Kelly Piquet /
El culto a la belleza está viviendo uno de sus mejores momentos. Maquillaje con activos de cuidado , rutinas muy completas de cuidado de la piel o la skinificación de los tratamientos capilares son sólo algunos de los hitos actuales. Y a ellos también se están uniendo los procesos realizados por médicos estéticos, las infiltraciones de ácido hialurónico cada vez están cobrando más popularidad y, lo mismo, está ocurriendo con los neuromoduladores.
La aplicación de infiltraciones con neuromodulares de forma preventiva es un procedimiento al que, cada vez más personas, están recurriendo en los centros de estética. En este tipo de casos, acudir a un buen profesional y que se realice una valoración personalizada, es esencial. La doctora Elena Jiménez, cirujana plástica y estética y directora médica en Eleca Clinic y la doctora Mar Mira, codirector de la Clínica Mira + Cueto.
La doctora Mar Mira considera que las infiltraciones preventivas con neuromoduladores preventivos son «uno de nuestros tratamientos estrella. De hecho, si hablamos de tratamientos médico – estéticos en general, la corrección debe conseguir una prevención». La experta destaca que «la genética determina nuestras características de base, pero, si actuamos pronto con tratamientos médico – estéticos tras un diagnóstico donde se valora la necesidad, no se envejece ni pasa el tiempo de la misma manera». Por ello, concluye que «esto significa que podemos modificar en parte nuestra base genética y dirigir nuestro envejecimiento».
Además, considera que son una opción a tener en cuenta en las «disarmonías faciales», ya que «tratadas debidamente consiguen que el paso del tiempo impacte de manera distinta, pues podemos evolucionar cada vez más al equilibrio y a la armonía y no a la disarmonía sin tratamientos». Destaca la doctora Mar Mira que «según las condiciones personales variarán las necesidades. Es fácil entender que si se actúa se puede modificar nuestra evolución, no sólo previniendo sino también embelleciendo».
Por ello, la valoración personal es esencial, porque «cada paciente es una persona única en la que hay que valorar todas sus variables y tras el diagnóstico médico actuar según la necesidad». Añade que es necesario, «detectar el punto de impacto. Es decir, la zona débil personal y aplicar en el momento adecuado el tratamiento necesario».
Una vez sabemos que es un tratamiento tan efectivo, debemos de conocer cómo funciona. La doctora Elena Jiménez explica que «el neuromodulador preventivo es la aplicación de dicho neuromodulador, mediante la misma técnica que se realiza habitualmente, en las zonas donde aparecerán las arrugas, pero justo antes de que se establezcan como tal». La profesional prosigue explicando que con el uso de los neuromoduladores de manera preventiva se «trata de suavizar el movimiento de los músculos de la zona facial, para reducir la aparición de las líneas profundas y de las arrugas dinámicas ». Por este motivo, «se produce una ralentización del paso de arruga dinámica, propia de la gesticulación, a arruga estática».
¿Cuándo debemos de valorar la opción de los neuromoduladores? La doctora Elena Jiménez destaca que «va a depender de las características faciales». Y prosigue explicando que «en el caso de personas que tengan una piel fina, que también tengan poco componente de grasa que se interpone entre la musculatura y el tejido cutáneo, que sean muy delgadas y con hábitos de vida determinados como puede ser cierta exposición al sol, tabaco, alcohol o trabajos con horarios nocturnos deben de comenzar con el neuromodulador preventivo en etapas previas del envejecimiento».
Por su parte, la doctora Mar Mira añade que «las infiltraciones preventivas con neuromoduladores estarían indicadas para realizarlas en una edad temprana en pacientes con piel fina y seca, que tienen menos aporte graso y de hidratación». Explica que «lo ideal sería empezar entre los 25-30, por ejemplo, con mesoterapias tempranas de ácido hialurónico, vitaminas y minerales». Mira añade que «en este caso concreto, si tienen una arruga marcada, por ejemplo, en el entrecejo, sería también recomendable hacer un tratamiento con infiltraciones preventivas con neuromoduladores».
La doctora Mar Mira considera que los neuromoduladores preventivos están «muy indicados para quienes tienden a fruncir muy frecuentemente el entrecejo (por herencia gestual genética, por miopía/astigmatismo o poca tolerancia a la luz…) y, sobre todo, pacientes con piel fina que, no sólo son candidatos al marcado de arrugas con el paso del tiempo, sino que, incluso antes de que estas se fijen, suelen ofrecer un aspecto de enfado, estrés o mal humor que, en general, otorga al rostro una expresión poco agradable y favorecedora».
Para la doctora Mira, «la infiltración preventiva – antes de los 33 años – de neuromoduladores no debe entenderse sólo como tratamiento para evitar el fijado de surcos futuros, sino que, como lo planteamos en Mira + Cueto, funciona como retoque flash con efectos muy favorecedores en el momento, ya que, al relajarse la fuerza de los músculos corrugadores, se suaviza ese efecto de «cara enfadada», lográndose al instante una expresión general más relajada, afable y favorecedora».
En cuanto al mantenimiento, la doctora Jiménez considera que puede ser « cada seis o cuatro meses y reposición del relleno una vez al año».
¿Es preciso realizar otros tratamientos para maximizar sus resultados? La doctora Jiménez de Eleca Clinic considera que sí porque «sabemos que en la zona periocular pueden existir déficits de volumen que nos potencien la aparición o el marcaje del músculo sobre la piel». Añade que la combinación del «neuromodulador con relleno en la zona orbitaria potencia la acción preventiva porque se obtiene una zona estética con la piel más tersa y con arrugas dinámicas naturales, pero menos marcadas». Destaca Jiménez que «en muchos casos se complementa con tratamiento de la ojera , en especial, el tipo de ojera hundida propia de pieles finas y caras con poco volumen de tejido graso».
La doctora Mar Mira, por su parte, considera que «otros tratamientos preventivos pueden ser mesoterapia de refuerzo periocular con micro-infiltraciones de nutrientes a media (agentes hidratantes, antioxidantes, vitaminas…) para aportar «grosor» y consistencia dérmica a la zona. También la prevención puede realizarse con tratamientos sin infiltraciones, como, por ejemplo, drenajes linfáticos preventivos de bolsas, IPL o peelings o ultrasonidos focalizados para estimular colágeno».
Nuestra rutina y hábitos son importantes a la hora de prevenir. La doctora Jiménez destaca que «además de seguir las pautas del tratamiento hay que potenciarlo con la prevención por parte del paciente».
• «Uso de protección solar adecuada y con repeticiones de la aplicación varias veces al día».
• «Uso de gorras o sombreros para evitar la llegada de los rayos solares».
• « Cambio de hábitos, mejora en la alimentación y abstenerse de alcohol y tabaco».
• « Skincare efectivo y adecuado para rejuvenecer la piel basado en retinol y vitamina C».
• «Aplicación de bioestimulación local en sus distintas versiones, desde mesoterapia a acciones biológicas como autosueros».
• «Seguir los consejos de su médico».