HUMANISMO EN LAS REDES

Jaume Funes, psicólogo y educador: «Hay que recuperar la condición humana cuando el mundo digital nos desconcierta»

Jaume Funes nos da las claves «para recuperar la condición humana cuando el mundo digital nos desconcierta». Insiste en que tenemos que repensar qué nos hace humanos, echándole mucha imaginación y sin dejar de dudar y sorprendernos.

Mujer haciendose un selfie con el móvil / SPOTLIGHT LAUNCHMETRICS

Ángeles Castillo
Ángeles Castillo

El humanismo en tiempos digitales. Así ha titulado el psicólogo, educador y periodista Jaume Funes (Calatayud, 1947) su último libro. Un texto con el que que quiere transmitir una idea clara: «Para no ahogarnos en la inmersión digital, llena de olas y de cambios de rumbos, habría que repensar qué nos hace humanos y cómo se crea, descubre y adapta el humanismo en el dinamismo cambiante de lo nuevo».

A su juicio, la pregunta no debería ser si móvil sí o no, «sino la de cómo aprender a usarlo para ser y vivir juntos». El problema, según el también autor de Cuando la vida nos duele, es que «arrastramos nuestras deshumanizaciones al mundo digital». Que conste que en ningún momento se declara enemigo de las pantallas. Lo que plantea en sus páginas es «cómo ser personas en un mundo digital», ante los desafíos cotidianos .

Dicho más extensamente: «Aunque todo cambie (y por mucho que cambie), tenemos que seguir siendo seres humanos, seguir educando (infancia, adolescencia), humanizándonos o pensando cómo nos podemos humanizar». ¿El compromiso? Ser ciudadanos en dos mundos, porque «vivimos en una ciudad global, una cosmópolis virtual, con miles de vecinos electrónicos, que debería conducirnos a un mayor universalismo».

Este psicólogo ha trabajado en la Administración, la escuela, los espacios terapéuticos y la calle, sobre todo con niños y adolescentes. Ahora en este libro, editado por Plataforma, nos invita a «recuperar la condición humana cuando el mundo digital nos desconcierta». Pero ¿por dónde empezar?

Cómo practicar el humanismo en la era digital

Jaume Funes es un humanista de tomo y lomo. Aborda el humanismo en cinco dimensiones. Cinco pistas que hay que seguir:

1. El triunfo de la razón. No se cansa de decir que somos seres de la sorpresa, la duda y el asombro. En esta línea, el humanismo «supone mantener una perplejidad curiosa, quedar desconcertado por lo que sucede y tratar de descubrir lo que hay detrás».

2. Sentir siempre. En un mundo tan digitalizado, recuerda que «el humanismo siente la realidad y piensa en cómo se siente a sí mismo el ser humano. Siempre comporta que el ser humano sienta que siente». No es un juego de palabras.

3. Un lugar en el mundo. Suena poético, pero es tal cual. El humanismo significa «poder encontrar alguna bahía tranquila en la que, por un tiempo, estar en el mundo a resguardo». El humanismo, subraya Funes, «no puede ser una vida de surf permanente».

4. Relación con los demás. No hay humanismo si uno no es persona entre otras personas, si uno no se construye en relación con los demás . Según el psicólogo, hay que construirse como singular en un plural. Descubrirnos y descubrir a los otros.

Jaume Funes acaba de publicar El humanismo en tiempos digitales. / CARLOS GURPEGUI

Niños y pantallas

Jaume Funes ha estudiado largo y tendido el comportamiento de niños y adolescentes . Ahora se ha detenido en la preocupación mayúscula por la «contaminación» digital de sus vidas. Advierte que en demasiadas ocasiones se habla del problema de que tengan móviles y no de «sus vacíos vitales»; es decir, la falta de «horas de padre o madre con los que navegar y jugar juntos».

