belleza Cómo conocer el tipo de piel que tienes para hacer la rutina facial adecuada, de la mano de dos dermatólogas

¿Realmente sabemos cuál es nuestro tipo de piel? De la mano de las dermatólogas Rosa del Río y Elena Martínez Lorenzo aprendemos a diferenciarlos y saber qué activos son los mejores para tu tipo de piel.

Mujer con piel perfecta / launchmetrics spotlight

Marta López Ogando
Marta López Ogando

Utilizar los activos adecuados para el cuidado de la piel es esencial para proporcionarle el mejor cuidado y sacarle el mayor partido. No conocer nuestro tipo de piel y apostar por activos que son populares o tendencia, puede acabar con una reacción alérgica o con otro tipo de problemas. Antes de conocer cómo saber cuál es nuestro tipo, debemos saber cuáles hay y lo descubriremos de la mano de Rosa del Río, dermatóloga consejera de It Cosmetics y Elena Martínez Lorenzo, dermatóloga en la Clínica Pilar de Frutos.

Si hablamos de las pieles que existen, serían principalmente cuatro: normal, seca, mixta y grasa, con momentos específicos «de deshidratación o de irritación, porque no hay un tipo de piel deshidratada ni una piel irritativa», explica la doctora Martínez Lorenzo.

Rosa del Río explica que «la clasificación de cada tipo de piel obedece fundamentalmente a sus características en cuanto a producción de sebo y a la proporción de agua de su barrera cutánea». Continúa explicando que «viene determinada fundamentalmente por factores genéticos y hormonales, pero también influyen factores como el estilo de vida o el clima».

Además, la dermatóloga añade que «la tendencia actual es a hablar sobre estados de la piel en lugar de tipos de piel. El motivo es que una misma persona puede tener una piel de características diferentes a lo largo de un mismo año o en distintas etapas de su vida».

Qué tipos de pieles hay

Las pieles normales, desgrana Rosa del Río, «se denominan piel eudérmica y es ese tipo de piel bien hidratada y con un equilibrio adecuado en lo referente a la producción de grasa, sudor…». La experta añade que «es fina elástica y no presenta rojeces, descamaciones o comedones».

En el caso de las secas, del Río destaca que «se caracterizan por una producción insuficiente de sebo. Es una piel fina, adelgazada y con tendencia a sufrir arrugas de manera prematura. Presenta un aspecto mate, incluso tirante sin poros dilatados ni brillos».

Por su parte, sobre este tipo de piel, explica Martínez Lorenzo que «existe un defecto por el que el nivel de lípidos y ácidos grasos es menor al de las pieles normales, por lo que se pierde con más facilidad el agua producida por nuestra propia piel». Las pieles secas , además, añade la dermatóloga en la Clínica Pilar de Frutos, «generan una sensación de picor, escozor y malestar, la piel se siente tersa y rugosa». El problema del tipo seco «es que las irregularidades van a ser mucho más notorias, es decir, a nivel facial, por ejemplo, las arrugas más finas se percibirán como más gruesas y profundas.

Otro de los problemas, añade Martínez Lorenzo es que tienen tendencia a patologías «en las que la pérdida de la integridad cutánea es el factor desencadenante como el eczema, la pitiriasis alba o la queratosis pilar». Otra de sus características «es la sensibilidad aumentada a los factores externos, es decir, cambios de temperatura, exposición solar…».

En cuanto a la piel grasa, Rosa del Río, dermatóloga consejera de It Cosmetics, considera que «es una piel con tendencia acneica. Se caracteriza por una producción excesiva de sebo que tiende a acumularse en los folículos pilosebáceos, causando comedones, tanto abiertos como cerrados ( puntos negros y espinillas, respectivamente). Presenta un aspecto engrosado, una superficie irregular, tiene rojeces y luce oleosa y brillante».

Añade la dermatóloga Elena Martínez Lorenzo, que «las pieles grasas suelen ser casi todas las pieles jóvenes y en casi la totalidad de los hombres. En ellas se caracteriza una actividad incrementada de las glándulas sebáceas, de forma que existe una mayor producción de grasa».

Mujer con pel brillante/UNSPLASH

Si hablamos de las pieles mixtas, prosigue Martínez Lorenzo, «son aquellas que tienen una mayor producción de grasa en la zona centro facial, también conocida como la zona T, con la periferia seca, aspecto ajado, con arrugas más marcadas y un aspecto más apagado».

La piel deshidratada, explica Rosa del Río que «tiende a confundirse con la piel seca, porque su aspecto externo es similar, pero la piel deshidratada es aquella que tiene una mayor pérdida transepidérmica de agua , pero una producción normal de grasa. Se descama con facilidad e incluso puede agrietarse».

Por último, estaría la piel sensible, que en palabras de del Río: «es una piel que reacciona de manera exagerada ante estímulos cotidianos que en pieles normales no provocan ningún efecto negativo, tales como frío, calor, cosméticos, ciertos tejidos… se enrojece e irrita con facilidad. En su base, existe una piel con una función barrera alterada».

Cómo cuidar los diferentes tipos de pieles

Los activos son la clave para mejorar nuestra piel. Rosa del Río puntualiza que «todos los tipos de piel deben recibir cuidados básicos de limpieza, hidratación y protección solar. Además, es recomendable que estos pasos se complementen con la aplicación de antioxidantes y activos antiedad ( retinol , alfa y betahidroxiácidos).

La doctora Elena Martínez Lorenzo de la Clínica Pilar de Frutos destaca que las pieles grasas se beneficiarán del « ácido salicílico (el único principio activo que es capaz de penetrar en el poro y limpiar en profundidad), retinol (por su efecto queratolítico y seborregulador) y ácido hialurónico (como hidratante). Añade Rosa del Río que sean productos de cuidado facial « seborreguladores y oil free».

En cuanto a las pieles grasas, Martínez Lorenzo destaca a las «ceramidas (por su función barrera), la niacinamida (como calmante) y el ácido hialurónico (para retener el agua producida por la piel). Rosa del Río considera que también «tendrán que cuidar especialmente su pauta de hidratación», mientras que las deshidratadas «tendrán que reforzar su rutina de cuidado facial con productos emolientes».

¿Qué ocurre con las sensibles? Del Río destaca que «una piel sensible tendrá que evitar perfumes, alcohol, concentraciones demasiado altas de retinol».

Las pieles mixtas se verán beneficiadas con activos como el ácido hialurónico (hidratante no graso), ácido azelaico ( control del acné y a su vez calmante), como explica Elena Martínez Lorenzo.

La observación y las sensaciones que produce coinciden ambas expertas que son claves para saber cuál es nuestro tipo de piel. «Si la notamos seca o incómoda, con aspecto desvitalizado y pérdida de elasticidad hablaremos de una piel seca. Aquellas con brillos, comedones y micro quistes es una piel grasa. Aquella que combina ambas características es una piel mixta» destaca Elena Martínez Lorenzo.

El acudir al dermatólogo también es clave, «lo más efectivo es consultar con un dermatólogo o un especialista en dermocosmética, sobre todo teniendo en cuenta que el estado de la piel varía y, en consecuencia, sus necesidades cambian» concluye Rosa del Río.