PROTAGONISTAS MÁS ALLÁ DEL 8M

Ocho famosas que le han dado una 'patada' (hacia arriba) al feminismo en el último año, empezando por Letizia y terminando en Alana S. Portero

Celebremos a las mujeres célebres, famosas y superventas que en los últimos doce meses nos han provocado lo suficiente como para seguir discutiendo el feminismo. Y, sí, incluimos a las reina Letizia.

La reina Letizia se encontró en el epicentro de la mayor polémica feminista del año: el beso no consentido de Luis rubiales a Jenni Hermoso, en el Mundial de Fútbol de Sídney. / GETTY IMAGES

Elena de los Ríos
Elena de los Ríos

Qué sería del feminismo sin las mujeres famosas, relevantes, importantes que alimentan los debates a través de los que se va filtrando el deseo de igualdad, más allá del Día Internacional de la Mujer . Nutren las distintas posiciones, a veces incluso contrarias a la ortodoxia del momento. Pero, sobre todo, consiguen poner en discusión ideas interesantes fuera del debate partidista de turno.

Cuando las celebrities interrogan al feminismo en sus espacios pop abren la conversación a un terreno mucho más amplio que el que ocupan las políticas, activistas o académicas. Gracias a su viralidad, esa es el debate en el que podemos intervenir todas. No sabemos hasta dónde se llaman feministas todas estas mujeres, pero en los últimos 12 meses nos han permitido hablar de feminismo. De lo que le falta y de lo que le sobra.

Letizia, testigo de todo en el Mundial

A nadie se le escapa que Letizia es una reina de su tiempo, más que una adalid de una tradición que no puede representar. La monarca lo mismo pregunta por el decrecimiento que se lleva al rey y a sus hijas a ver 'Barbie' , aunque bien podría haber sido que Leonor y Sofía 'convencieran' a sus padres para ver una película larguísima y, en varios tramos, poco apasionante.

No fue el rosa el color que nos pintó a Letizia de feminista, sino el rojo que lució en su viaje a Sídney para presenciar la victoria de la selección española de fútbol femenino en el Mundial . Fue testigo y víctima colateral de lo que allí sucedió. Y, de hecho, su presencia colaboró para darle la importancia debida a esos gestos que Luis Rubiales, ex presidente de la Federación Española, decía inanes y las futbolistas, espantadas, llamaron acoso, abuso y hasta violencia.

Jenni Hermoso, levantando la Copa del Mundial de Fútbol Femenino en Sídney / instagram

Jenni Hermoso y #Seacabó

No ha habido debate feminista más importante este año que el protagonizado por Jenni Hermoso , y no solo por suscitarse en un espectáculo global que alcanzó a todos los países del mundo. A la discusión acerca de los límites que no se han de cruzar en la relación entre jefes y subordinadas, se sumó una intensa pedagogía acerca de la exigencia de expresión de dolor y daño a las víctimas de violencia sexual.

Pocas veces se visibilizó con tanta potencia cómo el foco se desviaba de los besos y tocamientos indebidos de Luis Rubiales , grabados por mil cámaras, a lo mucho, poco o nada que sus víctimas los habían sufrido. Además, Jenny Hermoso supo aglutinar en un bloque compacto a toda la selección, que actuó al unísono para proteger a la futbolista.

Sumado a cierta renovación institucional, la polémica que abrió Jenni Hermoso y que terminó afectando al funcionamiento mismo de la Real Federación Española de Fútbol, dejó algo muy importante: el hashtag #Seacabó que aún alimentan con sus relatos muchas víctimas.

Amaral, durante una actuación en el festival Sonorama. / instagram

Amaral y su topless en concierto

Ocurrió en el Sonorama, en el concierto de un 13 de agosto de calor infernal. Muchos músicos del festival se quitaron aquella noche la camiseta sin que nadie moviera un ceja. Pero no fue por eso que lo hizo Eva Amaral, sino en solidaridad con la cantante Rocío Sanz, a quien días antes la Policía de Murcia bajó del escenario para obligarla a tapar sus pechos.

Amaral contó que, al ver las imágenes de Rocío discutiendo con el policía, no pudo enviar sentir «muchísima pena. Me dio la sensación de que se sentía sola, de que el mundo de la música no estaba reaccionando con ella». Cuando la líder de Amaral se quitó su top y se quedó en topless volvió a interrogar sobre por qué sexualizamos hasta el ridículo una parte del cuerpo tan funcional y, además, expuesta.

Mucho de lo conquistado en los 70 se desveló, con el topless de Amaral, perdido. Los insultos que recibió la cantante fueron brutales. Paradójicamente, la moda que viste al lujo celebra ahora más que nunca la desnudez de los senos en su última tendencia. Como casi siempre, la clave está en el contexto.

Mercedes Milá abraza a Carmen Maura, durante la grabación del programa 'No sé de qué me hablas'. / instagram

La crítica al feminismo de Carmen Maura

Aunque lo achaque a la edad, pocas estrellas del cine español de su quinta tienen su capacidad para provocar y su libertad de opinión. Lo de menos es militar o no en su particular frente de liberación. Lo interesante es sumar la percepción de otra sensibilidad, seguramente mucho más compartida de lo que se manifiesta públicamente.

