Descubre si eres una adicta al trabajo. /
Eres incapaz de desconectar , tus jornadas de trabajo se alargan siempre mucho más allá de lo que marca tu horario, sientes una pulsión incontrolable por sentirte productiva a todas horas y, en general, el exceso de trabajo domina tu vida. Si el día no tiene suficientes horas para ti y te reconoces en estas situaciones, no significa, solo, que trabajes demasiado, sino que estás coqueteando peligrosamente con la adicción al trabajo. La autoexplotación cada vez es más común en los entorno profesionales, pero el workaholic no siempre responde a un único estereotipo.
«Es habitual pensar que la adicción al trabajo solo ocurre en personas con muchas responsabilidades, como los ejecutivos, y que, básicamente, significa echar muchas horas en la oficina . Pero no es solo eso. También es estar siempre pensando en todo lo que tienes que hacer, incluso cuando estás en casa o durante tu tiempo libre. Y tener muchísimo miedo a dejar de trabajar o que te echen de tu puesto», explica la experta.
Para ponerle remedio, lo primero es identificar si, efectivamente, trabajas demasiado. Gutiérrez propone cinco preguntas con respuesta para tratar de entender si estás desarrollando una relación tóxica con tu trabajo.
1. ¿Admiras a las personas que siempre están muy ocupadas por tener grandes responsabilidades?
«A menudo, este tipo de admiración implica que tú también estarías dispuesta a pagar ese precio por conseguir un puesto así, a sacrificar tu tiempo por tener esa clase de responsabilidad. Eso indica que necesitas esa valoración y aceptación social permanente, que es uno de los rasgos más comunes de la adicción al trabajo», resume la experta.
2. ¿Te consideras una persona muy exigente contigo misma y te esfuerzas mucho por conseguir la excelencia en tu trabajo?
En su justa medida, la autoexigencia no tiene nada de malo, pero puede esconder una necesidad que sí puede ser nociva. «A menudo, los adictos al trabajo son personas incapaces de reconocer que pueden equivocarse, precisamente porque necesitan el reconocimiento de los demás, que piensen que son infalibles», explica la psicóloga.
La adicción al trabajo es cada vez más común. /
3. ¿Revisas una y otra vez cada detalle para asegurarte de que lo que has hecho está bien y no tendrás problemas cuando la persona responsable tenga que supervisarlo?
Otro rasgo común de quienes han desarrollado una relación tóxica con su trabajo es el perfeccionismo . «Está muy vinculado con el síndrome del impostor, pero también al hecho de que para muchas personas el trabajo es el lugar en el que se sienten socialmente aceptadas. El perfeccionismo está vinculado a esa necesidad de sentirse valorado por los demás».
4. Cuando algo te preocupa en el trabajo, ¿prefieres sobrellevarlo a tu manera y no preocupar a las personas en tu entorno o eres capaz de compartirlo?
«Lo normal con las adicciones es ocultarlas. Incluso con aquellas que están socialmente aceptadas, como es el caso de la adicción al trabajo, no se suele hablar de ello. Cuando les pregunta cómo están, suelen zanjarlo con un «muy bien». A lo sumo, con un «muy ocupada, pero bien». Obviamente, la procesión va por dentro», explica María Gutierrez.
5. ¿Tu visión del éxito profesional implica necesariamente conseguir el reconocimiento de los demás?
«Aquí está la clave. Más allá del dinero , el adicto al trabajo busca el reconocimiento y la valoración de los demás. También formar parte de algo. Un miedo muy común entre estas personas es el de que te echen del trabajo. Y eso no tiene tanto que ver con el dinero, sino con la humillación de ser expulsada de tu comunidad, de tu tribu y de cómo va a interpretarse eso en tu entorno».
Pese a que, efectivamente, la adicción al trabajo se confunde a menudo como una demostración de compromiso y autoexigencia, Gutiérrez alerta sobre sus riesgos. «Como cualquier otro tipo de adicción, puede condicionar tu libertad y obligarte a hacer cosas que ni son buenas para ti ni para tu entorno. Estás alimentando un monstruo que no sabes adónde te va a llevar», concluye la experta.