La gente ya no esconde si se ha hecho algún retoque. /
La medicina estética ha cambiado mucho en los últimos 10 años. Sobre todo en su aceptación social. Antes, nadie confesaba haberse sometido a un retoque , aunque fuera evidente. Ahora, se cuenta como algo normal, se comenta entre amigas e incluso se publica en las redes sociales. Y es que por mucha cosmética low cost que usemos o mucho que intentemos disimular la cara de cansancio con cremas con color , hay veces que el cuepor nos pide algo más. Y puede que las redes sociales, precisamente, hayan supuesto un buen trampolín para el cambio de mentalidad, pero también son las responsables de que cada vez más jóvenes se quieran someter a algún retoque estético nada más cumplir la mayoría de edad.
¿Lo que más demandan? El aumento de labios. Pero, ¿a qué edad se debería empezar? «No existe una edad cronológica, pero sí somos partidarios de empezar los tratamientos a una edad temprana de una manera simple e indolora, porque la pérdida de colágeno y elastina empieza a los 29 años», aconseja el doctor Shoib Myint de Face Madrid. «La medicina estética no solo trata el envejecimiento, también permite mejorar características de la anatomía para ayudar a que el paciente se vea mejor», continúa. Desde Mira + Cueto puntualizan que «no existe una edad determinada para empezar con tratamientos de medicina estética.
Vídeo. Los retoques estéticos de las famosas
Todo depende de la necesidad y del planteamiento personal. Si hablamos de tratamientos médico-estéticos en general, la corrección debe conseguir una prevención. La genética determina nuestras características de base, pero si actuamos pronto tras un diagnóstico donde se valora la necesidad, no se envejece ni pasa el tiempo de la misma manera. Podemos modificar en parte nuestra base genética y dirigir nuestro envejecimiento», aseguran.
La naturalidad es el objetivo principal de los pacientes, en su mayoría mujeres, que acuden a la consulta de un médico estético. «Suelen querer verse mejor, buscan algún retoque natural y que no se note mucho. Las zonas más demandadas son el tercio superior del rostro, para rejuvenecer la zona del entrecejo y la frente, y las patas de gallo.
La toxina botulínica (bótox) sigue siendo e l tratamiento estrella, aunque cada vez hay más pacientes que piden un rejuvenecimiento de labios», asegura la doctora Vanja Pantic, del grupo Pedro Jaén. Pero la clave para un buen resultado nos la dan desde Allergan Aesthetics: un buen diagnóstico, un buen profesional y un buen producto.
«La titulación y la experiencia del médico son fundamentales para un buen diagnóstico y un tratamiento adecuado, y la elección del producto es clave para que sea eficaz y seguro», explica la doctora Elia Roó Rodríguez, directora de la clínica Clider.
«La relación médico paciente siempre se basa en la confianza. En muchas ocasiones hay confusión respecto a para qué sirve cada producto y qué resultados se pueden lograr, por lo que la clave está en realizar un diagnóstico correcto enseñando los cambios que se producen en el rostro con el paso del tiempo para que se comprenda mejor qué zonas hay que tratar y cómo», aclara la directora de la clínica Clider.
«El mejor consejo que puedo darle a un paciente cuando acude por primera vez es que lo pregunte todo: el producto que infiltran, el proceso, el resultado y cualquier otra duda que pueda tener sobre el tratamiento en sí», aconseja la doctora Pantic, del Grupo Pedro Jaén.
Pero los riesgos existen. «Los inyectables son 100% seguros, pero todos estos procedimientos tienen un riesgo si no se sabe dónde inyectar y en qué cantidad. El resultado va a depender siempre de que elijas a un buen profesional», asegura el doctor Shoib Myint, de Face Madrid. La doctora Pantic explica «para mí, lo más importante es que salgan tranquilos de la primera consulta y eso solo se consigue informando bien al paciente. No hay por qué tener miedo, si el médico tiene la misma visión que tú sobre el tratamiento, los resultados siempre serán los esperados».
La doctora Imaculada Ortiz, responsable del área de Medicina Estética Avanzada de la Clínica ITYOS en Madrid, nos da las claves de los diferentes inyectables.
«Hay dos tipos: el reticulado y el no reticulado. El no reticulado es el que se inyecta de manera más superficial, sobre todo para hidratar la piel. El AH reticulado se utiliza para voluminizar y se pone en diferentes zonas, dependiendo de lo que se busque. En algunas se inyecta supraperióstico (encima del hueso) para dar tensión; en otras se pone subdérmico para dar volumen. Se puede hacer con cánula o con aguja».
«En medicina estética se utiliza para miomodular, lo que significa que relajamos los músculos que nos interesan para conseguir el efecto deseado. Se inyecta generalmente intramuscular, aunque en algunas zonas se hace de manera subdérmica. Se inyecta principalmente en la frente, el entrecejo y las patas de gallo».
«Lo que más se utiliza son cócteles con varios tipos de vitaminas y casi siempre vienen mezcladas con ácido hialurónico no reticulado. Las vitaminas se pinchan de manera muy superficial y lo que conseguimos es hidratar, dar luminosidad y un efecto antioxidante sobre las células de la piel».