Carmen Maura acudió al programa de Mercedes Milá, 'No sé de qué me hablas', y confesó que no se siente identificada con el feminismo actual «por agresivo» y que, en su experiencia, «los chicos nos están tomando manía». Y añadió: «Este feminismo de ahora, atacando a los hombres, no me parece buena política».

Su intervención se viralizó, claro, aunque más que polémica dejó preguntas interesantes dirigidas a feministas de todas las generaciones. ¿Le está vedada la rabia y la agresividad a las mujeres? ¿Interesa, aunque sea estratégicamente, no enfadarse demasiado para no repeler a los llamados 'aliados'?

María Asunción Mateo junto a Alberti, en una de las fotografías de su libro de memorias, 'Mi vida con Alberti'. / D.R.

La denuncia de María Asunción Mateo

María Asunción Mateo, viuda del poeta Rafael Alberti, lanzó su libro de memorias, 'Mi vida con Alberti', y destapó los ataques y la desprotección que sufrió, sobre todo a raíz del fallecimiento en 1999 del poeta, 42 años mayor que ella. «He sido víctima de un maltrato psicológico sistemático», dijo a ABC.

Se refería a campañas de descrédito pero, también, a insultos contantes y sonantes, dirigidos por amigos del poeta que consideraron que aquella mujer joven influía en demasía en el creador: « Buscona», «lagarta», «pájara», «viciosa», «mamona», «guarra», «querendona», «lianta»… Mateo achacó a cierto feminismo con lo que ella vivió como una desprotección.

«Las feministas nunca jamás me han defendido del acoso de todo tipo que he sufrido», denunció. Dejó sobre la mesa la soledad de las mujeres que son etiquetadas bajo clichés dañinos que las desprestigian y las desautorizan. Sobre todo cuando quienes así etiquetan son hombres con poder.

Isabel Coixet y su declarada pasión por la gastronomía, inmortalizada en una taza de café. / instagram

Isabel Coixet contra la hipocresía

Seguro que la nueva generación de directoras españolas, esas que ya arrasan en los festivales internacionales, reconocen en Isabel Coixet a una pionera. Coixet se aventuró por donde ellas ya pasean cómodamente con su cine global y local, financiado aquí y allá. No es fácil clasificarla, tampoco para el feminismo.

A Coixet pueden ponerle la alfombra roja por haber rodado 'El techo amarillo', una denuncia del caso de Antonio Gómez, el profesor del Aula Municipal de Teatre de Lleida acusado de abusar sexualmente de decenas de adolescentes a lo largo de casi 20 años. Pero, también, quitarle el carné de buena feminista cuando, en la alfombra roja de los Goya, se cuestiona si ese es el lugar para hablar de abusos sexuales y de cualquier otro tipo en el cine.

Evidentemente, Isabel Coixet no da puntada sin hilo. No deja de ser una frivolidad que la industria del cine quiera resolver sus cuitas cuanto se pone de gala, pero con una mera declaración de intenciones. ¿Qué pasa en los rodajes, en los despachos, en los hoteles, en los casting? Es ahí cuando hay que predicar la palabra, venía a decir Isabel, y no tanto frente a las cámaras.

Berta Vázquez, con el vestido sexy de la polémica en la edición de los Goya de 2023. / INSTAGRAM

La comentada talla de Berta Vázquez

Pocas cosas molestan más que una mujer indisciplinada, que no se atiene a su obligación de belleza y talla. Si además esa mujer es actriz y aparece con unos kilos que no se habían consignado, puede desatarse un infierno. Lo vivió Berta Vázquez hace un año, cuando se le ocurrió acudir a los Premios Goya con un vestido sexy de una talla no admitida. Recibió tanto 'hate', que apenas quedó medio de comunicación con código ético que no saliera a defenderla.

Gracias a aquel vendaval de odio comenzó a respetarse el código no escrito que marca un límite a los comentarios: el cuerpo de ninguna mujer puede ser objeto de debate. Vázquez lo entendió tan bien, que reaccionó a aquella tormenta con un solo comentario en su IG: «Las grandes mentes discuten ideas, las mentes medias discuten eventos y las personas pequeñas critican personas».

Alan S. Portero, en un 'selfie' de su perfil de Instgram. / instagram

Superventas Alana S. Portero

La escritora revelación en la España de estos últimos doce meses firmó la multi traducción de su novela, 'La mala costumbre', meses antes de publicarse. Hoy se puede leer en una docena idiomas. Cargada con toda la poesía de la que una prosista es capaz, Portero narra la infancia y adolescencia en el barrio madrileño de San Blas de una mujer trans.

Ahora que vemos a militares en la tele anunciándose como mujeres trans y, así, reduciendo a una burla la existencia de tantas personas, leer a Alana S. Portero disipa el miedo y amplía el mundo. Aunque no solo es lo útil para el feminismo lo mejor de 'La mala costumbre'. Lo mejor de 'La mala costumbre' es el placer mismo de leerla.