llevan antes que yo, ese objeto de deseo (las sandalias de Chloé, en este caso) deja de serlo porque ya ni es exclusivo, ni es lujoso. Ni, por supuesto, es silencioso.