TENDENCIAS FITNESS Olvídate del running: el deporte que te ayuda a adelgazar este otoño es el power walking

El power walking, o andar a paso ligero, puede tener tantos beneficios como el running, ayudándote a quemar hasta 400 calorías.

Mujeres con ropa deportiva / @dashandstars

Sara Flamenco
Sara Flamenco

El running es uno de los deportes preferidos por muchas amantes del deporte, sobre todo si lo practicas a primera hora de la mañana , ya que te llena de energía para el resto del día. Pero en verano puede ser una actividad extenuante, ya que el calor aprieta desde que sale el sol y correr puede que no sea una buena opción.

Para esas amantes del running que tienen problemas para soportar las altas temperaturas, tenemos una buena noticia: el power walking, o andar a paso ligero, casi corriendo pero sin llegar a hacerlo, puede tener los mismos beneficios que correr pero es mucho más llevadero.

No sólo activa nuestro sistema cardiovascular, sino que también tonifica todos los músculos del cuerpo al mismo tiempo. Claro, los músculos del tren inferior, sobre todo glúteos, cuádriceps y gemelos, son los que se benefician directamente, pero este ejercicio también implica el abdomen y los brazos.

Mujer andando rápido por un camino. / Imagen de Freepik.

Beneficios del power walking

Según la Universidad de Harvard, si haces una hora de power walking al día puedes llegar a quemar hasta 400 calorías al día. ¿Y qué es exactamente el power walking? Andar a una velocidad de entre 6 y 7 kilómetros por hora, centrándote en no bajar el ritmo en ningún momento de la caminata.

Además, según una investigación realizada por Mayo Clinic Proceedings, practicar power walking de forma continuada reduce los factores de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y alarga la esperanza de vida. Por no hablar de que tiene la capacidad de reducir el estrés y la ansiedad, mejorar el descanso o reducir los niveles de azúcar en sangre si se hace justo después de comer, tal como avala el metanalisis publicado recientemente en Sports Medicine.

Vamos a detallar estos beneficios:

1. Mejora tu salud cardiovascular

Al hacer ejercicio se incrementan el ritmo cardiaco y la respiración, favoreciendo así la oxigenación de la sangre, ayudándote a aumentar la capacidad respiratoria, optimizar la tensión arterial y reducir el riesgo de enfermedad cardíaca. La caminata a un ritmo rápido es la mejor opción para aquellas personas que no presentan una condición física óptima, pero que quieren practicar un deporte de intensidad moderada.

Mujer sonriente descansando después de un paseo. / Imagen de Drazen Zigic en Freepik.

2. Controla los picos de glucosa

El power walking puede mejorar la tolerancia a la glucosa y la respuesta inmunológica, retrasar la osteoporosis y ayudar a mantener el colesterol bajo control. Junto a una alimentación adecuada, contribuye a la pérdida de los kilos que puedan sobrar.

3. Fortalece los músculos y las articulaciones

El power walking permite fortalecer las articulaciones y tonificar la musculatura del core y del tren inferior. Esta práctica deportiva es ideal en casos de artrosis y artritis y en personas con necesidad de fortalecer su suelo pélvico, ya que implica un impacto mínimo en articulaciones y huesos.

4. Reduce el estrés y la ansiedad

El power walking implica beneficios sobre el bienestar emocional, entre ellos liberar el estrés acumulado, elevar la autoestima y combatir la ansiedad y la depresión. Por último, al igual que otros ejercicios de tipo aeróbico, contribuye a la regeneración neuronal.

Mujer de espaldas andando por un camino. / Imagen de senivpetro en Freepik.

Qué es mejor: el power walking o el running

Existen ciertas diferencias pero a grandes rasgos, el power walking puede proporcionar los mismos beneficios que el running, siempre y cuando lo hagas bien y de forma consciente. No vale pasear sin más, hay que centrarse en hacerlo a un ritmo rápido y no perderlo.

Una de las diferencias principales entre el running y el power walking, es que este segundo no conlleva riesgos importantes para la salud y puede practicarlo cualquier persona sin importar su nivel de forma física y edad. Esto no ocurre con el running, ya que al ser un deporte de impacto, no se recomienda para personas con problemas articulares, por ejemplo.

Y es que el power walking es menos exigente que el running. Como no existe una fase aérea o de vuelo y se mantiene un pie apoyado al suelo, no se produce ningún impacto y las articulaciones no sufren o se sobrecargan tanto como al correr, por lo que se considera un deporte de bajo impacto.

Además, aunque no lo creas, en una sesión de power walking se puede llegar a perder tantas calorías como en una de running. Esto es porque es posible aguantar más tiempo caminando a un ritmo enérgico que corriendo, por lo que a un mayor desgaste físico, mayor será el consumo de calorías.