Nunca es tarde para empezar con el yoga. /
Cada vez está más extendido practicar yoga y da gusto ver esos gimnasios llenos de gente madura haciendo asanas. Tienen buenos motivos. Según un estudio realizado en Estados Unidos, casi el 38 % de los practicantes de yoga tienen más de 50 años. Se trata de una generación que se considera responsable de su salud y envejecimiento en lugar de pasar de todo. ¡Bien hecho!
Si todavía no te has lanzado y estás considerando embarcarte en el viaje del yoga, tienes razones de peso. Una de las mejores cosas es que siempre vas a encontrar un estilo de yoga adaptado a ti. Se trata de una disciplina que va a hacer mucho por ti a todos los niveles: físico y mental.
Si tienes más de 50 años y has practicado algún tipo de ejercicio durante un tiempo, puedes comenzar a notar pequeños cambios aquí y allá en lo que respecta a tu fuerza, resistencia y flexibilidad. Al igual que cualquier tipo de actividad física, a medida que acumulas años algunas actividades que solían ser sencillas comienzan a ser un poco más exigentes. Mantener y mejorar el estado físico se vuelve más un camino cuesta arriba a medida que acumulas kilómetros en tu cuerpo.
Ocurre lo mismo en el yoga. Si el estilo que has estado practicando ya no te hace sentir bien, debes pensar en probar algo nuevo. Si a los 30 te encantaba el yoga sudoroso, igual ya no es tan bueno cuando se presentan los sofocos. No significa que tengas que colgar tu esterilla de yoga, sino que hay que readaptarse. Hay tantos estilos de yoga que permiten que la práctica cambie contigo. Escucha a tu cuerpo y asimila los cambios que estás experimentando.
Si eres novata y solo buscas comenzar después de los 50, el llamado yoga Iyengar es el mejor para comenzar. Utiliza accesorios como cinturones, bloques y sillas para que las posturas sean asequibles y sencillas para todo tipo de cuerpos, independientemente de edad, lesiones, enfermedades y demás.
Las mujeres no solo pierden parte de su flexibilidad física durante la menopausia, sino que también pueden notar que su capacidad de concentración ha disminuido. Añade una vida familiar cambiante, como los niños adolescentes o el cuidado de padres mayores, y encontrarás una sobrecarga de estrés adicional. Estos cambios físicos y emocionales también pueden conducir a la depresión.
El yoga puede ser muy útil para aliviar la depresión a medida avanzas en su práctica. Adquieres nueva flexibilidad en tu columna vertebral y recuperas la confianza en tu físico, lo que te lleva a mejorar tu optimismo y confianza. No hay limitaciones de edad en el yoga.
Hay muchos ejemplos inspiradores. Por ejemplo, está el caso de Tao Porchon-Lynch, un profesor de yoga de 98 años en Nueva York que se ha convertido en un fenómeno viral del fitness con sus vídeos. ¿Por qué no intentar llegar a esas edades llenas de salud?
Lo primero que debes tener en cuenta es que, como toda nueva práctica, requiere un periodo de aprendizaje. No importa lo bien que creas que te conoces a ti misma porque es probable que descubras cosas que no sabías a medida que avances con tu práctica. Empieza poco a poco y de la mano de expertos.
Debes tener paciencia y nunca pensar que nunca podrás realizar esto o aquello o que no estás al nivel de las demás. Dicen que «la comparación es la ladrona de la alegría». El yoga se llama « práctica» por una razón. Tenlo claro: el yoga no es un deporte competitivo. Empieza con tanta humildad como confianza.
Y no tengas miedo de probar diferentes estilos y diferentes posturas. Cada quien es cada cual, como decía la canción, y muchas veces es un viaje en sí mismo encontrar el yoga que mejor se adapta a tus condiciones y necesidades. Porque la búsqueda siempre tendrá premio: es imposible que no haya un yoga para ti.