EN MEMORIA DE LAGERFELD

El fabuloso broche de diamantes de Carolina de Mónaco en el Baile de la Rosa: un regalo con un significado muy especial

El reciente Baile de la Rosa de Mónaco nos ha brindado la posibilidad de volver a contemplar una de las joyas más singulares de la princesa Carolina: un gran broche diamantes en forma de rama, que fue regalo de su íntimo amigo Karl Lagerfeld.

Carolina de Mónaco en el Baile de la Rosa. / GTRES

Elena Castelló
Elena Castelló

Al igual que su hija Alexandra de Hannover y el vestido de Giambattista Valli de este año, Carolina de Mónaco nunca deja indiferente cuando escoge sus estilismos para el Baile de la Rosa . En esta ocasión, el pasado sábado, se decantó por un diseño de Alta Costura de Chanel en color blanco y escote desigual. Pero si por algo llamó la atención Carolina esta vez fue por su fabuloso «peto» de diamantes, un broche de gran tamaño en forma de rama que destacaba especialmente en su vestido blanco.

Lo combinó con los pendientes de diamantes de la princesa Charlotte y el brazalete de diamantes de Van Cleef & Arpels que perteneció a la princesa Grace de Mónaco. Su vestido era parte de la colección de Chanel de Alta Costura de Primavera-Verano de 2024.

Este tipo de grandes broches de diamantes que se suele colocar en la parte delantera del escote ––de ahí su nombre de «peto» o «devant corsage»– fue muy popular en el siglo XIX, y es una de las joyas más fascinantes del joyero de la princesa Carolina . Es también una joya antigua, pero llegó a las manos de la princesa en los años noventa. Es un diseño realizado por la joyería Chaumet, probablemente en la década de 1890. Representa un ramo de juncos y la princesa lo ha lucido en los bailes de la Rosa de Mónaco y en algunas bodas reales, aunque hacía tiempo que no lo exhibía.

Un diseño antiguo muy contemporáneo

La joya está cargada de un gran valor sentimental para la princesa puesto que fue un regalo de su íntimo amigo Karl Lagerfeld , fallecido el 19 de febrero de 2019 en París. Se sabe que fue vendido en una subasta en la casa Druot, de París, en 1986 y, posteriormente, adquirido por el director creativo de Chanel. Se desconoce cuánto pagó el diseñador por esta joya, pero se cree que su valor pudo alcanzar más de un millón de euros. Su diseño conserva un aire muy contemporáneo, a pesar de su antigüedad.

Karl Lagerfeld era conocido por su gran generosidad. Le encantada hacer regalos a sus amigos más cercanos y coleccionaba todo tipo de objetos de arte. Fue en un Baile de la Rosa, el de 1990, cuando Carolina lució el broche, por primera vez. Carolina y Lagerfeld tuvieron una estrecha amistad durante décadas. Carolina se convirtió en su embajadora y musa y él modeló su estilo y lo convirtió en uno de los más elegantes de la realeza europea.

Carolina de Mónaco en la boda de Federico y Mary de Dinamarca en 2004. / GTRES

Una de las ocasiones más destacadas en las que se pudo ver a Carolina con el broche fue en la boda de Federico y Mary de Dinamarca , en la gala previa a la ceremonia. en 2004. La princesa escogió para la ocasión un delicado diseño de Chanel Alta Costura en color plata, con un gran escote, y lució la tiara floral de Hannover y sus pendientes florales de diamantes. Son estos pendientes con los que suele conjuntar la pieza.

Carolina de Mónaco y Charlène en el Baile de la Rosa. / GTRES

Un baile con temática

El Baile de la Rosa, que se celebra todos los años en la Sala de las Estrellas del Sporting Club de Mónaco, tuvo lugar, por primera vez, a iniciativa de la princesa Grace en 1954 para recaudar fondos destinados a su Fundación, que encabeza hoy Carolina. Desde entonces, lo preside todos los años la familia real monegasca. Cada año se celebra en torno a una temática. En esta ocasión, ha sido El Caribe, bajo la batuta del diseñador Christian Louboutin. Lagerfeld se ocupó de la escenografía del evento en varias ocasiones y asistía junto a la familia real monegasca como invitado de honor.

La amistad de Carolina y Lagerfeld se remonta a principios de los años ochenta. La princesa se convirtió en asidua al «front row» del diseñador y destacó con sus diseños especialmente en todas las veladas de gala que se celebran a lo largo del año en el principado, especialmente en el Baile de la Rosa. Fueron también dos Chanel Alta Costura los que escogió Carolina, para la boda de Felipe y Letizia , el 22 de mayo de 2005, en Madrid, y la cena previa a la ceremonia. Hoy ha transmitido su pasión por Chanel a su hija Carlota, que se ha convertido en embajadora de la marca.