Está convencido de que el problema de la infancia y los adolescentes en un mundo sin límites «no es la tecnología, sino un mundo adulto deshumanizado, que quiere controlar su acceso a la tecnología para no resolver la complicada cuestión de cómo se educa en una vida llena de tecnología». Educar con pantallas también es posible:

● «En ningún lugar está escrito que el paraíso de la infancia tenga que ser analógico», sostiene. Agrega que «lo que hace infancia es poder imaginar paraísos. No se tiene infancia si no se tiene a alguien a quien explicar tu paraíso».

● Asimismo, «considerar la infancia significa garantizar los estímulos, las experiencias, las relaciones, los aprendizajes que la hacen posible». Llamada de atención a padres y educadores: «Nos deshumanizamos cuando los consideramos simples objetos a proteger y no sujetos activos de su propia vida».

● A modo de conclusión: «Las personas adultas no tenemos otro remedio que imaginar, construir y preservar la infancia en clave digital. La clave es cómo actuaremos para que los niños de hoy acaben siendo más humanos que nosotros».

Instrucciones para navegar

Ya no hay idea sin imagen. La lógica de las pantallas es la de un mundo portátil puesto que saber no requiere desplazamientos. Y tenemos ante nosotros el reto de ser navegantes curiosos. Solo nos queda, como destaca el psicólogo, construir un hogar digital. ¿Cómo? Estas son sus recomendaciones:

1. Practicar la cultura de la contracultura. Esto es, pensar que «siempre existe un mundo por conocer diferente del que otro ha construido para mi satisfacción».

2. Conocer es navegar. «Pensar, a ratos, es imaginar rutas, tantear itinerarios». Un viaje que «siempre acaba siendo una investigación-acción, un descubrir el saber tanteando, probar a encontrar, identificar caminos para pensar, errar por lo desconocido y volver al camino principal». Importante: hacerse con una brújula y un cuaderno de bitácora.

3. Una habitación digital. Nuestra casa también se ha ampliado: «Al conectarnos, es como si tuviéramos un lugar en el que estar solos, en el que ser y hacer sin interferencias. No estamos donde estamos, estamos más allá. Nuestra realidad ya no es ni física ni virtual. Es híbrida», explica Funes.

4. Cuando pensamos en las dimensiones virtuales también construimos una cierta metafísica de nuestro singular mundo feliz . Pensamos en nuestra dimensión virtual y nos sentimos cómodos en ella. Vivir como seres humanos entre pantallas siempre va a conllevar un esfuerzo por no renunciar a la creatividad.

El último libro de Jaume Funes es una reivindicación del humanismo en tiempos digitales.

La importancia de la comunidad

En su optimismo vital y esperanzador frente a la digitalización y al irrupción de la inteligencia artificial en nuestras vidas, Jaume Funes advierte que hay que hacer de la red una verdadera comunidad. Da estas claves:

● Vivir en red. Ojo al dato: «Ser humanos significa formar parte de una comunidad. La realidad digital ha generado la posibilidad de que haya otros lugares, diferentes de los presenciales, para ser en comunidad».

● Menos soledad. Funes se hace eco de lo real de la realidad virtual . Y es que «vivimos en las redes buscando ojos que nos vean y oídos que nos escuchen».

● Me comunico, luego existo. Parafrasea a Descartes porque, dice, «estamos de manera habitual en una relación que no es la de una persona con otra persona», sino de una con muchas y otras variantes.

● Nuevo estado humano dual. Estar en línea o no estar en línea, conectado o no conectado. «Nuestra condición humana -observa- se construye también conectándonos a la red, actuando en ella, relacionándonos con otros en ella».

● Dos realidades. «Ambas son reales y aportan vida a la vida humana». Y el debate para Funes es qué debe aportar cada una y qué es lo que falta o sobra en las dos dimensiones, la virtual y la presencial.

Este psicólogo, que firma también Quiéreme cuando menos lo merezca… porque es cuando más lo necesito (2018), no deja de ponerle poesía al asunto: «La inteligencia artificial , las aplicaciones y las máquinas del universo digital podrán sustituirnos el día que dejemos de imaginar un mundo diferente». El tono se eleva cuando dice: «Ser humano es admirar y construir belleza. Ser humano es generar máquinas que no se olviden de generar belleza».

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